Perla de sabiduría

Por Obispo Joseph R. Kopacz, D.D.
Las lecturas de las Escrituras para el domingo pasado mostraban la oración del joven Salomón tomando las riendas de su padre David como el rey de Israel. La tarea que tenía por delante era desalentadora y, en su encuentro con Dios en un sueño, se inspiró para rezar con humildad y honestidad. “Dame, pues, un corazón atento para gobernar a tu pueblo, y para distinguir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién hay capaz de gobernar a este pueblo tuyo tan numeroso?”

Obispo Joseph R. Kopacz

En las escrituras hebreas, el Antiguo Testamento, hay un grupo de literatura que se clasifica como Literatura de la Sabiduría. Estos fascinantes libros de la Biblia fueron escritos durante cientos de años en la era posterior al exilio. El Libro de la Sabiduría presenta una oración atribuida a Salomón que revela su corazón y mente y su dependencia de Dios, al menos en los primeros años de su reinado. “Dios de mis antepasados, Señor misericordioso, que por tu palabra has hecho todas las cosas, que con tu sabiduría has formado al hombre para que domine sobre toda tu creación, para que gobierne el mundo con santidad y rectitud y administre justicia con recto corazón … Contigo está la sabiduría, que conoce tus obras y que estaba presente cuando hiciste el mundo; ella sabe lo que te agraday lo que está de acuerdo con tus mandamientos … Ella, que todo lo conoce y lo comprende, me guiará con prudencia en todas mis acciones y me protegerá con su gloria … porque, ¿qué hombre conoce los planes de Dios? ¿Quién puede imaginar lo que el Señor quiere?” (Sabiduría 9)
La sabiduría de Salomón, anclada en la oración, es un camino para todos los que toman decisiones que afectan la vida de los demás durante estos días agonizantes de pandemia. Esto incluye a casi todos, nuestros funcionarios electos, todos los que prestan servicios de atención médica, propietarios de negocios en todos los frentes, educadores y estudiantes, líderes de la iglesia y padres y cuidadores que deciden en nombre de sus hijos.
En el pasaje del evangelio el fin de semana pasado escuchamos las palabras del Señor al final de la sección sobre las parábolas del Evangelio de Mateo.” Cuando un maestro de la ley se instruye acerca del reino de los cielos, se parece al dueño de una casa, que de lo que tiene guardado sabe sacar cosas nuevas y cosas viejas.” (Mateo 13:52)
Debemos profundizar en el depósito de nuestra fe y experiencia para recurrir a la sabiduría probada por el tiempo para negociar todo lo que es nuevo, espiritual, mental y materialmente. El mundo no ha visto una pandemia de este tipo en más de 100 años, y estas son aguas desconocidas donde la próxima curva en los rápidos podría presentar riesgos inesperados. Caminamos, de hecho, por fe.
El uso de la sabiduría, la piedra angular de los dones del Espíritu Santo, no se trata solo de elegir sabiamente. La literatura de sabiduría es vasta, como es evidente en los libros de Job, Proverbios, Eclesiastés, Eclesiástico, Sabiduría, los Salmos y el Cantar de los Cantares. Los temas de estas obras inspiradas tienen su origen en las alegrías y tristezas de la vida, los triunfos y las tragedias, y en la realidad de la muerte.
El libro de Job lucha con la agonizante cuestión del sufrimiento, especialmente cuando aflige a una persona inocente. Siempre y como parte de la vida, hoy somos testigos de un sufrimiento y ansiedad generalizados. Para todos los discípulos, la sabiduría en el Libro de Job se cumple en el sufrimiento y la muerte de Jesucristo en la Cruz, y en su resurrección de entre los muertos. Que todos los que sufren sufran una fuerza y esperanza renovadas en el Dios de nuestro Señor Jesucristo para esta vida y la próxima.
En el Evangelio del domingo pasado, Jesús habla de la perla de gran precio y del tesoro enterrado en un campo. Cuando San Mateo construyó su Evangelio, supo que había encontrado esta perla y este tesoro cuando el Señor lo miró con amorosa misericordia y lo llamó a abandonar su estilo de vida para proclamar un tesoro escondido hasta ese momento. El que anteriormente había oprimido a su pueblo con el libro mayor ahora estaba proporcionando luz y esperanza con la Palabra viva de Dios. En medio de esta crisis mundial, que la mirada amorosa del Señor Jesús nos capacite para responder con sabiduría y convicción a lo que la vida nos está sirviendo.
San Pablo nos regaló una perla de gran valor y sabiduría en la segunda lectura del domingo pasado. “Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman”. (Romanos 8:28) Por la gracia de Dios, podemos profundizar nuestra fe, esperanza y amor durante este tiempo de crisis, una oportunidad para valorar las cosas que realmente importan.

