Oración ‘para que todos sean uno’

Obispo Joseph R. Kopacz

Por Obispo Joseph R. Kopacz, D.D.
La excomunión promulgada por el Papa León XIV contra los obispos ordenantes y recién ordenados por la asociación de San Pío X (SSPX) ha llamado la atención de muchos, dentro como fuera de la jurisdicción de la Iglesia Católica.

Este es un capítulo triste cuya historia comenzó inmediatamente después de la conclusión del Concilio Vaticano II en 1965. En ese momento, el arzobispo Marcel Lefebvre fundó la Sociedad de San Pío X, un grupo que se opuso a muchos de los cambios inaugurados por el Concilio, especialmente en lo que respecta a la liturgia, el ecumenismo, la disciplina eclesiástica y el Desarrollo auténtico de la doctrina.

Durante los siguientes 20 años, hubo un compromiso considerable y diálogo fraternal con el liderazgo de la SSPX, pero fue en vano. El 30 de junio de 1988, el arzobispo Lefebvre ordenó a cuatro obispos sin la aprobación del Papa San Juan Pablo II, quien respondió inmediatamente con un decreto de excomunión. El Santo Padre continuó con la Carta Apostólica “Ecclesia Dei ” que abordaba el grave asunto del cisma provocado por las acciones rebeldes de Lefebvre.

El Papa San Juan Pablo II escribió: “Este acto en sí mismo fue de desobediencia al Pontífice Romano en un asunto muy grave de suma importancia para la unidad de la Iglesia, como la ordenación de obispos, por la cual la sucesión apostólica se perpetúa sacramentalmente. Por lo tanto, tal desobediencia, implica en la práctica el rechazo de la primacía romana, que constituye en un acto cismático.”

También declara enfáticamente: “Deseo hacer un llamamiento solemne y sincero, paternal y fraternal, a todos aquellos que hasta ahora han estado vinculados de diversas maneras al movimiento del arzobispo Lefebvre, para que puedan cumplir con el gran deber de permanecer unidos al Vicario de Cristo en unidad con la Iglesia Católica, y de cesar su apoyo de cualquier manera a ese movimiento. Todos deben ser conscientes que la lealtad al cisma es una grave ofensa contra Dios y conlleva la pena de excomunión decretada por la ley de la Iglesia.”

El Papa San Juan Pablo II siguió su Carta Apostólica en 1988 con una respuesta pastoral e histórica al cisma con la creación de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro. Esta Sociedad Clerical de la Vida Apostólica fue creada como un puente para aquellos que, en buena conciencia, estaban comprometidos con la Misa tradicional en latín, pero al mismo tiempo deseaban permanecer en la Iglesia Católica. En sus propias palabras, “elegimos a San Pedro como nuestro patrón especial para expresar la gratitud, el amor y la lealtad al Sumo Pontífice.” En 1993, el obispo James C. Timlin de la Diócesis de Scranton, Pensilvania, invitó a la Fraternidad a establecer su centro en Norteamérica en la diócesis donde tienen su lugar hasta el día de hoy. La Fraternidad Sacerdotal de San Pedro y la Sociedad de San Pío X no deben confundirse con una sola y misma.

El Papa Benedicto XVI levantó la prohibición de excomunión contra la sociedad de San Pío X en 2009 con la esperanza de que pudieran reconciliarse con la Iglesia Católica al estilo de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro. Como cardenal Ratzinger, el Papa Benedicto había trabajado de cerca con el liderazgo de la Sociedad de San Pío X, y ahora, como Santo Padre, deseaba profundamente sanar la relación fracturada.

Sin embargo, la siguiente generación de liderazgo, siguió el ejemplo de su fundador, el arzobispo Lefebvre, siguiendo, siendo un cuerpo desafiante. Casi 40 años después, el papa León XIV se encuentra en las mismas aguas cismáticas que el papa San Juan Pablo II tuvo que navegar en 1988.

En la mencionada carta apostólica, el Papa San Juan Pablo II expresó su pesar por los intentos fallidos de reconciliación. “Esta aflicción fue especialmente sentida por el Sucesor de Pedro, a quien primero que nada le pertenece la protección de la unidad de la Iglesia.”

Sin duda, este es el mismo dolor del Papa León por esta división más reciente en el Cuerpo de Cristo. Recuerda que su llamado es In illo uno, unum, o En Aquel que es Uno, somos uno.

Incluso más que la mayoría de los papas, el carisma particular del papa León XIV es la unidad de la Iglesia. Como agustino, su escudo papal contiene un corazón atravesado por una flecha que reposa sobre la Biblia. Sin duda, su corazón está herido por las decisiones cismáticas de la SSPX y la excomunión que sigue. Recordemos que, bajo la Palabra de Dios, escuchamos la oración eterna del Señor por la unidad en la Última Cena, “para que todos sean uno.” (Juan 17:21) Esto es vinculante para todos los que son miembros fieles del cuerpo del Señor, la Iglesia.

El Papa visita la embajada de EEUU el 4 de julio para hablar de paz y libertad

El papa León XIV pasó la noche del 4 de julio de 2026 con el embajador de Estados Unidos, Brian Burch, y su familia, con quienes conversaron sobre la paz y la libertad; además, la familia Burch le obsequió al papa una camiseta de la selección de Estados Unidos para la Copa del Mundo, una pelota de béisbol y un pastel de manzana. (Foto de OSV News/cortesía de la Embajada de Estados Unidos ante la Santa Sede)

(OSV News) – Tras pasar la mañana rezando por los migrantes en la isla de Lampedusa, Italia, el Papa León XIV celebró el 250.º aniversario de la firma de la Declaración de Independencia de Estados Unidos junto al embajador de EE.UU. ante la Santa Sede y su familia.

“Es un gran honor para mí celebrar este día tan especial con un compatriota estadounidense y el obispo de Roma”, afirmó el embajador Brian Burch en una publicación en X.

Otras publicaciones en X publicadas desde la cuenta de la embajada estadounidense en la Santa Sede indicaban que el embajador y el Papa León “hablaron del audaz liderazgo del presidente Trump y de los esfuerzos estadounidenses por promover la paz y la libertad religiosa, así como de la necesidad de claridad moral y valentía en todo el mundo”.

También señalaban que el Papa León había recibido “una camiseta de la selección de Estados Unidos para el Mundial, una pelota de béisbol conmemorativa de Freedom 250 y una tarta de manzana casera” de parte de la familia Burch, según la publicación.

En un mensaje dirigido a los periodistas, la Oficina de Prensa de la Santa Sede confirmó el 4 de julio la visita, afirmando que “tras aceptar una invitación del embajador de Estados Unidos ante la Santa Sede, el Santo Padre visitó la residencia del embajador la tarde del sábado 4 de julio, con motivo de la fiesta nacional”.

En el hilo de la publicación se añadía que el Papa León había confirmado durante la visita que anima a la selección de Estados Unidos durante este mundial.

En Lampedusa para el 4 de julio, el Papa León insta a los cristianos a ofrecer refugio seguro a los migrantes

Por Courtney Mares
LAMPEDUSA, ITALIA (OSV News) – El Papa León XIV viajó a la pequeña isla italiana de Lampedusa el 4 de julio; allí depositó un arreglo floral en las tumbas de los migrantes que se ahogaron al intentar llegar a Europa y celebró una Misa al aire libre, en la que exhortó a los católicos a ser buenos samaritanos y ofrecer compasión a quienes sufren al emprender la peligrosa travesía por mar.

