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El Vaticano declaró a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X ‘en cisma’. ¿Qué significa esto?

Por Paulina Guzik, OSV News

(OSV News) – El Vaticano ha declarado a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (SSPX) “en cisma” después de que este grupo tradicionalista consagrara a cuatro obispos sin mandato papal, lo que marca la ruptura más grave en la Iglesia desde las consagraciones episcopales no autorizadas del arzobispo Marcel Lefebvre en 1988.

En una medida sorprendente, el Vaticano también declaró inválidos los sacramentos de la penitencia y el matrimonio si se celebraban dentro de la fraternidad cuyos adherentes son a veces conocidos como lefebvristas.

El decreto también señaló: “Se advierte a los clérigos y a los fieles laicos que no se adhieran al cisma de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, ya que incurrirían ipso facto en la pena de excomunión latae sententiae”.

En un caso en que la historia se repite tras la excomunión en 1988 del fundador de la sociedad junto con cuatro obispos a quienes él consagró sin mandato papal, el Vaticano excomulgó el 2 de julio a cuatro obispos de la FSSPX consagrados sin la autorización del Papa en el seminario de la sociedad en Écône, Suiza, junto con dos obispos que dirigieron la celebración litúrgica del 1 de julio.

A pesar de las advertencias dirigidas al Superior General de la FSSPX, el obispo Alfonso de Galarreta dirigió la liturgia de consagración el 1 de julio, acompañado por el obispo Bernard Fellay, y así “cometió un acto de naturaleza cismática mediante la consagración episcopal de cuatro presbíteros, sin mandato pontificio y en contra de la voluntad del Sumo Pontífice”, afirmó el Dicasterio para la Doctrina de la Fe en un decreto del 2 de julio, publicado en italiano.

Los obispos rebeldes, señaló el DDF, “han incurrido ipso facto en una excomunión latae sententiae reservada a la Sede Apostólica”, donde latae sententiae significa “automática” o “por el propio acto” en latín.

Los cuatro obispos de la FSSPX recién consagrados -los padres Pascal Schreiber, Michael Goldade, Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier- también fueron excomulgados, señaló el DDF en un documento firmado por el cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del DDF; el arzobispo John Kennedy, secretario de la sección disciplinaria; y monseñor Armando Matteo, secretario de la sección doctrinal del dicasterio.

Se requiere el mandato apostólico para proceder a las consagraciones episcopales, y la fraternidad no contaba con él para la ceremonia del 1 de julio, un hecho que reconocieron públicamente.

Durante las consagraciones episcopales, el padre Foucauld Le Roux, secretario general de la fraternidad sacerdotal, leyó la declaración en la que la fraternidad “expone las razones que justifican estas consagraciones en las circunstancias actuales de la Iglesia”, afirmando que “las autoridades de la Iglesia están imbuidas de un espíritu contrario al de la Fe y obran contra la Sagrada Tradición”.

El padre Davide Pagliarani, superior general de la sociedad, en su sermón del 1 de julio calificó la consagración como “medios excepcionales, proporcionados a esta necesidad” y en consonancia con el “deber de conservar la fe que la Iglesia siempre ha enseñado”.

Al señalar que “hay quienes podrían considerar que estamos ante un dilema”, el padre Pagliarani afirmó que la FSSPX no eligió “entre la fe y la Iglesia”. 

La exposición de motivos que acompañó al decreto del DDF incluía medidas que afectaban tanto a los ministros de la sociedad como a los fieles laicos, precedida por la nota de que desde la época de San Pablo VI “hasta las últimas conversaciones, celebradas recientemente en este Dicasterio, los múltiples intentos por reconducir a los adherentes al movimiento iniciado por monseñor Marcel Lefebvre a la plena comunión con la Iglesia católica han resultado infructuosos”.

Al señalar que “esta situación se ha agravado aún más a causa de las recientes consagraciones episcopales celebradas sin mandato pontificio, en contra de la voluntad del Santo Padre y en abierta violación del derecho canónico”, el dicasterio afirmó que “dicho acto constituye el delito de cisma, con las consecuencias canónicas que ello conlleva para los ministros sagrados y los fieles laicos implicados”.