“Despedida con Amor”

“Despedida con Amor”

Por Maria Elena Mendez, MGSpS
TUSCALOOSA, Ala. – Aunque yo no estoy viviendo en Mississippi, siento la necesidad de concluir esta experiencia.
Las hermanas que terminan la misión de Mississippi son María Eugenia Moreno, Obdulia Olivar y María Josefa García. Sin duda, están comunidades donde ellas trabajan, Santa Teresa en Jackson, San Miguel en Forest y San Martin de Porres en Morton, han sido fuertemente golpeadas por el COVID-19 y por las redadas de emigración de agosto de 2019, en siete plantas procesadoras de pollo de Mississippi.
Las Iglesias se convirtieron en lugares de acopio, de ayuda nacional y local, de apoyo moral y económico. Las hermanas Maria Eugenia y Obdulia, aquí se convirtieron en madres, consejeras, puentes de recursos y, junto con ellos lloraran sus pérdidas y abogaron por ellos. Hace casi un año de esto y aún no han salido, literalmente de la crisis. Más tarde, en marzo 2020, se empezó a hablar del coronavirus y de nuevo, el condado Scott, es uno de los más golpeados afectando a muchas familias hispanas; es como quien pelea con dos enemigos a la vez. La comunidad que habían construido por años, se desmoronó. Muchos se cambiaron de Estado y la Iglesia fue Madre y como otras madres, esta tratando de recoger lo que se había caído.
Nuestra presencia por 16 años en la Diócesis de Jackson marcó nuestra vida, como personas, como comunidades, como provincia y como congregación. Hoy decimos gracias por todos los regalos en todas sus expresiones que hemos recibido, los que nosotras hemos ofrecido, las semillas que hemos plantado y los frutos que hemos cosechado y por los que se han esparcido más allá de Mississippi, con las personas que se han ido a otros lugares. Con nuestra gratitud les decimos que estarán siempre en nuestro corazón, en nuestra oración y serán parte de nuestra vida como congregación. Nos despedimos con el Salmos 126:
Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, nos pareció que estábamos soñando.
Entonces nuestra boca y nuestros labios se llenaron de risas y gritos de alegría;
Sí, el Señor había hecho grandes cosas por nosotros, y estábamos alegres.
¡Señor, haz que cambie de nuevo nuestra suerte, como cambia el desierto con las lluvias!
Los que siembran con lágrimas, cosecharán con gritos de alegría.
Aunque lloren mientras llevan el saco de semilla, volverán cantando de alegría, con manojos de trigo entre los brazos.
También nosotras vamos llorando, cargando las gavillas de tanta gente maravillosa que acompañó y creció junto con nosotras alrededor de toda la Diócesis de Jackson.

Gracias.

Ana Gabriela Castro, Yesenia Fernández, Gabriela Ramírez, María Josefa García, María Eugenia Moreno, Obdulia Olivar, Magdalena Carrillo, María Elena Méndez y todas las Misioneras Guadalupanas del Espíritu Santo

16 años de Misión Guadalupana del Espíritu Santo

Por Berta Mexidor
JACKSON – Acerca de la experiencia en Mississippi de las hermanas Guadalupanas del Espíritu Santo, la hermana Maria Elena Mendez, MGSpS responde estas preguntas:

INDIANOLA– María Josefa García, MGSpS. (i) conversa con sus coterráneos, quienes vienen cada año de forma temporal, a trabajar en los campos. El alcance de las Misioneras Guadalupanas del Espíritu Santo llegó a todos los rincones de lo largo y ancho de las 37,629 mil millas cuadradas, que abarca la Diócesis, en acompañamiento a la gente y formación de las personas a nivel local y diocesano. (Fotos por Hna. Maria Elena Mendez, MGSpS)