“No he venido a pronunciar discursos, sino a celebrar la Eucaristía, signo supremo de la presencia de Cristo entre nosotros. El gesto de Jesús de partir el pan para entregarse a sí mismo da sentido y fuerza a nuestros actos cotidianos de ayuda y de compartir”, dijo el Papa León a la multitud antes de celebrar la Misa en una explanada con vistas al puerto principal de Lampedusa.

“Pero los gestos, para ser humanos, requieren un corazón. Por eso nos hemos reunido aquí: para recibir de Cristo el amor que solo Él puede darnos, a fin de que el mundo de hoy y de mañana sea más humano, para todos”.

–La peligrosa travesía de los migrantes–

Desde hace años, Lampedusa es una de las principales puertas de entrada a Europa para los migrantes que cruzan el Mediterráneo desde Túnez y Libia, una travesía que se ha cobrado miles de vidas.

En abril, la Guardia Costera italiana recuperó 19 cadáveres y rescató a 58 personas tras interceptar una embarcación precaria en dificultades a unas 80 millas náuticas al sur de Lampedusa, según informó Associated Press. El pasado mes de agosto, una embarcación que transportaba a cerca de 100 migrantes volcó en aguas internacionales cerca de la isla, causando la muerte de al menos 26 personas.

Durante su homilía, el Papa León describió los mares que rodean Lampedusa como “un camino peligroso, como el que bajaba de Jerusalén a Jericó” en la parábola del Buen Samaritano, narrada en el Evangelio de Lucas.

“El mar se ha quedado con los otros, aquellos que no han conseguido llegar a donde esperaban. Sin embargo, sentimos su presencia, que nos interpela tanto como la de aquellos que han desembarcado, necesitados de atención y ayuda”.

–En recuerdo de los fallecidos–

El Papa llegó a la isla, situada más cerca de la costa del norte de África que de la Italia continental, poco antes de las 9 de la mañana. Su primera parada fue un cementerio, donde depositó flores sobre las tumbas de migrantes fallecidos en el mar. A continuación, visitó la “Porta d’Europa” (Puerta de Europa), un monumento de la isla, donde caminó de la mano de niños migrantes en aquella ventosa jornada estival.

Unos 14.000 migrantes llegaron a las costas italianas durante los primeros seis meses de 2026, según el ACNUR. Cerca del 60 % de esa cifra llegó a Lampedusa, una isla que apenas abarca unos 20 kilómetros cuadrados (unas 8 millas cuadradas).

Desde allí, el Papa se dirigió al muelle Favaloro, donde bendijo una placa que dedicaba el muelle al difunto Papa Francisco y saludó a un grupo de migrantes acompañados por la Cruz Roja, antes de celebrar la Misa ante unos 4.000 asistentes.

“He venido a agradecerles, hermanos y hermanas de Lampedusa, por la proximidad que muchos entre ustedes han decidido ejercitar”, dijo el Papa a la multitud durante la Misa. “Ha sucedido una vez más el milagro de la compasión… una revolución interior que hace brotar en nosotros el ‘sentir’ de Dios y ensancha los pensamientos, el corazón y la vida”.

–Un momento importante para rezar–
Entre los asistentes a la Misa papal se encontraba Giuseppe Capizzi, de 24 años, quien viajó durante ocho horas en un transbordador nocturno junto a unas 70 personas de su parroquia de San Francisco en Canicattì, Sicilia, para asistir a la Misa con el Papa.

“Llevaba mucho tiempo esperando este día y estoy absolutamente emocionado”, declaró Capizzi a OSV News.

El padre Mikolaj Dobosz, de Varsovia, Polonia, recorrió una distancia aún mayor para estar presente en la Misa.

El sacerdote polaco, que ha dedicado los últimos años a acoger en su parroquia a madres y niños refugiados ucranianos, expresó que consideraba este un momento importante para rezar junto al Papa por los migrantes y por las personas que sufren.

“En Polonia trabajamos mucho con migrantes, no provenientes de África o de Oriente Medio, sino principalmente de Ucrania. Trabajo con niños de Ucrania y me alegra mucho rezar con el Papa por las personas que sufren”, declaró el padre Dobosz.

Uno de los pocos estadounidenses presentes en la Misa papal celebrada el Día de la Independencia de Estados Unidos fue el padre Daniel Groody, profesor de teología en la Universidad de Notre Dame y miembro del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral del Vaticano.

“El Papa, especialmente ahora en el 4 de julio, está señalando en qué consiste la verdadera libertad. La verdadera libertad radica en la capacidad de amar”, declaró el padre Groody a OSV News.

“Creo que él continúa la tradición de la Iglesia, que siempre ha reconocido que todos somos creados a imagen y semejanza de Dios, y que realmente desea resaltar la dignidad que a menudo se ve menoscabada en la sociedad actual”.

–Siguiendo los pasos del Papa Francisco–
La visita del Papa León se produce 13 años después de que el Papa Francisco visitara Lampedusa en julio de 2013, atrayendo la atención sobre la isla al elegirla como destino de su primer viaje fuera de Roma tras su elección como pontífice, en un gesto de solidaridad con los migrantes trasladados clandestinamente desde el norte de África.

La migración ha sido una preocupación constante para el Papa León desde su elección en mayo de 2025. En junio, se reunió con migrantes y organizaciones de ayuda locales en las Islas Canarias, España, otro importante punto de entrada para quienes cruzan desde África, donde instó a los gobiernos a establecer vías migratorias legales y seguras y a reforzar las labores de rescate y asistencia, al tiempo que reivindicaba el “derecho a no tener que migrar”, es decir, el derecho de las personas a permanecer en sus lugares de origen libres de hambre, guerra, persecución y violencia.

“Es un gesto magnífico que el Papa León, al inicio de su pontificado, haya decidido venir aquí a Lampedusa, tal como hizo el Papa Francisco, para reconocer que la Iglesia debe estar siempre en las periferias”, afirmó el padre Groody.

“La Iglesia debe acompañar siempre a quienes luchan por llevar una vida más digna y resaltar la importancia del vínculo entre fe y justicia, un elemento verdaderamente esencial de nuestra fe”.

–’Todos tenemos en Dios un puerto seguro’–

La visita del Papa León XIV a Lampedusa tuvo lugar un día después de que pronunciara un discurso virtual ante una asamblea en el Centro Nacional de la Constitución de Filadelfia, que le otorgó la Medalla de la Libertad 2026 por su labor en la promoción de la libertad religiosa y la libertad de conciencia. En dicho discurso, habló con vehemencia sobre la importancia del “derecho a la vida” desde la concepción hasta la muerte natural.

En su homilía en Lampedusa, el Papa León XIV afirmó que la parábola del Buen Samaritano nos enseña que “el amor está siempre en la libertad y la libertad está en las decisiones”.

Añadió que “antes de cualquier otra consideración intelectual o convicción ideológica, el impacto con quien yace delante de nosotros, despojado de todo, llama a la proximidad”.

“Hay también quien elige no hacerse prójimo”, comentó el Papa, y añadió: “tiempo de reconocer y afirmar que la pertenencia religiosa no debe convertirse jamás en motivo de discriminación, como si la fe tuviera límites y no fuera, en cambio, llamada universal a la salvación”.