En un memorándum firmado por el mismo grupo de prelados que el decreto, el DDF afirmó que “los ministros sagrados pertenecientes a la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X se encuentran en cisma y, por lo tanto, deben ser considerados cismáticos”, citando la carta de 1988 de San Juan Pablo II “Ecclesia Dei” y la Nota Explicativa de 1996 del Consejo Pontificio (ahora Dicasterio) para los Textos Legislativos sobre la excomunión por cisma incurrida por los adherentes al movimiento del arzobispo Lefebvre (1905-1991).

Según el canon 751 del Código de Derecho Canónico, el cisma es “el rechazo de la sujeción al Sumo Pontífice o de la comunión con los miembros de la Iglesia a él sometidos”.

Según el punto cinco de la Nota Explicativa de 1996, la “excomunión de latae sententiae por cisma afecta a aquellos fieles laicos que ‘se adhieren formalmente’ a dicho movimiento cismático”, señalando que la “adhesión formal al cisma” debe “implicar dos elementos complementarios”. Uno es de “naturaleza interna”, y consiste en “compartir libre y conscientemente la esencia del cisma”, es decir, que seguir el camino del fundador de la FSSPX “se anteponga a la obediencia al Papa”; y el segundo es de “carácter externo”, cuyo signo más evidente será “la participación exclusiva en los actos ‘eclesiales’ lefebvrianos, sin tomar parte en los actos de la Iglesia Católica”.

Según el canonista padre Jan Dohnalik, canciller de la Arquidiócesis de Cracovia, Polonia, la expresión “participación exclusiva” significa que “la participación ocasional de los laicos no implica automáticamente participar en el cisma, pero sí lo hace la elección consciente y permanente de participar en las liturgias de la FSSPX”. Por ejemplo, “si un familiar o amigo del obispo consagrado sin mandato papal simplemente asistiera a esa Misa del 1 de julio, no se encontraría automáticamente en cisma con la Iglesia Católica; pero si decidiera deliberadamente participar en las liturgias de la FSSPX en el futuro, ignorando la autoridad papal del Pontífice Romano, eso sí sería participar en un cisma”.

La extensa lista de documentos relacionados con la FSSPX, que abarca casi cuatro décadas, demuestra el largo proceso del Vaticano para tratar de llegar a un acuerdo con el grupo tradicionalista.

Durante décadas -desde 1988, cuando San Juan Pablo II excomulgó al fundador de la Fraternidad, el arzobispo Lefebvre, y a cuatro obispos consagrados sin mandato papal en su carta apostólica “Ecclesia Dei”-, el Vaticano había buscado diversas formas de reintegrar a los miembros de la FSSPX a la vida de la Iglesia Católica.

El Papa Benedicto XVI levantó las excomuniones de los cuatro obispos en 2009, lo que abrió el camino para conversaciones más regulares.

Durante el Año de la Misericordia 2015-2016, el Papa Francisco estableció disposiciones especiales para validar la absolución otorgada por los sacerdotes de la FSSPX a través del sacramento de la confesión. Una vez concluido el Año Santo, extendió esa disposición “de modo que a nadie le falte el signo sacramental de la reconciliación a través del perdón de la Iglesia”.

En abril de 2017, el difunto pontífice siguió impulsando iniciativas encaminadas a la reconciliación con la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (también conocida como SSPX por sus siglas en inglés), al permitir que sus obispos garantizaran la validez de los matrimonios celebrados en las comunidades tradicionalistas.

El obispo Galarreta es la encarnación de la misericordia que el Vaticano ha mostrado desde hace mucho tiempo hacia la FSSPX. Fue consagrado obispo por el arzobispo Lefebvre en 1988 y fue excomulgado por San Juan Pablo II, pero en 2009, el Papa Benedicto XVI declaró la remisión de la excomunión. Y ahora, en 2026, ha sido excomulgado por segunda vez tras dirigir la celebración litúrgica de las consagraciones episcopales el 1 de julio.

Tras la ceremonia del 1 de julio, el Vaticano tomó medidas para extender su decreto a toda la Fraternidad, incluidos los laicos, y declaró que los fieles laicos “que se adhieran formalmente a la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X” en las condiciones establecidas en la Nota explicativa del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos de 1996 “se considerarán cismáticos y excomulgados”.

La Santa Sede advirtió que “los ministros consagrados de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X administran los sacramentos de forma ilícita”, declarando inválidos los sacramentos de la penitencia y el matrimonio administrados por sacerdotes de la FSSPX.