P: ¿Cómo llega la Misión Guadalupana a estas tierras?
R: Las hermanas Ana Gabriela Castro, Yesenia Fernández y Gabriela Ramírez llegaron a Forest, Misisipi el miércoles 17 de agosto del 2004, invitadas por el padre Richard Smith, encargado de la parroquia San Miguel en Forest. Ellas llegaron entusiasmadas y con muchas ganas de misionar por estas tierras, venían cargadas de experiencias acumuladas de varios lugares del país y del extranjero, experiencias variadas de tipos de apostolados y con varias cajas de posibles herramientas para ser usadas en la nueva misión. Al principio, solo estaban Yesenia y Ana Gabriela en Forest y Gabriela María en el Ministerio Hispano (MH) dentro de la cancillería, pero durante el transcurso del tiempo, unas hermanas llegaban y otras se iban tanto para el trabajo en Forest como de la oficina de MH

FOREST – Parroquianos de toda el área se reunían con frecuencia para recibir las enseñanzas y ayuda espiritual de las Hermanas Guadalupanas.

P: ¿Solo existió la Misión en Forest?
R: No, abrimos otras comunidades: Pontotoc, Natchez, Santa Teresa, Jackson, aparte de San Miguel y el trabajo diocesano que ya teníamos. Pero antes del establecimiento de estas nuevas comunidades, las junioras, incluyéndome a mí, vinimos por un mes a una misión solicitada por la oficina del MH, a las parroquias del Sagrado Corazón, Canton, Santa Ana, Carthage, Santa Teresita, Kosciusko y la misión San Martin en Hazlehurst
P: ¿Cómo fueron los inicios en el MH?
R: Gaby Ramírez, para diferenciarla de Gaby Castro, trabajaba a nivel diocesano haciendo equipo con el H. Ted Dausch CFC., director del MH. Algo que llamó mi atención del hermano Ted, al principio de mi llegada, fue escucharlo decir que un día fue a Forest, a un retiro que las hermanas organizaron con la gente y le gustó mucho. Al verlas trabajar se dijo “esto es lo que estamos necesitando nosotros en la diócesis para potenciar líderes hispanos”. El Hermano Ted, siendo un religioso anglo, sin hablar español y sin experiencia apostólica dice que un día a Dios le habló a en estos términos, “Dios mío, ayúdame a saber qué es lo que estoy haciendo y, si no, mándame alguna ayuda” y “fue así como Dios me respondió, mandándome un par de Misioneras Guadalupanas del Espíritu Santo, para coordinar el MH en la diócesis.”
En Forest, el trabajo de Gaby Castro y Yesenia fue excepcional y marcaron la pauta para las demás. Ellas caminaron con la gente en sus necesidades, iban y venían al hospital, al consulado mexicano, a la cárcel cuando a alguno era detenidos en los constantes retenes de emigración, o por no tener licencias. Ellas iban a sacarlos del centro de detención; el inglés era requerido para todos estos trámites, y en ese tiempo pues no había casi ningún lugar con traductores y casi nadie tenía licencia de conducir, más que la de Dios.
P: ¿Cuáles fueron los retos al crear líderes?
R: Ellas buscaban formas nuevas, a través de pequeños talleres, retiros y visitas a sus hogares para potenciarlos de forma personal, pero la constante movilidad las dejaba muchas veces frustradas para volver a empezar cuando estos líderes se iban a otro lugar en busca de trabajo. Pero, así como se iban unos, llegaban otros a seguir; la motivación misionera no se acababa por eso.

BRANDON – Con el tiempo, la casa de vivienda de las hermanas se convirtió también en un punto de reunión para talleres y oración.