(Courtney Mares es editora de asuntos vaticanos para OSV News. Síguela en X en @catholicourtney.cimiento)

Breves de la Nación y el Mundo

Los fieles cantan himnos mientras participan en una procesión eucarística el 5 de julio de 2026 por las calles de Filadelfia, la cual marcó la conclusión de la Peregrinación Eucarística Nacional de 2026 en dicha ciudad, en el marco de las celebraciones del 250.º aniversario de la nación. (Foto OSV News/Gina Christian)

NACIÓN
PHILADELPHIA (OSV News) – Al concluir la Peregrinación Eucarística Nacional de 2026, en medio de la celebración del 250.º aniversario de los Estados Unidos, “el camino continúa”, afirmó el arzobispo Nelson J. Pérez de Filadelfia. Y añadió: “Todos caminamos hacia un mismo lugar”, y ese camino conduce al amor de Dios, “poderoso, ransformador y vivificante”. El arzobispo fue el celebrante principal y pronunció la homilía en la liturgia de clausura de la peregrinación, que tuvo lugar el 5 de julio en la Catedral Basílica de San Pedro y San Pablo en Filadelfia, la penúltima parada de la ruta de la peregrinación. Al inicio de la misa, el papa León XIV –el primer papa nacido en Estados Unidos– se dirigió a los fieles mediante un mensaje de video pregrabado, en el que señaló que la “sólida, aunque en gran parte desconocida, herencia eucarística” de la nación «debe seguir sirviendo como fuente tanto de renovación como de unidad». La peregrinación llegó a Filadelfia el 2 de julio, tras haber recorrido la mayor parte de las 13 colonias originales del país –abarcando 18 diócesis y arquidiócesis, así como dos eparquías católicas orientales– desde su inicio el 24 de mayo. A pesar de la ola de calor que se vive, los peregrinos recorrieron a pie una ruta de procesión eucarística de dos millas después de la misa del 5 de julio, dirigiéndose al Santuario Nacional de San Juan Neumann para la bendición. La “presencia perdurable” del “cuerpo, la sangre, el alma y la divinidad” de Cristo en el sacramento del altar fue ofrecida como un “regalo” que reúne a los fieles, dijo el arzobispo Pérez durante su homilía en la catedral. “Nos transforma. Nos conquista”.

VATICANO
CASTEL GANDOLFO, Italia (OSV News) – El papa León XIV ha llegado a la residencia papal de verano en Castel Gandolfo, donde pasará casi tres semanas descansando, rezando y leyendo antes de regresar al Vaticano el 27 de julio. Su regreso revive una tradición papal centenaria que se había interrumpido bajo el pontificado del papa Francisco, quien optó por permanecer en el Vaticano y convirtió la residencia en un museo. La finca, ubicada en la cima de una colina a unas 15 millas al sureste de Roma, ha servido como refugio de verano papal desde 1626, cuando el papa Urbano VIII se alojó allí por primera vez. La propiedad de Castel Gandolfo abarca más de 135 acres, incluyendo 74 acres de jardines y 62 acres de tierras de cultivo, además de tres residencias. Antes de partir de Roma, el Papa León también pidió oraciones por intercesión del recién beatificado Francisco Javier Truong Buu Diep y recordó en sus oraciones a las víctimas del terremoto y al pueblo de Venezuela. “Sigo recordando en mis oraciones a las víctimas del terremoto y a todo el pueblo venezolano”, dijo. “Que el Señor los sostenga en este momento de gran dificultad”, agregó.

MUNDO
MANAGUA, Nicaragua (OSV News) – Según informes, otro obispo nicaragüense ha desaparecido tras ser detenido por la policía, lo que intensifica la preocupación por el trato que el gobierno dispensa a la Iglesia católica. El obispo Juan Abelardo Mata fue detenido el 29 de junio, un día después de celebrar la misa en Estelí y pedir a los fieles que oraran por la Iglesia perseguida. El Ministerio del Interior de Nicaragua afirmó en un comunicado del 4 de julio que el obispo, de 80 años, “ha regresado a su casa, donde se encuentra en perfectas condiciones”. Sin embargo, observadores de la Iglesia y la abogada exiliada Martha Patricia Molina afirmaron que nadie cercano a él lo havisto. “Hasta que la dictadura no presente al obispo emérito Juan Abelardo Mata sano y salvo en su casa, cualquier comunicado que emitan es una mentira”, dijo Molina en una publicación en X. Ella y otras personas también informaron que el padre Francisco Morales fue detenido y que se desconoce su paradero. El Departamento de Estado de EE. UU. condenó lo que calificó como la detención arbitraria del obispo Mata y renovó sus críticas al gobierno de Ortega-Murillo por persecución religiosa. El caso pone de relieve años de presión sobre la Iglesia de Nicaragua, que incluyen arrestos, exilio, restricciones al ministerio y ordenaciones bloqueadas. Más de 300 sacerdotes, religiosos y seminaristas, junto con cuatro obispos, viven actualmente en el exilio, según Molina.

CIUDAD DE MÉXICO (OSV News) – Mientras México organizaba el Mundial de 2026 junto con Estados Unidos y Canadá, la fe se convirtió en parte de la historia del torneo. Los aficionados llenaron la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México vestidos con camisetas verdes, rezaron ante un Niño Jesús ataviado con la indumentaria de la selección nacional e hicieron “mandas” –o votos sagrados– pidiendo a Dios y a Nuestra Señora de Guadalupe el éxito futbolístico. El sueño de México terminó el 5 de julio con una derrota por 3-2 ante Inglaterra en su partido de octavos de final, pero la trayectoria del equipo desató grandes celebraciones y renovó el orgullo nacional. Los líderes de la Iglesia elogiaron la unidad y la esperanza que rodearon el torneo, al tiempo que instaron a los mexicanos a no ignorar problemas más profundos, como la violencia y la crisis de las aproximadamente 135 000 personas desaparecidas en el país. El padre jesuita Jorge Atilano dijo que el Mundial ha sido tanto una celebración como una distracción de los desafíos de México. Para muchos católicos, la imagen de un Niño Jesús con los colores de México plasmó una convicción familiar: la fe y el fútbol a menudo se unen en la misma oración.

Tome Nota

RIPLAY – Sábado, 25 de julio, de 8:30 a 12:00 Taller (en español) en St. Matthew, para quienes estén interesados en la música litúrgica y, en general, en aprender sobre los servicios de culto católicos. ¡Todo el mundo es bienvenido!

Vírgenes, Santos y
Días Festivos

San Apolinar.
Dia de la Independencia de
Columbia.
20 de julio

San Marcos, Evangelista.
21 de julio

Santa María Magdalena.
22 de junio

Santa Brigida.
23 de julio

San Santiago, Apóstol.
25 de julio

Natalicio de José Celsa Barbosa, Puerto Rico.
27 de julio

Nuestra Señora de la Paz
América Latina Dia da la
Independencia de Peru.
28 de julio

Santos Marta, María y Lázaro
29 de julio
La Transfiguración del Señor.
El Santo de la Salud, Puerto Rico.
Día de la Indopendencia de
Bolivia.
6 de agosto

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El Vaticano declaró a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X ‘en cisma’. ¿Qué significa esto?

Por Paulina Guzik, OSV News

(OSV News) – El Vaticano ha declarado a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (SSPX) “en cisma” después de que este grupo tradicionalista consagrara a cuatro obispos sin mandato papal, lo que marca la ruptura más grave en la Iglesia desde las consagraciones episcopales no autorizadas del arzobispo Marcel Lefebvre en 1988.

En una medida sorprendente, el Vaticano también declaró inválidos los sacramentos de la penitencia y el matrimonio si se celebraban dentro de la fraternidad cuyos adherentes son a veces conocidos como lefebvristas.

El decreto también señaló: “Se advierte a los clérigos y a los fieles laicos que no se adhieran al cisma de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, ya que incurrirían ipso facto en la pena de excomunión latae sententiae”.