La celebración de la Misa y la confección de la Eucaristía, al ser realizadas por un sacerdote ordenado, siguen siendo válidas, aunque ilícitas. Los sacramentos de la penitencia y el matrimonio requieren una autorización, o facultad, de la que carece la fraternidad.

Según el canon 966 del Código de Derecho Canónico, “para absolver válidamente de los pecados se requiere que el ministro, además de la potestad de orden, tenga facultad de ejercerla sobre los fieles a quienes da la absolución”; a un sacerdote se le puede otorgar esta facultad “tanto ipso iure como por concesión de la autoridad competente”.

Según el canon 1111, “mientras desempeñan válidamente su oficio, pueden delegar a sacerdotes y a diáconos la facultad, incluso general, de asistir a los matrimonios dentro de los límites de su territorio”; en el caso de obispos consagrados sin mandato papal, la autoridad local para otorgar dicha facultad no existe.

El padre Dohnalik señaló que se debe advertir a los fieles de la Iglesia que recibir los santos sacramentos en la Fraternidad Sacerdotal San Pío X “conlleva una amenaza real para la vida de fe, y que sacramentos tan importantes como la penitencia y el matrimonio son simplemente inválidos”.

“La Iglesia, como madre bondadosa, acogerá con sincero afecto y viva solicitud a todos aquellos que deseen volver a la plena comunión”, concluyeron los prelados de la DDF, señalando a los nuncios apostólicos como quienes “establecerán los procedimientos que los Ordinarios podrán utilizar en los distintos casos”.

El canonista destacó en una conversación con OSV News que la medida tomada por el pontífice, cuyo lema episcopal es “In Illo uno unum” -o, literalmente, “En el Uno, somos uno”-, fue un paso muy necesario para la unidad de la Iglesia.

“Precisamente porque la unidad de la Iglesia es tan querida para el corazón del Santo Padre, tuvo que anunciar la amenaza que representa este trágico paso dado por los lefebvrianos”, dijo el padre Dohnalik, y agregó que el Papa estaba actuando “como un buen pastor que no rehúye el peligro, sino que quiere proteger a su rebaño”.

El canonista recordó que, en la fiesta de los santos Pedro y Pablo, el Papa León instó al superior de la sociedad a apartarse del camino de la división y a abstenerse de seguir adelante con el acto cismático “porque desgarrar la Túnica inconsútil de Cristo es un pecado de extrema gravedad”.

“Preocupado por los fieles que tal vez no comprendan el inmenso daño espiritual asociado a la separación de la comunión con el Papa y la Iglesia, el Santo Padre tomó esta medida, triste pero necesaria, de declarar la excomunión, la cual simplemente pone de manifiesto las dramáticas consecuencias de este acto cismático”, declaró el padre Dohnalik a OSV News.

El Dicasterio para la Doctrina de la Fe (DDF) señaló en el memorando que “se exhorta a todos los fieles a permanecer firmes en la comunión con el Romano Pontífice, con los obispos en comunión con él y con toda la Iglesia” y a “abstenerse de participar en las celebraciones y actividades” promovidas por la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX).

(Paulina Guzik es editora internacional de OSV News. Sígala en X en @Guzik_Paulina)

Nueve cosas que hay que saber sobre las excomuniones de la FSSPX

Por OSV News

(OSV News) – El 1 de julio, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (conocida como FSSPX -o SSPX, por sus siglas en inglés) consagró ilícitamente a cuatro nuevos obispos sin autorización de la Santa Sede, lo que llevó al Papa a declarar que sus obispos, clero y laicos formalmente afiliados se encontraban en cisma con la Iglesia Católica. A continuación, se presenta una breve reseña sobre la SSPX, lo sucedido y por qué es importante.

  1. La FSSPX surgió como reacción al Concilio Vaticano II. El arzobispo Marcel Lefebvre (1905-1991), un francés que como obispo había sido un líder eclesiástico clave en el África francesa, fundó esta sociedad de sacerdotes en 1970 en Friburgo, Suiza. Sus sacerdotes celebran los sacramentos según el Misal Romano de 1962, que había sido promulgado antes del Concilio Vaticano II, pero sustituido por textos litúrgicos revisados en 1969. La fraternidad sacerdotal ha sido excomulgada en dos ocasiones por consagrar obispos sin el permiso de la Santa Sede.