P: ¿Qué ha sido Mississippi para ustedes?
R: Misisipi, nos hizo caer en la cuenta de que la misión aquí, aún es estos momentos, es tierra de misión, con migrantes de primera generación y muy diferente a las que ya conocíamos en otros lados de años. Tuvimos que caer en la cuenta, desde las constantes frustraciones y experiencias que íbamos adquiriendo, que nuestro trabajo era acompañar, estar presentes en sus alegrías y dificultades, caminar con la ellos, salir al encuentro de sus necesidades y darles la formación, en lo que estuviera al alcance de ambos, para ir potenciando liderazgo en la comunidad.
Todo esto y más, tal como lo hizo la Virgen de Guadalupe, partiendo desde nuestro carisma Sacerdotal-Guadalupano y nuestros carismas personales.”

Sociedad e Iglesia después de pandemia

Por Roberto Mena, St
CARTHAGE – Dicen que nada volverá a ser como antes, pero … ¿Y si lo que estuviera por venir fuese mucho mejor?
Las crisis son ocasiones para auditar nuestra forma de vida, explorar las causas que la activaron y abordar el futuro desde una nueva mentalidad. Esta crisis global nos ha permitido redescubrir valores como el cuidado, la gratitud, la humildad, la solidaridad, la paciencia, la perseverancia, la generosidad y la entrega, valores que extrañamente ocupan un lugar relevante en nuestra sociedad Todo ello nos exige repensar cómo vivimos, de qué forma nos relacionamos, producimos y consumimos, pero, a su vez nos invita a imaginar un futuro distinto, a soñar otro mundo posible para nosotros y para las generaciones venideras.
“La esperanza no es ingenuidad ni es una mirada pueril incapaz de ver carencias en la realidad: es una mirada que entrevé posibilidades y no es un brindis al sol”. Francesc Torralba.
La esperanza tampoco es consecuencia de un cálculo racional, no es una serie de expectativas conforme a la realidad que nos rodea. Más bien es una virtud por medio de la cual sentimos el apoyo incondicional de Dios para apreciar con sus ojos los acontecimientos cotidianos. Yo veo la esperanza como “una actitud, un modo de estar, de mirar. Una mirada que ve posibilidades. Nuestra mirada no es sin sentido: es una mirada esperanzada que mueve a la acción y que no paraliza ni lleva a la desesperación.”
La desesperación es lo contrario de la esperanza: En la desesperación no hay ninguna posibilidad, es un cuarto sin luz. Es ahogo y claustrofobia. En cambio, cuando uno tiene esperanza ve posibilidades somos capaces de una mirada Pascual.
En este momento del Coronavirus, es preciso “pasar del yo al nosotros”. En la cultura narcisista prima el “yo y mis cosas” y es necesario pasar a “una cultura global, a una conciencia global y a una ética mundial”. Esta transición es imprescindible.
El individualismo no sirve para salir de las crisis; esta crisis global nos obliga a un cambio, de la conciencia provinciana a la global, por eso es un aprendizaje y todavía estamos muy lejos de vivir como seres solidarios.
“La esperanza tiene siempre que ver con el futuro. La visión cristiana del futuro tiene que ver con el futuro: no estamos solos, estamos animados por el espíritu de Dios”.
Las crisis enseñan, los fracasos ayudan a mejorar, porque en el ser humano hay tendencias egoístas y altruistas”: por eso el Papa Francisco nos afirma que todos estamos en la misma barca: “todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente.
“Esta prioridad por el más vulnerable, este imperativo prioritario por el más frágil deriva nítidamente del ADN del Evangelio” Papa Francisco cuando habla de ir a las periferias geográficas y existenciales. Discurso a los Cardenales en el Conclave 3 de marzo de 2013.
La crisis y el fracaso nos ayudan y enseñan, en cambio el éxito nos confirma y nos lleva a la repetición. Las crisis son un aviso para tomar nota colectivamente. El éxito no nos estimula, ni nos lleva a la cooperación, imaginación ni inteligencia”.
Cuando uno experimenta la impotencia quiere aprender de los otros y que esta crisis nos ayuda a recomponer nuestra pirámide de valores: quiénes son los verdaderos héroes, qué es lo esencial y lo relevante.
¿Pero la esperanza es un don natural? Hay algo dado, de don, en esta mirada esperanzada, como con la constancia o la humildad. La virtud humana de la esperanza puede ser entrenada, si no fuera así no tendría ningún sentido enseñar virtudes ni cultivarlas. Creemos que es posible activarla”.
“En este confinamiento hemos reconocido nuestra fragilidad, contingencia y también gratitud. Esta crisis nos puede hacer mejores personas”, confiesa esperanzado el Sucesor de Pedro.
Sta. Teresa Benedicta de la Cruz decia, “Donde otros ven vacío, muerte y corrupción, nosotros confiamos en que estamos sostenidos y que todo está por hacer. Esto es esperanza”.
A mi entender tres pilares pueden hacer la diferencia entre un abordaje autoritario, egoísta, o comunitario y comprometido para prevenir los riesgos y disminuir las consecuencias cotidianas de la pandemia:
No estigmatizar; Convencer para cooperar; y Recordar que el distanciamiento social es un factor de protección temporal inevitable, pero nunca podría reemplazar la riqueza de la interacción social del lenguaje corporal y del acercamiento humano.
Por eso es preciso que a nivel de Iglesia y sociedad podamos todos los sectores vivos: Educar a la esperanza, contra el escepticismo; Educar para toda la vida, no sólo para la escuela; Educar a la incidencia no para la perplejidad y acomodación; Educar a un mundo reconciliable, no irremediable; Educar a la interioridad, al silencio, al discernimiento; Educar a la profundidad, no al modismo; Educación crítica, no ingenua y Educación interreligiosa, no proselitista
A nivel personal:
No tengo miedo del mundo nuevo que surge; Lo que me espanta es que podamos dar respuestas de ayer a los problemas de mañana; y No pretender defender nuestros equívocos, pero tampoco queremos cometer el mayor de todos: El de esperar de brazos cruzados y no hacer nada por miedo de engañarnos.
Le pido a Dios tenga discernimiento para poder seguir teniendo una mirada creyente y esperanzada, construyendo un mundo compasivo y misericordioso desde los marginados y en mi caso, como Sacerdote Misionero: desde los inmigrantes en Estados Unidos, que yo pueda ver las huellas de Cristo en mi propia realidad abrazando la humanidad rota y poder aportar con la ofrenda de mi vida, entrega y compromiso.