En un caso en que la historia se repite tras la excomunión en 1988 del fundador de la sociedad junto con cuatro obispos a quienes él consagró sin mandato papal, el Vaticano excomulgó el 2 de julio a cuatro obispos de la FSSPX consagrados sin la autorización del Papa en el seminario de la sociedad en Écône, Suiza, junto con dos obispos que dirigieron la celebración litúrgica del 1 de julio.

A pesar de las advertencias dirigidas al Superior General de la FSSPX, el obispo Alfonso de Galarreta dirigió la liturgia de consagración el 1 de julio, acompañado por el obispo Bernard Fellay, y así “cometió un acto de naturaleza cismática mediante la consagración episcopal de cuatro presbíteros, sin mandato pontificio y en contra de la voluntad del Sumo Pontífice”, afirmó el Dicasterio para la Doctrina de la Fe en un decreto del 2 de julio, publicado en italiano.

Los obispos rebeldes, señaló el DDF, “han incurrido ipso facto en una excomunión latae sententiae reservada a la Sede Apostólica”, donde latae sententiae significa “automática” o “por el propio acto” en latín.

Los cuatro obispos de la FSSPX recién consagrados -los padres Pascal Schreiber, Michael Goldade, Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier- también fueron excomulgados, señaló el DDF en un documento firmado por el cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del DDF; el arzobispo John Kennedy, secretario de la sección disciplinaria; y monseñor Armando Matteo, secretario de la sección doctrinal del dicasterio.

Se requiere el mandato apostólico para proceder a las consagraciones episcopales, y la fraternidad no contaba con él para la ceremonia del 1 de julio, un hecho que reconocieron públicamente.

Durante las consagraciones episcopales, el padre Foucauld Le Roux, secretario general de la fraternidad sacerdotal, leyó la declaración en la que la fraternidad “expone las razones que justifican estas consagraciones en las circunstancias actuales de la Iglesia”, afirmando que “las autoridades de la Iglesia están imbuidas de un espíritu contrario al de la Fe y obran contra la Sagrada Tradición”.

El padre Davide Pagliarani, superior general de la sociedad, en su sermón del 1 de julio calificó la consagración como “medios excepcionales, proporcionados a esta necesidad” y en consonancia con el “deber de conservar la fe que la Iglesia siempre ha enseñado”.

Al señalar que “hay quienes podrían considerar que estamos ante un dilema”, el padre Pagliarani afirmó que la FSSPX no eligió “entre la fe y la Iglesia”. 

La exposición de motivos que acompañó al decreto del DDF incluía medidas que afectaban tanto a los ministros de la sociedad como a los fieles laicos, precedida por la nota de que desde la época de San Pablo VI “hasta las últimas conversaciones, celebradas recientemente en este Dicasterio, los múltiples intentos por reconducir a los adherentes al movimiento iniciado por monseñor Marcel Lefebvre a la plena comunión con la Iglesia católica han resultado infructuosos”.

Al señalar que “esta situación se ha agravado aún más a causa de las recientes consagraciones episcopales celebradas sin mandato pontificio, en contra de la voluntad del Santo Padre y en abierta violación del derecho canónico”, el dicasterio afirmó que “dicho acto constituye el delito de cisma, con las consecuencias canónicas que ello conlleva para los ministros sagrados y los fieles laicos implicados”.

En un memorándum firmado por el mismo grupo de prelados que el decreto, el DDF afirmó que “los ministros sagrados pertenecientes a la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X se encuentran en cisma y, por lo tanto, deben ser considerados cismáticos”, citando la carta de 1988 de San Juan Pablo II “Ecclesia Dei” y la Nota Explicativa de 1996 del Consejo Pontificio (ahora Dicasterio) para los Textos Legislativos sobre la excomunión por cisma incurrida por los adherentes al movimiento del arzobispo Lefebvre (1905-1991).

Según el canon 751 del Código de Derecho Canónico, el cisma es “el rechazo de la sujeción al Sumo Pontífice o de la comunión con los miembros de la Iglesia a él sometidos”.

Según el punto cinco de la Nota Explicativa de 1996, la “excomunión de latae sententiae por cisma afecta a aquellos fieles laicos que ‘se adhieren formalmente’ a dicho movimiento cismático”, señalando que la “adhesión formal al cisma” debe “implicar dos elementos complementarios”. Uno es de “naturaleza interna”, y consiste en “compartir libre y conscientemente la esencia del cisma”, es decir, que seguir el camino del fundador de la FSSPX “se anteponga a la obediencia al Papa”; y el segundo es de “carácter externo”, cuyo signo más evidente será “la participación exclusiva en los actos ‘eclesiales’ lefebvrianos, sin tomar parte en los actos de la Iglesia Católica”.

Según el canonista padre Jan Dohnalik, canciller de la Arquidiócesis de Cracovia, Polonia, la expresión “participación exclusiva” significa que “la participación ocasional de los laicos no implica automáticamente participar en el cisma, pero sí lo hace la elección consciente y permanente de participar en las liturgias de la FSSPX”. Por ejemplo, “si un familiar o amigo del obispo consagrado sin mandato papal simplemente asistiera a esa Misa del 1 de julio, no se encontraría automáticamente en cisma con la Iglesia Católica; pero si decidiera deliberadamente participar en las liturgias de la FSSPX en el futuro, ignorando la autoridad papal del Pontífice Romano, eso sí sería participar en un cisma”.

La extensa lista de documentos relacionados con la FSSPX, que abarca casi cuatro décadas, demuestra el largo proceso del Vaticano para tratar de llegar a un acuerdo con el grupo tradicionalista.

Durante décadas -desde 1988, cuando San Juan Pablo II excomulgó al fundador de la Fraternidad, el arzobispo Lefebvre, y a cuatro obispos consagrados sin mandato papal en su carta apostólica “Ecclesia Dei”-, el Vaticano había buscado diversas formas de reintegrar a los miembros de la FSSPX a la vida de la Iglesia Católica.

El Papa Benedicto XVI levantó las excomuniones de los cuatro obispos en 2009, lo que abrió el camino para conversaciones más regulares.

Durante el Año de la Misericordia 2015-2016, el Papa Francisco estableció disposiciones especiales para validar la absolución otorgada por los sacerdotes de la FSSPX a través del sacramento de la confesión. Una vez concluido el Año Santo, extendió esa disposición “de modo que a nadie le falte el signo sacramental de la reconciliación a través del perdón de la Iglesia”.

En abril de 2017, el difunto pontífice siguió impulsando iniciativas encaminadas a la reconciliación con la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (también conocida como SSPX por sus siglas en inglés), al permitir que sus obispos garantizaran la validez de los matrimonios celebrados en las comunidades tradicionalistas.

El obispo Galarreta es la encarnación de la misericordia que el Vaticano ha mostrado desde hace mucho tiempo hacia la FSSPX. Fue consagrado obispo por el arzobispo Lefebvre en 1988 y fue excomulgado por San Juan Pablo II, pero en 2009, el Papa Benedicto XVI declaró la remisión de la excomunión. Y ahora, en 2026, ha sido excomulgado por segunda vez tras dirigir la celebración litúrgica de las consagraciones episcopales el 1 de julio.

Tras la ceremonia del 1 de julio, el Vaticano tomó medidas para extender su decreto a toda la Fraternidad, incluidos los laicos, y declaró que los fieles laicos “que se adhieran formalmente a la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X” en las condiciones establecidas en la Nota explicativa del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos de 1996 “se considerarán cismáticos y excomulgados”.