La Fraternidad tiene su sede en Menzingen, Suiza, y cuenta con un seminario internacional en Écône, Suiza, donde tuvieron lugar las consagraciones del 1 de julio. En Estados Unidos, cerca de 100 sacerdotes de la FSSPX residen en 20 casas o “prioratos” y desarrollan su actividad en unos 120 lugares -denominados “misiones” o “capillas”-, según su sitio web. Su sede estadounidense se encuentra en Platte City, Missouri, a unos 48 kilómetros (30 millas) al norte de Kansas City.

Según la FSSPX, el arzobispo Lefebvre eligió a San Pío X -quien fue papa entre 1903 y 1914- como patrón de la Fraternidad debido al compromiso de dicho pontífice con la integridad del sacerdocio.

  1. Antes del cisma más reciente, la FSSPX ya tenía un estatus irregular con respecto a la Iglesia Católica, situación que se originó décadas atrás. Al parecer, la fraternidad perdió el permiso eclesiástico para existir -otorgado por la autoridad eclesiástica competente- en 1975. Un año después, el arzobispo Lefebvre fue suspendido tras ordenar sacerdotes en contra de la voluntad expresa de las autoridades eclesiásticas.

En 1988, San Juan Pablo II excomulgó al arzobispo Lefebvre y a los cuatro obispos que este consagró ese mismo año sin mandato papal. Sus ordenaciones episcopales fueron válidas pero ilícitas, es decir, no autorizadas.

Todos los actos posteriores de ordenación realizados por dichos obispos se han visto afectados. Los actos de jurisdicción -tales como la asistencia a matrimonios y la absolución de los pecados- son inválidos. Otras acciones sacramentales se consideran válidas, aunque ilícitas.

En el decreto del 2 de julio de 2026 por el que se declaraba la excomunión, la Santa Sede afirmó explícitamente que los sacramentos de la penitencia y el matrimonio administrados en el seno de la fraternidad son inválidos.

  1. No se debe confundir a la FSSPX con otras comunidades que celebran la Misa tradicional en latín. Muchas comunidades católicas en comunión con la Santa Sede celebran la Misa según el Misal Romano de 1962, comúnmente llamado Misa tradicional en latín (o TLM, por sus siglas en inglés).

En 2007, el Papa Benedicto XVI promulgó “Summorum Pontificum”, documento que amplió el permiso para que los sacerdotes celebraran la Misa preconciliar. En 2021, el Papa Francisco promulgó “Traditionis Custodes”, una normativa que restringió el uso de la forma preconciliar de la Misa. No obstante, muchos obispos -incluidos los de Estados Unidos- han seguido facilitando la celebración de esta forma de la Misa dentro de los nuevos parámetros.

Los sacerdotes miembros de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro (FSSP -Priestly Fraternity of St. Peter), por ejemplo, celebran los sacramentos exclusivamente según el misal de 1962 y están en comunión con la Santa Sede. (Esta sociedad fue fundada en 1988 por sacerdotes que abandonaron la FSSPX tras las consagraciones episcopales ilícitas realizadas por el arzobispo Lefebvre ese mismo año). Los sacerdotes de la FSSP desarrollan su labor a nivel internacional y prestan servicio pastoral en 39 diócesis de Estados Unidos.

Otros ejemplos de órdenes religiosas dedicadas exclusivamente a celebrar la liturgia y los sacramentos según la forma del rito romano anterior al Concilio Vaticano II, y que tienen un estatus regular dentro de la Iglesia Católica, son el Instituto de Cristo Rey Sumo Sacerdote (Institute of Christ the King Sovereign Priest) y el Instituto del Buen Pastor (Institute of the Good Shepherd).

  1. Los líderes de la FSSPX afirman que la Fraternidad no se encuentra en cisma y sostienen que todos los sacramentos y actos de jurisdicción son válidos. No obstante, las discrepancias del arzobispo Lefebvre con la Iglesia Católica incluían su negativa a adoptar la reforma posconciliar del orden de la Misa, la cual la FSSPX considera deficiente o portadora de “elementos heréticos”.