(Padre Roberto Mena, ST es Ministro Sacramental de St Michael Forest)

Tome Nota

Vírgenes y Santos

La transfiguración del Señor. 6 de agosto
Santa Clara. 11 de agosto
Solemnidad de la Asunción de la Virgen María. 15 de agosto
Santa Rosa de Lima, Virgen. 23 de agosto

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Algunas parroquias están ofreciendo la Santa Misa, el Sacramento de la Reconciliación y la Adoración. Consulte con su parroquia para más detalles.

P&R: Padre César Sánchez

Antecedentes: Soy de Michoacán, México, soy el mayor de siete hermanos.
Parroquia de origen: San Andrés Apostol
Santos favoritos y por qué?
San Francisco de Asís por su vida sencilla y su humildad, y San Juan Bosco porque estaba muy preocupado por los jóvenes y se esforzó por evangelizarlos y llevarlos a la iglesia.
¿Quién te concedió la ordenación y por qué?
Padre Mike O’Brien. Él es mi mentor, mi amigo. Realmente me enseñó cómo ser un buen sacerdote servidor.
¿En qué parroquias has servido?
Meridiano de San Patricio; San Francisco de Asís Brookhaven; Cristo el rey Jackson; Nuestra Señora de las Victorias Cleveland; Cantón del Sagrado Corazón y San Francisco de Asís Madison.
¿Puedes contarnos un poco sobre tu historia vocacional?
Realmente me gustó asistir a la Misa dominical en mi pueblo, y cuando tenía unos 17 años, me invitaron a un retiro vocacional de fin de semana. Durante las conversaciones y la adoración, sentí la fuerte atracción del llamado de Dios al sacerdocio. Decidí comenzar mi discernimiento vocacional y entré al seminario justo después de ese retiro.
Mientras estudiaba en el seminario en Morelia, México, conocí a los directores vocacionales de la diócesis de Jackson. Me invitaron a servir en esta diócesis, por lo tanto, me mudé a E.U. en 2014 para estudiar inglés y teología. Agradezco todas tus oraciones. Espero con la gracia de Dios hacer un ministerio fructífero en nuestra diócesis
¿Qué consejo tienes para quienes disciernen una vocación?
Si realmente amas a Dios, a tu fe y a la Iglesia y quieres hacer algo al respecto, pon todo en las manos de Dios, Él sabe qué hacer con eso.
¿Cómo te sientes de ser un sacerdote en medio de una pandemia?
Sí, sé que mis compañeros de clase y yo somos los sacerdotes de COVID-19. Creo que mi sacerdocio es traer el amor y la esperanza de Dios precisamente ahora, durante estos tiempos difíciles, cuando nuestros feligreses necesitan la presencia de Dios.
¿Puedes compartir algo sobre ti que la gente no sepa?
Bueno, tal vez, que me encanta tocar la batería.