La Santa Sede advirtió que “los ministros consagrados de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X administran los sacramentos de forma ilícita”, declarando inválidos los sacramentos de la penitencia y el matrimonio administrados por sacerdotes de la FSSPX.

La celebración de la Misa y la confección de la Eucaristía, al ser realizadas por un sacerdote ordenado, siguen siendo válidas, aunque ilícitas. Los sacramentos de la penitencia y el matrimonio requieren una autorización, o facultad, de la que carece la fraternidad.

Según el canon 966 del Código de Derecho Canónico, “para absolver válidamente de los pecados se requiere que el ministro, además de la potestad de orden, tenga facultad de ejercerla sobre los fieles a quienes da la absolución”; a un sacerdote se le puede otorgar esta facultad “tanto ipso iure como por concesión de la autoridad competente”.

Según el canon 1111, “mientras desempeñan válidamente su oficio, pueden delegar a sacerdotes y a diáconos la facultad, incluso general, de asistir a los matrimonios dentro de los límites de su territorio”; en el caso de obispos consagrados sin mandato papal, la autoridad local para otorgar dicha facultad no existe.

El padre Dohnalik señaló que se debe advertir a los fieles de la Iglesia que recibir los santos sacramentos en la Fraternidad Sacerdotal San Pío X “conlleva una amenaza real para la vida de fe, y que sacramentos tan importantes como la penitencia y el matrimonio son simplemente inválidos”.

“La Iglesia, como madre bondadosa, acogerá con sincero afecto y viva solicitud a todos aquellos que deseen volver a la plena comunión”, concluyeron los prelados de la DDF, señalando a los nuncios apostólicos como quienes “establecerán los procedimientos que los Ordinarios podrán utilizar en los distintos casos”.

El canonista destacó en una conversación con OSV News que la medida tomada por el pontífice, cuyo lema episcopal es “In Illo uno unum” -o, literalmente, “En el Uno, somos uno”-, fue un paso muy necesario para la unidad de la Iglesia.

“Precisamente porque la unidad de la Iglesia es tan querida para el corazón del Santo Padre, tuvo que anunciar la amenaza que representa este trágico paso dado por los lefebvrianos”, dijo el padre Dohnalik, y agregó que el Papa estaba actuando “como un buen pastor que no rehúye el peligro, sino que quiere proteger a su rebaño”.

El canonista recordó que, en la fiesta de los santos Pedro y Pablo, el Papa León instó al superior de la sociedad a apartarse del camino de la división y a abstenerse de seguir adelante con el acto cismático “porque desgarrar la Túnica inconsútil de Cristo es un pecado de extrema gravedad”.

“Preocupado por los fieles que tal vez no comprendan el inmenso daño espiritual asociado a la separación de la comunión con el Papa y la Iglesia, el Santo Padre tomó esta medida, triste pero necesaria, de declarar la excomunión, la cual simplemente pone de manifiesto las dramáticas consecuencias de este acto cismático”, declaró el padre Dohnalik a OSV News.

El Dicasterio para la Doctrina de la Fe (DDF) señaló en el memorando que “se exhorta a todos los fieles a permanecer firmes en la comunión con el Romano Pontífice, con los obispos en comunión con él y con toda la Iglesia” y a “abstenerse de participar en las celebraciones y actividades” promovidas por la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX).

(Paulina Guzik es editora internacional de OSV News. Sígala en X en @Guzik_Paulina)

Nueve cosas que hay que saber sobre las excomuniones de la FSSPX

Por OSV News

(OSV News) – El 1 de julio, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (conocida como FSSPX -o SSPX, por sus siglas en inglés) consagró ilícitamente a cuatro nuevos obispos sin autorización de la Santa Sede, lo que llevó al Papa a declarar que sus obispos, clero y laicos formalmente afiliados se encontraban en cisma con la Iglesia Católica. A continuación, se presenta una breve reseña sobre la SSPX, lo sucedido y por qué es importante.

  1. La FSSPX surgió como reacción al Concilio Vaticano II. El arzobispo Marcel Lefebvre (1905-1991), un francés que como obispo había sido un líder eclesiástico clave en el África francesa, fundó esta sociedad de sacerdotes en 1970 en Friburgo, Suiza. Sus sacerdotes celebran los sacramentos según el Misal Romano de 1962, que había sido promulgado antes del Concilio Vaticano II, pero sustituido por textos litúrgicos revisados en 1969. La fraternidad sacerdotal ha sido excomulgada en dos ocasiones por consagrar obispos sin el permiso de la Santa Sede.

La Fraternidad tiene su sede en Menzingen, Suiza, y cuenta con un seminario internacional en Écône, Suiza, donde tuvieron lugar las consagraciones del 1 de julio. En Estados Unidos, cerca de 100 sacerdotes de la FSSPX residen en 20 casas o “prioratos” y desarrollan su actividad en unos 120 lugares -denominados “misiones” o “capillas”-, según su sitio web. Su sede estadounidense se encuentra en Platte City, Missouri, a unos 48 kilómetros (30 millas) al norte de Kansas City.

Según la FSSPX, el arzobispo Lefebvre eligió a San Pío X -quien fue papa entre 1903 y 1914- como patrón de la Fraternidad debido al compromiso de dicho pontífice con la integridad del sacerdocio.

  1. Antes del cisma más reciente, la FSSPX ya tenía un estatus irregular con respecto a la Iglesia Católica, situación que se originó décadas atrás. Al parecer, la fraternidad perdió el permiso eclesiástico para existir -otorgado por la autoridad eclesiástica competente- en 1975. Un año después, el arzobispo Lefebvre fue suspendido tras ordenar sacerdotes en contra de la voluntad expresa de las autoridades eclesiásticas.

En 1988, San Juan Pablo II excomulgó al arzobispo Lefebvre y a los cuatro obispos que este consagró ese mismo año sin mandato papal. Sus ordenaciones episcopales fueron válidas pero ilícitas, es decir, no autorizadas.

Todos los actos posteriores de ordenación realizados por dichos obispos se han visto afectados. Los actos de jurisdicción -tales como la asistencia a matrimonios y la absolución de los pecados- son inválidos. Otras acciones sacramentales se consideran válidas, aunque ilícitas.

En el decreto del 2 de julio de 2026 por el que se declaraba la excomunión, la Santa Sede afirmó explícitamente que los sacramentos de la penitencia y el matrimonio administrados en el seno de la fraternidad son inválidos.

  1. No se debe confundir a la FSSPX con otras comunidades que celebran la Misa tradicional en latín. Muchas comunidades católicas en comunión con la Santa Sede celebran la Misa según el Misal Romano de 1962, comúnmente llamado Misa tradicional en latín (o TLM, por sus siglas en inglés).

En 2007, el Papa Benedicto XVI promulgó “Summorum Pontificum”, documento que amplió el permiso para que los sacerdotes celebraran la Misa preconciliar. En 2021, el Papa Francisco promulgó “Traditionis Custodes”, una normativa que restringió el uso de la forma preconciliar de la Misa. No obstante, muchos obispos -incluidos los de Estados Unidos- han seguido facilitando la celebración de esta forma de la Misa dentro de los nuevos parámetros.

Los sacerdotes miembros de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro (FSSP -Priestly Fraternity of St. Peter), por ejemplo, celebran los sacramentos exclusivamente según el misal de 1962 y están en comunión con la Santa Sede. (Esta sociedad fue fundada en 1988 por sacerdotes que abandonaron la FSSPX tras las consagraciones episcopales ilícitas realizadas por el arzobispo Lefebvre ese mismo año). Los sacerdotes de la FSSP desarrollan su labor a nivel internacional y prestan servicio pastoral en 39 diócesis de Estados Unidos.