El arzobispo Lefebvre y sus seguidores también cuestionaron –y en algunos casos rechazaron públicamente– la propia ortodoxia de las enseñanzas del Concilio Vaticano II, especialmente la Declaración sobre la libertad religiosa, “Dignitatis Humanae”. Mientras algunos argumentaban que dicha declaración suponía un cambio en la doctrina, la Iglesia la reconoció como un desarrollo doctrinal sobre la dignidad de la persona humana.

En un comunicado que incluía una “profesión de fe” de 28 páginas, publicada el 24 de junio, la FSSPX declaró que la Iglesia Católica se enfrenta a presiones internas y externas “empujan en todas las direcciones posibles, excepto -a nuestro parecer -la correcta”. Otras enseñanzas católicas que la FSSPX desestimó en dicho comunicado incluían aspectos del ecumenismo, las reformas litúrgicas posconciliares, la sinodalidad y la libertad religiosa.

  1. La Santa Sede ha buscado un camino hacia la plena reconciliación. Durante décadas, funcionarios del Vaticano han procurado vías para reintegrar plenamente a los miembros de la FSSPX en la vida de la Iglesia Católica. Las conversaciones entre la Santa Sede y la fraternidad comenzaron bajo el pontificado de San Juan Pablo II y continuaron durante los pontificados de Benedicto XVI y Francisco. El Papa Benedicto levantó las excomuniones de los cuatro obispos en 2009, abriendo así el camino para conversaciones más regulares. El Vaticano dejó claro que, en aquel momento, la fraternidad se encontraba en una situación canónica irregular, pero no en cisma.

Durante el Año de la Misericordia (2015-2016), el Papa Francisco estableció disposiciones especiales para validar la absolución impartida por los sacerdotes de la FSSPX en el sacramento de la confesión. Tras finalizar el Año Santo, prorrogó dicha medida “de modo que a nadie le falte el signo sacramental de la reconciliación a través del perdón de la Iglesia”.

En abril de 2017, el pontífice continuó impulsando iniciativas orientadas a la reconciliación con la FSSPX, permitiendo que sus obispos garantizaran la validez de los matrimonios celebrados en sus comunidades tradicionalistas.

La carta apostólica “Ecclesia Dei” de 1988 de San Juan Pablo II, promulgada en respuesta a las consagraciones ilícitas, estableció una comisión pontificia del mismo nombre con la “tarea de colaborar con los obispos, con los dicasterios de la Curia Romana y con los ambientes interesados, para facilitar la plena comunión eclesial de los sacerdotes, seminaristas, comunidades, religiosos o religiosas” vinculadas a la FSSPX y “que deseen permanecer unidos al Sucesor de Pedro en la Iglesia Católica”.

En 2019, el Papa Francisco suprimió la comisión “Ecclesia Dei” y transfirió sus responsabilidades al Dicasterio para la Doctrina de la Fe.

  1. La Santa Sede le dijo a los líderes de la FSSPX que no consagraran nuevos obispos. En febrero, el padre Davide Pagliarani, superior general de la FSSPX, anunció que la sociedad procedería a la consagración de nuevos obispos el 1 de julio, tras una ruptura en la comunicación con el Vaticano al quedar sin respuesta las solicitudes de audiencia con el Papa León.

El cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, ofreció continuar el diálogo con la FSSPX a condición de que la sociedad suspendiera su decisión de consagrar nuevos obispos. Tras la negativa de la FSSPX a aceptar esta condición, el cardenal Fernández declaró que la consagración de obispos sin mandato papal se consideraría “un acto cismático” y conllevaría la excomunión.

El Código de Derecho Canónico de la Iglesia define el cisma como “el rechazo de la sujeción al Sumo Pontífice o de la comunión con los miembros de la Iglesia a él sometidos” (Canon 751).

  1. El Papa León pidió públicamente a la FSSPX que no procediera con las consagraciones. El 30 de junio, el Papa León hizo un llamamiento a la FSSPX para que no siguiera adelante con las consagraciones. “Los exhorto a que consideren atentamente el bien espiritual de los fieles, porque el acto cismático que llevaren a cabo los privaría de la recepción lícita y, en algunos casos, incluso válida de los sacramentos que ellos aman y buscan para la propia santificación”, escribió el Papa León. La respuesta del padre Pagliarani indicó que la Sociedad planeaba seguir adelante con las consagraciones, al tiempo que insistía en que el grupo “no es cismático ni hostil a la Iglesia”.