TUPELO – En su primera Misa, el domingo 28 de junio, el Padre Cesar (centro) fue acompañado por (i-d) el Diácono Jonathan Pérez, Padre Timothy Murphy, Padre Rubén Villalón y el Padre Adolfo Suárez, quien no aparece en la foto. (Foto cortesía del Padre César)

P&R: Padre Andrew Nguyen

Antecedentes: Nacido en Vietnam, vino a los Estados Unidos en 2013, estudió para la Diócesis de Jackson en el St. Joseph Seminary College en Covington y el Notre Dame Seminary en Nueva Orleans.
Parroquia de origen: San Alfonso McComb
Santos favoritos y por qué?
San Juan Neumann de la República Checa. Emigró a los Estados Unidos y trajo a Dios a los pobres y desatendidos.
¿Quién te concedió la ordenación y por qué?
Padre Peter Hoai Thanh. El es mi padre espiritual.
¿En qué parroquias has servido?
San Patricio y San José en Meridian
¿Puedes contarnos un poco sobre tu historia vocacional?
Recuerdo eso cuando era un niño de unos 11 años. Asistí a una misa de ordenación en mi parroquia, y después de eso, ansiaba ser sacerdote. Entonces, decidí inscribirme en el programa del sacerdocio en mi parroquia. Después de terminar la secundaria, fui al seminario. Una cosa que creo que me atrajo al sacerdocio es que, como cristianos, necesitamos tener una vida espiritual rica y sacrificarnos por los demás. Sin embargo, especialmente, quiero llevar a Jesús a todos porque solo Jesús puede liberarnos de nuestros pecados y brindarnos la verdadera libertad y felicidad.
¿Qué consejo tienes para quienes disciernen una vocación?
Mi consejo será que si quieres ser sacerdote, debes tomar “un riesgo”. Este riesgo significa que debes confiar en Dios, buscarlo y anhelarlo. También ama a María, Madre de Dios. Ella te ayudará a superar todo.
¿Cómo te sientes siendo un sacerdote en medio de una pandemia?
Ser sacerdote en esta situación de pandemia será un desafío porque no habrá muchas personas que pudieran participar en la Misa. Creo que Dios me recompensará dándome una gracia especial y ayudándome a dar buenos frutos en mi ministerio a los demás.