Otros ejemplos de órdenes religiosas dedicadas exclusivamente a celebrar la liturgia y los sacramentos según la forma del rito romano anterior al Concilio Vaticano II, y que tienen un estatus regular dentro de la Iglesia Católica, son el Instituto de Cristo Rey Sumo Sacerdote (Institute of Christ the King Sovereign Priest) y el Instituto del Buen Pastor (Institute of the Good Shepherd).

  1. Los líderes de la FSSPX afirman que la Fraternidad no se encuentra en cisma y sostienen que todos los sacramentos y actos de jurisdicción son válidos. No obstante, las discrepancias del arzobispo Lefebvre con la Iglesia Católica incluían su negativa a adoptar la reforma posconciliar del orden de la Misa, la cual la FSSPX considera deficiente o portadora de “elementos heréticos”.

El arzobispo Lefebvre y sus seguidores también cuestionaron –y en algunos casos rechazaron públicamente– la propia ortodoxia de las enseñanzas del Concilio Vaticano II, especialmente la Declaración sobre la libertad religiosa, “Dignitatis Humanae”. Mientras algunos argumentaban que dicha declaración suponía un cambio en la doctrina, la Iglesia la reconoció como un desarrollo doctrinal sobre la dignidad de la persona humana.

En un comunicado que incluía una “profesión de fe” de 28 páginas, publicada el 24 de junio, la FSSPX declaró que la Iglesia Católica se enfrenta a presiones internas y externas “empujan en todas las direcciones posibles, excepto -a nuestro parecer -la correcta”. Otras enseñanzas católicas que la FSSPX desestimó en dicho comunicado incluían aspectos del ecumenismo, las reformas litúrgicas posconciliares, la sinodalidad y la libertad religiosa.

  1. La Santa Sede ha buscado un camino hacia la plena reconciliación. Durante décadas, funcionarios del Vaticano han procurado vías para reintegrar plenamente a los miembros de la FSSPX en la vida de la Iglesia Católica. Las conversaciones entre la Santa Sede y la fraternidad comenzaron bajo el pontificado de San Juan Pablo II y continuaron durante los pontificados de Benedicto XVI y Francisco. El Papa Benedicto levantó las excomuniones de los cuatro obispos en 2009, abriendo así el camino para conversaciones más regulares. El Vaticano dejó claro que, en aquel momento, la fraternidad se encontraba en una situación canónica irregular, pero no en cisma.

Durante el Año de la Misericordia (2015-2016), el Papa Francisco estableció disposiciones especiales para validar la absolución impartida por los sacerdotes de la FSSPX en el sacramento de la confesión. Tras finalizar el Año Santo, prorrogó dicha medida “de modo que a nadie le falte el signo sacramental de la reconciliación a través del perdón de la Iglesia”.

En abril de 2017, el pontífice continuó impulsando iniciativas orientadas a la reconciliación con la FSSPX, permitiendo que sus obispos garantizaran la validez de los matrimonios celebrados en sus comunidades tradicionalistas.

La carta apostólica “Ecclesia Dei” de 1988 de San Juan Pablo II, promulgada en respuesta a las consagraciones ilícitas, estableció una comisión pontificia del mismo nombre con la “tarea de colaborar con los obispos, con los dicasterios de la Curia Romana y con los ambientes interesados, para facilitar la plena comunión eclesial de los sacerdotes, seminaristas, comunidades, religiosos o religiosas” vinculadas a la FSSPX y “que deseen permanecer unidos al Sucesor de Pedro en la Iglesia Católica”.

En 2019, el Papa Francisco suprimió la comisión “Ecclesia Dei” y transfirió sus responsabilidades al Dicasterio para la Doctrina de la Fe.

  1. La Santa Sede le dijo a los líderes de la FSSPX que no consagraran nuevos obispos. En febrero, el padre Davide Pagliarani, superior general de la FSSPX, anunció que la sociedad procedería a la consagración de nuevos obispos el 1 de julio, tras una ruptura en la comunicación con el Vaticano al quedar sin respuesta las solicitudes de audiencia con el Papa León.

El cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, ofreció continuar el diálogo con la FSSPX a condición de que la sociedad suspendiera su decisión de consagrar nuevos obispos. Tras la negativa de la FSSPX a aceptar esta condición, el cardenal Fernández declaró que la consagración de obispos sin mandato papal se consideraría “un acto cismático” y conllevaría la excomunión.

El Código de Derecho Canónico de la Iglesia define el cisma como “el rechazo de la sujeción al Sumo Pontífice o de la comunión con los miembros de la Iglesia a él sometidos” (Canon 751).

  1. El Papa León pidió públicamente a la FSSPX que no procediera con las consagraciones. El 30 de junio, el Papa León hizo un llamamiento a la FSSPX para que no siguiera adelante con las consagraciones. “Los exhorto a que consideren atentamente el bien espiritual de los fieles, porque el acto cismático que llevaren a cabo los privaría de la recepción lícita y, en algunos casos, incluso válida de los sacramentos que ellos aman y buscan para la propia santificación”, escribió el Papa León. La respuesta del padre Pagliarani indicó que la Sociedad planeaba seguir adelante con las consagraciones, al tiempo que insistía en que el grupo “no es cismático ni hostil a la Iglesia”.

Después de que la FSSPX procediera con las consagraciones ilícitas el 1 de julio, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe (DDF) del Vaticano declaró el 2 de julio que los seis obispos de la FSSPX habían quedado excomulgados, y advirtió al clero y a los laicos que no “se adhirieran al cisma” y, por consiguiente, incurrieran también en la excomunión.

  1. Uno de los cuatro obispos consagrados ilícitamente el 1 de julio es originario de Estados Unidos. El obispo Michael Goldade, natural de Dakota del Norte, creció en St. Marys, Kansas, un enclave de la comunidad de la FSSPX. Es rector del Seminario Santo Tomás de Aquino de la FSSPX en Dillwyn, Virginia.
  2. El Dicasterio para la Doctrina de la Fe ha establecido procedimientos para quienes decidan abandonar la FSSPX y restablecer la comunión con la Iglesia Católica. Las instrucciones detallan las acciones específicas que deben llevar a cabo los sacerdotes ordenados en la comunidad de la FSSPX o aquellos afiliados a ella tras haber recibido una ordenación lícita. Los procedimientos para los laicos son más matizados, ya que los pasos para recuperar la comunión dependen del grado de vinculación que mantengan con la comunidad y las ideas de la FSSPX.

Seminarista local ordenado sacerdote para la Diócesis de Jackson

Por Joanna Puddister King
JACKSON – Para el padre Will Foggo, el camino hacia el sacerdocio siempre ha estado marcado por las personas y comunidades que ayudaron a moldear su fe.

El sábado 16 de mayo, esas comunidades se reunieron en la Catedral de San Pedro el Apóstol cuando el obispo Joseph R. Kopacz ordenó a un católico natal de la diócesis de Jackson.

Familiares, amigos, sacerdotes, diáconos, seminaristas y feligreses llenaron la catedral para presenciar un momento que años se gestó para el feligrés de St. Paul Flowood que asistió a la escuela de St. Richard en Jackson, se graduó de St. Joseph en Madison y más tarde discernió su vocación mientras estaba activo en el Ministerio Católico en el Campus de la Universidad Estatal de Mississippi.

En su homilía, el obispo Kopacz reflexionó sobre el don de la fe y la obra del Espíritu Santo al llamar a los hombres a servir a la iglesia. Señaló que una vocación nunca se forma de forma aislada, sino a través de familias, comunidades parroquiales y comunidades de seminarios que ayudan a discernir y afirmar el llamado de Dios.