Después de que la FSSPX procediera con las consagraciones ilícitas el 1 de julio, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe (DDF) del Vaticano declaró el 2 de julio que los seis obispos de la FSSPX habían quedado excomulgados, y advirtió al clero y a los laicos que no “se adhirieran al cisma” y, por consiguiente, incurrieran también en la excomunión.

  1. Uno de los cuatro obispos consagrados ilícitamente el 1 de julio es originario de Estados Unidos. El obispo Michael Goldade, natural de Dakota del Norte, creció en St. Marys, Kansas, un enclave de la comunidad de la FSSPX. Es rector del Seminario Santo Tomás de Aquino de la FSSPX en Dillwyn, Virginia.
  2. El Dicasterio para la Doctrina de la Fe ha establecido procedimientos para quienes decidan abandonar la FSSPX y restablecer la comunión con la Iglesia Católica. Las instrucciones detallan las acciones específicas que deben llevar a cabo los sacerdotes ordenados en la comunidad de la FSSPX o aquellos afiliados a ella tras haber recibido una ordenación lícita. Los procedimientos para los laicos son más matizados, ya que los pasos para recuperar la comunión dependen del grado de vinculación que mantengan con la comunidad y las ideas de la FSSPX.

Catholic Charities of Jackson raises awareness of adoption and post-adoption services

Catholic Charities of Jackson hosted a special baby shower event on May 8 for their adoption services program. Pictured are employees preparing shower gifts. (Photo courtesy of Catholic Charities)

By Tereza Ma and Joanna King
JACKSON – Catholic Charities of Jackson is working to raise awareness that its adoption, maternity support and post-adoption services remain available to families throughout Mississippi.

The agency’s Adoption and Post-Adoption Program has been intentionally reconnecting with community partners, hospitals and other organizations to remind the public that these services continue to be offered and that support is available for those considering adoption, seeking maternity assistance or needing resources after an adoption is finalized.

“The biggest thing we want the community to know is adoption is here,” said Shaniqua Forrest, program director for Adoption and Post-Adoption Services at Catholic Charities. “We are maintaining the program. We are here to support in any way that anyone may need.”

Catholic Charities offers maternity support, domestic and international adoption services, Safe Home Studies, foster-to-adopt opportunities and post-placement visits. The agency’s goal is to place children in loving, stable and permanent homes while providing guidance and support throughout the adoption process.

As part of its outreach efforts, the program recently hosted a community baby shower that provided essential baby items to expectant and new mothers. Participants received diapers, wipes, bottles, pacifiers and clothing, while donated items such as a stroller and breast pump were also distributed. Program staff noted that two mothers delivered their babies before the event and received their donated items at the hospital.

The agency also provides extensive post-adoption support designed to help families navigate challenges that may arise after an adoption is finalized. Services include counseling, mental health treatment, crisis intervention, family preservation and stabilization services, peer support and respite care.

For Cornella Slaughter, post-adoption specialist with Catholic Charities, ongoing support is essential to helping families thrive.

“The main goal is to make sure that that placement stays permanent,” Slaughter said.

Catholic Charities staff emphasized that adoptive families do not have to face challenges alone and that resources are available to support both parents and children as they adjust and grow together.

The agency will host an event highlighting its Post-Adoption Services on Tuesday, June 30 – “Taco-bout a Great Support System.” Those interested in learning more about adoption, maternity support or post-adoption resources can contact Catholic Charities for additional information at (601) 326-3796.