Ordenación de nuevos sacerdotes, Padres Andrew y César

Por Berta Mexidor and Joanna Puddister King
JACKSON – El obispo Joseph Kopacz ordenó al sacerdocio a César Sánchez Fermín y Andrew Nguyen en la Catedral de San Pedro en Jackson, el sábado 27 de junio.
Aunque la pandemia de COVID-19 retrasó la ceremonia, programada originalmente para mayo, esto no pudo detener la celebración de los dos hombres que se unieron al sacerdocio.
El evento se hizo diferente debido a las normas de seguridad vigentes. Todos los asientos fueron bloqueados para permitir el distanciamiento social y se alentó a los parroquianos de la diócesis a seguir la transmision en vivo de la Misa de Ordenación a través de Facebook en lugar de asistir en persona. Los sacerdotes diocesanos, seminaristas y algunos invitados especiales seleccionados por los ordenados, todos, llevaban máscaras durante todo el servicio.
“El Señor ha bendecido nuestra diócesis con hombres santos de todos los rincones de la tierra. ¡Bienvenidos, padre Andrew y padre Cesar!,” comentó Mark Beyea, de Clinton, en Facebook. Esta vez, el espíritu de gratitud y felicidad de la ocasión no pudo ser robado por la pandemia.
La Misa de Ordenación también celebró la diversidad cultural de la diócesis, la herencia vietnamita del ahora padre Andrew y la herencia hispana del ahora padre Cesar, que proviene de Michoacán, México.
Al comenzar su homilía, el Obispo Kopacz mencionó la iglesia universal y cómo todos “se reunieron alrededor de la Palabra de Dios cuando esta se proclamó tan hermosa y profundamente en español, vietnamita e inglés” durante esta Misa de Ordenación. El Obispo reconoció también el alcance que tuvo la transmisión en vivo del evento, haciendo que llegara hasta los familiares y amigos del Padre Sánchez, en Michoacán, México, del Padre Nguyen en la ciudad de Ho Chi Minh, provincia de Ninh Thuân en Vietnam.
La Misa de ordenación incluyó muchos momentos emocionantes, especialmente cuando los hombres se postraron, en un acto de humilde oración y rendición, ante el altar cuando se invocaba la letanía de todos los Santos, cantada por el Padre Aaron Williams y los seminaristas Andrew Bowden y Tristan Stovall.
Después de la imposición de manos y la oración de ordenación, se procedió a la investidura de la estola y la casulla de los dos nuevos sacerdotes. El padre Nguyen fue investido por el padre Peter Hoai en Thanh y el padre Sánchez fue investido por el padre Mike O’Brien del Sagrado Corazón en Cantón.
Los padres Andrew y César están siguiendo las Buena Nueva de las Escrituras, y con su ordenación, ambos prometieron al Obispo Kopacz, propagarla para continuar salvando almas.
La felicidad de la ocasión fue compartida en Facebook, con emojis y comentarios de los espectadores:
Jim McCraw, de Jackson, escribió: “¡Felicitaciones, padre Andrew! Amo tu espíritu tranquilo y confiado. ¡Marcarás la diferencia! Tu afecto por Meridian es difícil de ocultar.”
Cony Solano, reaccionó, “Dios es bueno y nos regala nuevos Sacerdotes.”
“Oraciones de acción de gracias por estos dos jóvenes por responder al llamado al sacerdocio. Que el Señor los bendiga en su servicio,” escribió Mary P. Robinson de Madison.
Izamar Mazy, de la Catedral de San Pedro escribió, “Que bendicion, lo tendremos en nuestras oraciones, Gracias por darle el SI al Señor!!”
Después de la celebración de la Eucaristía, el obispo Kopacz invitó al padre Cesar y al padre Andrew a hablar, desde la distancia, con sus familiares que no pudieron estar presentes en el evento debido a la pandemia.
En sus lenguas maternas e inglés, el padre César cerró diciendo que ha tenido un maravilloso sistema de apoyo de todos aquellos en la Diócesis de Jackson y que “siempre se ha sentido como en casa, …Y sabes que el hogar es donde está tu corazón, así que realmente siento eso. Ahora, la diócesis de Jackson es mi segundo hogar,” concluyo el padre César y a su vez el padre Andrew habló en vietnamita con los miembros de su familia, presentes y lejanos, agradeciendo a todos por sus oraciones y apoyo. En sus comentarios finales, el Obispo Kopacz les pidió a todos el “continuar orando por los sacerdotes … y continuar juntos como el pueblo del Señor”.
Al final de la Misa ambos sacerdotes bendijeron a algunos de los presentes. Por la tarde de este día, el padre César bendijo además a los parroquianos del Sagrado Corazón en Cantón, quienes viajaron en caravana alrededor de la iglesia, para recibir la misma desde sus autos.
El padre César es nombrado vicario parroquial en St. James Tupelo y St. Christopher Pontotoc, donde celebró su primera Misa el Domingo 28
El padre Andrew es nombrado vicario parroquial en las parroquias de San Patricio y San José en Meridian. Celebró su primera Misa en la parroquia Asunción de Maria, en Luisiana, el 28 de junio.