Will Foggo yace postrado ante el altar durante la Letanía de Súplica en su ordenación sacerdotal, el 16 de mayo, en la Catedral de San Pedro Apóstol, en Jackson. (Foto por Tereza Ma) Vea más fotografías en jacksondiocese.zenfoliosite.com.

“Continuamos la obra del Señor”, dijo el obispo Kopacz, señalando la misión de Cristo de enseñar, proclamar el Evangelio, sanar, bendecir y reunir a las personas en comunidades de fe.
Dirigiéndose al sacerdote recién ordenado, el obispo hizo referencia al ánimo de San Pablo a Timoteo: “Que nadie desprecie vuestra juventud.”

“Hoy no es desprecio”, dijo el obispo. “Eso es una gran alegría.”

Esa alegría se hizo especialmente evidente cerca del final de la misa, cuando el obispo Kopacz anunció las primeras asignaciones del padre Foggo.

Como es costumbre, el obispo explicó que los sacerdotes recién ordenados entran en un periodo de “síntesis vocacional”, integrando el ministerio sacerdotal en la vida diaria tras años de formación en el seminario.

Durante los próximos meses, el padre Foggo servirá como vicario parroquial pro tempore en la parroquia de San José en Starkville, la misma comunidad parroquial donde sirvió como diácono transitorio tras su ordenación al diaconado en noviembre.

El anuncio provocó entusiasmo y aplausos de la congregación.

Luego llegó un segundo anuncio del obispo Kopacz.

A partir del 1 de septiembre, el padre Foggo se convertirá en vicario parroquial en la parroquia de San Francisco de Asís en Madison.

La catedral estalló en aplausos aún más fuertes.

“Estamos muy contentos del apoyo que habéis recibido en el presbiterado y entre el pueblo de Dios”, dijo el obispo Kopacz.

A la mañana siguiente, el padre Foggo celebró su primera misa como sacerdote en su parroquia natal, la iglesia católica de San Pablo en Flowood.

El homilista de la misa fue el diácono Scott Beslin, compañero de clase y amigo del seminario que en poco tiempo después fue ordenado sacerdote para la Diócesis de Houma-Thibodaux el 6 de junio. Reflexionando sobre la Fiesta de la Ascensión, Beslin recordó a la congregación que la ascensión de Cristo no fue el fin de Su obra, sino el comienzo de la misión de la iglesia.

Viendo hacia el sacerdote recién ordenado, Beslin reflexionó sobre las responsabilidades que ahora se le presentaban.

“A través de tus manos, el cielo toca la tierra”, dijo antes de hacer una pausa y añadir, “Sin presión.”
La iglesia estalló en carcajadas, incluido el propio padre Foggo.

Beslin continuó hablando de las responsabilidades del ministerio sacerdotal, incluyendo predicar el Evangelio, pastorear almas, celebrar los sacramentos y estar disponible para el pueblo de Dios.
A pesar del humor, enfatizó que el ministerio sacerdotal no depende únicamente de la fuerza del sacerdote.

“Nada de esto depende solo de ti”, dijo Beslin. “Es Cristo quien os eleva. Cristo que obra a través de ti. Cristo que será fiel a través de ti.”

El padre Will Foggo entrega el maniturgium a su madre, Sheila Foggo, y la estola que utilizará para escuchar su primera confesión a su padre, John Foggo, durante su primera misa en la Iglesia Católica San Pablo de Flowood el 17 de mayo. Estas tradiciones simbolizan la entrega de un hijo a Dios y el apoyo que sus padres le han brindado a lo largo de su camino vocacional. (Foto por Joanna King)

Sin embargo, algunos de los momentos más memorables llegaron después de la Comunión.

Agradeciendo a los presentes por sus oraciones y apoyo, el padre Foggo explicó la tradición del maniturgium, el paño que se utiliza para limpiar el sacro crisma de las manos de un sacerdote tras la ordenación.
La tradición sostiene que la tela se presenta a la madre del sacerdote y se entierra con ella como símbolo de que ella ofrece a su hijo a Dios.

Volviéndose inesperadamente hacia sus padres, Sheila y John Foggo, el padre Foggo reveló que no les había contado lo que estaba a punto de suceder.

“Me gustaría dárselo a mis padres ahora mismo”, dijo.

La congregación respondió con aplausos sostenidos mientras él entregaba el maniturgium a su madre. Luego le entregó a su padre la estola que se usará cuando escuche su primera confesión, otra tradición que simboliza el regalo de un hijo ofrecido al servicio de la iglesia.

El momento emotivo sirvió como una conclusión apropiada para un fin de semana que celebró no solo la ordenación de un nuevo sacerdote, sino también a las muchas personas, parroquias y comunidades que ayudaron a nutrir su vocación.

Obispos consagran Estados Unidos al Sagrado Corazón de Jesús

Por Jean Gonzalez
ORLANDO, Florida (OSV News) – Un mar de túnicas blancas y solideos de color rosa y magenta en los bancos. Una estatua de Jesús que da la bienvenida a los fieles con su Sagrado Corazón expuesto a los pies del altar.

Un escenario digno de la Misa del 11 de junio que unió a los obispos de EE.UU. reunidos para su plenaria de primavera del 10 al 12 de junio. Tras concluir el segundo día de sesiones públicas, partieron del Omni Resort en Champions Gate para un viaje de media hora por la Interestatal 4 hacia el refugio espiritual que es la Basílica del Santuario Nacional de María, Reina del Universo en Orlando.

Y la Misa fue trascendental, ya que sirvió para consagrar formalmente a los Estados Unidos al Sagrado Corazón de Jesús, como parte de la celebración del 250.º aniversario de la firma de la Declaración de Independencia del país. 

El arzobispo Paul S. Coakley, de Oklahoma City y presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos, concelebra la Misa mientras los obispos consagran el país al Sagrado Corazón de Jesús en la Basílica de María Reina del Universo en Orlando, Florida, el 11 de junio de 2026, durante su asamblea plenaria de primavera. (Foto OSV News/Bob Roller)

El arzobispo Paul S. Coakley de Oklahoma City incensó el altar tras entrar en procesión desde la densa humedad y los cielos nublados de una típica tarde de Orlando fuera del santuario. El presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos estuvo acompañado en el altar por obispos y diáconos de la Diócesis de Orlando.

“Revístenos, Señor Dios, con las virtudes del corazón de tu Hijo y enciéndenos con su amor”, rezó el arzobispo al dar inicio a la Misa.
Estaban presentes más de 200 obispos, junto con unos 150 observadores, en su mayoría benefactores y personal de la Diócesis de Orlando. La custodia utilizada antes de la Misa para la adoración eucarística era de las Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María, un instituto religioso con sede en Miami.

Las reliquias de Santa Margarita María Alacoque –la religiosa francesa de la Visitación que tuvo visiones de Jesús revelándole su Sagrado Corazón– también estuvieron presentes en la Misa, traídas para la consagración por los Caballeros de Colón.

En su homilía, el arzobispo William E. Lori de Baltimore describió el Sagrado Corazón de Jesús no como una “devoción abstracta”, sino como un “signo visible de amor”.

Explicó por qué la Iglesia consagra. Lo describió como un acto de fe y reconocimiento de la necesidad de la misericordia, la sabiduría y la guía de Dios. También es un acto de esperanza. Es “un corazón que ha conocido la alegría y la tristeza, la amistad y la traición, el sufrimiento y el sacrificio”, dijo.