Graduates around the diocese

CLINTON – Graduating seniors from Holy Savior Parish and Immaculate Conception Mission were recognized during the Senior Recognition Mass on May 17 at Holy Savior Church. Front row, from left, are Typhanie Teague of Immaculate Conception in Raymond, Hayden Rogers, Kylin Mraz, Kathryn Callegan and Clara McCombs. Back row, from left, are Father Tom McGing, Dominic Weisenberger, Drew Harris and Justus Offiah. Not pictured is Madelyn Rives. (Photo by Hunter Yentzen)
MERIDIAN – Kaitlyn Latimer leads the walk through the halls of St. Patrick Catholic School. Following behind are Radiance Smith, Freeda Ramirez, Fredy Ramirez, Deontae Hopper and Christian Hornsby. All the seniors are graduates of Meridian High School. (Photo by Helen Reynolds)
MERIDIAN – Graduating seniors Thomas Saylor, Mary Lee Gregory, Arely Gomez-Moreno, Vanessa Espino and Evelyn Gutierrez were recognized during a Class of 2026 celebration at St. Patrick Parish. (Photo by John Harwell)
MERIDIAN – Graduating seniors pause for a photo during the annual “Senior Walk” at St. Patrick Catholic School. Pictured, from left, are Kaitlyn Latimer, Freeda Ramirez, Radiance Smith, Fredy Ramirez, Deontae Hopper, Christian Hornsby and Elizabeth Crudup (Anchor Christian Academy). (Photo by Helen Reynolds)
GRENADA – Graduating seniors Harlee Johnson, Katie O’Rear, Noah Oswalt, Gabriel “Gabe” Reyna and Phillip Messina pose for a photo during a Class of 2026 recognition at St. Peter Parish. (Photo by Mike Liberto)
GRENADA – Auston Strong, a member of St. Peter Parish, graduated from Mississippi State University. (Photo by Christy Strong)
CARTHAGE – Graduates from St. Anne Parish gather with Father Marco A. Sanchez, S.T., for a graduation recognition at St. Anne Church. Front row, from left, are Amy Vasquez, Briseyda López, Marly Temaj, Mary Matias, Andy López, Medwin Meza, Alexander Meljivar, Cristian Salvador and Edwar López. Second row, from left, are Alan Modesto, Kimberley Gómez, Estefany Matias, Shailee López, Father Sanchez, Beckham López, Michael Agustin and Henry Salvador. Third row, from left, are Felipe Ramírez, Ostin Salvador, Luis Pérez, Adner Salvador, Bryan Salvador, Alex Barahona and Dawin Carmona. (Photo courtesy of the parish)
CARTHAGE – Father Marco A. Sanchez, S.T., and college graduates Mary Matias, Alex Barahona and Henry Salvador pose for a photo during a Class of 2026 graduation celebration at St. Anne Parish. (Photo courtesy of the parish)
OXFORD – Graduates pose with Father Mark Shoffner following the Baccalaureate Mass at St. John the Evangelist Church on May 17. Front row, from left, are Mary Jubera, Addie Langley, Siobhan Ray, Wesley Claire LaFont, Eden Bodie, Lily Levy, Patton Helveston and Emily Newsom. Back row, from left, are Harrison Cole, Aydan Vasquez, Emeka Balthrop, Father Mark Shoffner, Charles Edmondson, Andrew Koestler and Elliott Chaney. (Photo by Jennifer Newsom)

Youth

PEARL – St. Jude Parish celebrated an outdoor Mass for the Feast of the Most Holy Trinity on May 31. Gustavo Jimenez and Ivanna Lozano led the procession, followed by Gab Sullivan, Dori Paczak, Deacon Mark Bowden, and Deacon John McGregor. Rita Ignatius, dressed in red, offered the Prayer of the Faithful in Hindi, while other prayers were spoken in a variety of languages, including German, Spanish, Czech and Tagalog. (Photo by Tereza Ma)
JACKSON – Holy Family Parish celebrated Flores de Mayo, a monthlong devotion honoring the Blessed Virgin Mary through prayer, reflection and the offering of flowers. The celebration concluded with the Santacruzan, a traditional procession commemorating the discovery of the True Cross by St. Helena, known as Reyna Elena. Participants portrayed biblical and historical figures whose lives exemplify faith, hope and charity. Pictured in the princess court are Marilyn Marie Prewitt (Princesa de las Vírgenes), Precious Femmy De La Peña (Princesa Justicia) and Emily Mateo (Princesa Caridad). (Photos by Ronalyn Prewitt)

Homegrown seminarian ordained priest for Diocese of Jackson

By Joanna Puddister King
JACKSON – For Father Will Foggo, the path to priesthood has always been marked by the people and communities that helped shape his faith.

On Saturday, May 16, those communities came together at the Cathedral of St. Peter the Apostle as Bishop Joseph R. Kopacz ordained the lifelong Diocese of Jackson Catholic to the priesthood.

JACKSON – Surrounded by the prayers of the church, ordinand Will Foggo lies prostrate before the altar during the Litany of Supplication, one of the most solemn moments of the Rite of Ordination to the Priesthood on Saturday, May 16 at the Cathedral of St. Peter the Apostle. (Photo by Joanna King)

Family members, friends, priests, deacons, seminarians and parishioners filled the cathedral to witness a moment years in the making for the St. Paul Flowood parishioner who attended St. Richard School in Jackson, graduated from St. Joseph School in Madison and later discerned his vocation while active in Catholic Campus Ministry at Mississippi State University.

In his homily, Bishop Kopacz reflected on the gift of faith and the work of the Holy Spirit in calling men to serve the church. He noted that a vocation is never formed in isolation, but through families, parish communities and seminary communities that help discern and affirm God’s call.

“We continue the work of the Lord,” Bishop Kopacz said, pointing to Christ’s mission of teaching, proclaiming the Gospel, healing, blessing and gathering people into communities of faith.

Addressing the newly ordained priest, the bishop referenced St. Paul’s encouragement to Timothy: “Let no one have contempt for your youth.”

“Today is not contempt,” the bishop said. “There’s great joy.”

That joy became especially evident near the end of Mass when Bishop Kopacz announced Father Foggo’s first assignments.

Newly ordained Father Will Foggo assists Bishop Joseph R. Kopacz in distributing Holy Communion during the ordination Mass at the Cathedral of St. Peter the Apostle in Jackson. (Photo by Tereza Ma)

As is customary, the bishop explained that newly ordained priests enter a period of “vocational synthesis,” integrating priestly ministry into daily life after years of seminary formation.

For the next few months, Father Foggo will serve as parochial vicar pro tempore at St. Joseph Parish in Starkville, the same parish community where he served as a transitional deacon following his ordination to the diaconate in November.

The announcement drew enthusiastic applause from the congregation.

Then came a second announcement from Bishop Kopacz.

Beginning Sept. 1, Father Foggo will become parochial vicar at St. Francis of Assisi Parish in Madison.
The cathedral erupted in even louder cheers.

“We’re very happy about the support that you’ve had in the presbyterate and among the people of God,” Bishop Kopacz said.

The following morning, Father Foggo celebrated his first Mass as a priest at his home parish, St. Paul Catholic Church in Flowood.

The homilist for the Mass was Deacon Scott Beslin, a seminary classmate and friend who was later ordained a priest for the Diocese of Houma-Thibodaux on June 6. Reflecting on the Feast of the Ascension, Beslin reminded the congregation that Christ’s ascension was not the end of His work, but the beginning of the church’s mission.

Turning to the newly ordained priest, Beslin reflected on the responsibilities that now lay before him.
“Through your hands, heaven touches earth,” he said before pausing and adding, “No pressure.”

The church erupted in laughter, including Father Foggo himself.

Beslin continued by speaking of the responsibilities of priestly ministry, including preaching the Gospel, shepherding souls, celebrating the sacraments and being available to God’s people.
Despite the humor, he emphasized that priestly ministry does not depend on a priest’s own strength alone.

“None of this depends on you alone,” Beslin said. “It is Christ who lifts you. Christ who works through you. Christ who will be faithful through you.”

Yet some of the most memorable moments came after Communion.

Thanking those gathered for their prayers and support, Father Foggo explained the tradition of the maniturgium, the cloth used to wipe the sacred chrism from a priest’s hands after ordination.

Tradition holds that the cloth is presented to the priest’s mother and buried with her as a symbol of her offering her son to God.

Father Will Foggo elevates the Eucharistic during his First Mass at St. Paul Catholic Church in Flowood on May 17, one day after being ordained to the priesthood for the Diocese of Jackson. (Photo by Joanna Puddister King)

Turning unexpectedly to his parents, Sheila and John Foggo, Father Foggo revealed that he had not told them what was about to happen.

“I’d like to give that to my parents right now,” he said.
The congregation responded with sustained applause as he presented the maniturgium to his mother. He then presented his father with the stole that will be used when he hears his first confession, another tradition symbolizing the gift of a son offered in service to the church.

The emotional moment served as a fitting conclusion to a weekend that celebrated not only the ordination of a new priest, but also the many people, parishes and communities that helped nurture his vocation.

(Photos from Father Foggo’s Ordination and First Mass can be found at jacksondiocese.zenfoliosite.com)