El acto de consagración es un acto de fe y esperanza, dijo el arzobispo, pero también es un reconocimiento de la obra fiel y el amor de Dios en el mundo, y de cómo nosotros, como personas y como Iglesia, no siempre hemos “reflejado claramente ese amor”.

“De hecho, a veces se oscurece hasta quedar casi irreconocible”, añadió el arzobispo. “Sin duda, ha habido momentos de testimonio y santidad extraordinarios. Pero también ha habido momentos de fracaso, división y pecado. La consagración requiere la humildad de reconocer ambos”.

¿Y por qué el Sagrado Corazón? Porque revela a un salvador que “no solo desea nuestra obediencia, sino nuestra amistad; no simplemente nuestro servicio, sino nuestra comunión con Él”, dijo.

“Consagrarnos al Sagrado Corazón es, en última instancia, aceptar la invitación de Cristo a permanecer en su amor y permitir que ese amor moldee cada aspecto de nuestras vidas, tanto públicas como privadas”, dijo el arzobispo Lori. “Es una declaración de que el futuro no pertenece únicamente a los movimientos políticos, las fuerzas económicas o los planes humanos. El futuro pertenece a Dios”.

El acto de consagración no ocurre solo entre los pastores, sino también entre las ovejas. Al dirigirse a los laicos, tanto a los que se encontraban en los bancos del santuario como a los que veían la transmisión en vivo, el arzobispo Lori dijo que el acto de consagración es algo que los fieles y los líderes hacen juntos.

“Esta consagración no es algo que los obispos hagan por ustedes. Es algo que hacemos juntos”, dijo. “La renovación de la Iglesia y de nuestra nación no vendrá solo a través de declaraciones. Vendrá a través de discípulos que permanezcan en el amor de Cristo y den el buen fruto de la santidad en las familias, las parroquias, las comunidades y en su vida cotidiana”.

Una estatua del Sagrado Corazón de Jesús se exhibe antes de que los obispos católicos de Estados Unidos consagren el país al Sagrado Corazón de Jesús en la Basílica de María Reina del Universo, en Orlando, Florida, el 11 de junio de 2026, durante su asamblea plenaria de primavera. (Foto de OSV News/Bob Roller)

El Sagrado Corazón reconcilia las divisiones y transforma los corazones endurecidos, dijo el arzobispo.

“Significa construir comunidades –eclesiales y civiles– donde se proclame claramente la verdad y se practique generosamente la caridad. Significa resistir la tentación de definirnos por la división, la ideología o el resentimiento”, dijo el arzobispo Lori.

“Consagramos a nuestra nación, no porque sea perfecta, sino porque es amada por Dios. Confiamos al Corazón de Cristo nuestros logros y fracasos, nuestras esperanzas y ansiedades, nuestros desafíos actuales y nuestras aspiraciones futuras”. 

(Jean Gonzalez, editora de Florida Catholic Media, colabora en la cobertura de la asamblea plenaria de primavera de los obispos para OSV News.)

Una consagración de esperanza

Por Obispo Joseph R. Kopacz, D.D.
En su última gran obra, Delixit Nos (Él nos amó), en los meses previos a su muerte, el Papa Francisco afirmó que todo lo escrito anteriormente está íntimamente ligado al Sagrado Corazón de Jesús. Lo expresa elocuentemente en los párrafos finales de su encíclica.

“Este actual documento sobre el Sagrado Corazón de Jesús puede ayudarnos a ver que la enseñanza de las encíclicas sociales Laudato Si y Fratelli Tutti no está ajena a nuestro encuentro con el amor de Jesucristo. Porque bebiendo de ese mismo amor es que podemos ser capaces de formar lazos de fraternidad, de reconocer la dignidad de cada ser humano y de trabajar juntos para cuidar nuestro hogar común.”

Obispo Kopacz

La consagración de la nación al Sagrado Corazón de Jesús por los obispos de la Iglesia Católica a los 250 años proviene de esta visión integrada para nuestro país y el mundo.

Además de ser la culminación y la piedra angular de los primeros escritos y la visión pastoral del Papa Francisco, Delexit Nos es también un puente para el Papa León XIV de una manera notable, proyectando más luz desde el corazón de la Iglesia sobre la decisión de consagrar la tierra de los libres y el hogar de los valientes en este aniversario histórico.

El escudo del Papa León, diseñado al inicio de su episcopado, es una expresión clásica de la teología de San Agustín. Es el corazón atravesado sobre la Palabra de Dios y representa la proclamación de fe de San Agustín. Vulnerasti cor meum verbo tuo – Has atravesado mi corazón con tu Palabra. El lema del Papa León – In illo uno unum (En Cristo Somos Uno) – combinado con su escudo, despierta en nuestro corazón el deseo de mayor unidad y paz para la iglesia y la nación. Esta esperanza viene directamente del corazón de Jesús en su gran oración sacerdotal en la Última Cena (Juan 17) y se cumple con la sangre y el agua que fluyen de su costado perforado en la cruz.

Muchos se preguntan hoy si el telón está cayendo o no sobre las virtudes de la compasión, el perdón y el respeto que deberían fluir del corazón palpitante de la humanidad. Con la consagración al Sagrado Corazón, la Iglesia afirma de forma indiscutible y sin reservas que cada generación debe redescubrir estos atributos del corazón y del alma de nuevo. Los Padres, educadores, líderes religiosos y conciudadanos de buena voluntad tienen la honorable tarea de enseñar a la próxima generación los actos encomiables del Señor, su poder y las maravillas que ha realizado. (Salmo 78)

Durante el reciente Año del Jubileo, se nos desafió a ser peregrinos de la esperanza, porque el amor de Dios que el Espíritu Santo derrama en nuestros corazones a través de la fe no decepciona. (Romanos 5:5) Tomados en serio, podemos ser la luz del mundo y la sal de la tierra.

En los párrafos finales de Delixit Nos, el Papa Francisco propone el desafío constante para que los cristianos estén en el mundo, pero no ser del mundo. “En un mundo donde todo se compra y se vende, el sentido y valor de las personas parece depender cada vez más de lo que pueden acumular con el poder y el dinero. Estamos constantemente siendo empujados a seguir consumiendo y distraídos, manteniéndonos dependientes para que no busquemos más allá de nuestras necesidades inmediatas e insignificantes. El amor de Cristo no tiene lugar en este mecanismo perverso, sin embargo, solo ese amor nos puede librar de una locura que ya no tiene espacio para el amor. El amor de Cristo puede dar un corazón a nuestro mundo y revivir el amor dondequiera que pensemos que se ha perdido la capacidad de amar.”

Por lo tanto, durante esta consagración, oremos para reconocer y reconciliar los excesos y abusos de nuestra libertad, evidentes a través del racismo, el militarismo y el materialismo desenfrenado. Igualmente, como nación, damos gracias por las bendiciones de la libertad que han fomentado una increíble generosidad tanto en casa como en el extranjero.

Como Iglesia, estamos agradecidos por la primera enmienda de la Constitución que nos da la oportunidad a nosotros y a muchas tradiciones religiosas para prosperar. Que estas bendiciones sean luces de guía para el futuro.

Por último, estaremos eternamente en deuda con todos los que se han sacrificado por nuestra nación, con todos los que se han sacrificado para criar familias y construir comunidades, y con todos los que se han sacrificado por el florecimiento de la fe religiosa.

Efectivamente, esta consagración es una bendición para nuestro país, implorando la providencia de Dios para transformar el optimismo propio de nuestra nación en la “esperanza que no decepciona”.