Tenemos que pensar en los demás

Por Daisey Martinez
“La gente de Choctaw cree que cuando tienes una habilidad o un regalo, se lo das a otra persona de la familia, y creo que mi abuela me dio estos regalos, el de de costura, Kaylee y Michelle,” dice Tina Routh.
Tina, su hija Kaylee Routh, su prima Michelle Hickman y su amiga Gwendolyn Hickman han realizado hasta el momento más de 4,536 máscaras faciales. Promedian alrededor de 100 máscaras por día.
Este proyecto comenzó a mediados de marzo cuando estas mujeres de buen corazón notaron la necesidad de máscaras en su comunidad. Al principio, solo las estaban distribuyendo a familiares y amigos, pero luego creció su pequeño proyecto. Han estado proporcionando máscaras a diferentes departamentos a lo largo de la Reserva y al Centro de Salud Choctaw que más ha necesitado las mismas. También envían máscaras a otras personas que viven en diferentes Reservas y a miembros tribales que viven fuera del estado.

CHOCTAW – Sus playeras, con flechas, describen sus creencias: Esperanza, Fe, Amor y Familia. (i-d) Gwendolyn Hickman, Michelle Hickman, Kaylee Routh and Tina Routh (Foto cortesía del Tina Routh)

Estas increíbles mujeres hacen este servicio porque han visto morir a muchos de sus seres queridos durante esta pandemia. Como miembros de la tribu, saben que es importante ponerse de pie y retribuir cuando sea necesario.
Agradecen a Dios por los dones y las oportunidades que se les han dado y porque han podido ayudar a otros miembros del Cuerpo de Cristo. También están agradecidos por el Padre Bob Goodyear, quien siempre ha mostrado su amor y apoyo a la gente Choctaw.
“No necesitamos pensar en nosotros mismos; tenemos que pensar en los demás,” compartió Gwendolyn y continuó,” cuando Tina y Michelle me pidieron ayuda, pensé en mi propia madre y en cómo quisiera que ella estuviera protegida y en cómo quiero que otros miembros de la tribu también estén protegidos.” Gwendolyn le da crédito a sus abuelos, que eran diáconos, por su forma de pensar.
Kaylee, una estudiante de último año de la Universidad del Sur de Mississippi (USM), compartió su razón para ser parte de este proyecto, “Vi la necesidad de máscaras en mi comunidad, especialmente para nuestros mayores, y en lugar de simplemente sentarme todo el día, lo cual es lo que estaba haciendo una vez que terminó la escuela, elegí hacer algo productivo que pudiera beneficiar a mi gente. Veo a nuestros mayores como maestros para mi gente; por lo tanto, cualquier cosa que pudiera hacer para proteger su salud, estaba más que dispuesta a hacerlo.”
Tina, Michelle y Kaylee son católicas, y Gwendolyn es bautista. Bromean sobre cómo no sostienen este hecho en contra de ella. Es algo hermoso cuando las personas pueden unirse por una gran causa. Se centran en su objetivo común: querer servir a otros a su alrededor.
Durante estos tiempos de división, es maravilloso ver la unidad en el trabajo. Estas mujeres realmente viven 1 Pedro 4:10: “Como buenos administradores de los diferentes dones de Dios, cada uno de ustedes sirva a los demás según lo que haya recibido.”
Michelle, Gwendolyn y Tina compraron gran parte del material utilizando sus propios fondos, pero también han recibido donaciones de otros, incluso de personas fuera del estado. Esta positiva retroalimentación realmente sorprendió y motivó aún más a estas mujeres y han apreciado toda la generosidad. Siempre aceptan donaciones para continuar con el esfuerzo de mantener a otros seguros, por lo que, si usted desea donar material como tela, hilo o elástico, envíe un correo electrónico a daisey.martinez@jacksondiocese.org.
La Tribu de Indios Choctaw de Mississippi es la única tribu de indios americanos reconocida federalmente que vive dentro del estado de Mississippi. Si desea obtener más información, visite Choctaw.org.

Fe en acción – Santa Ana, Cartago

Por Dorothy Balser
CARTHAGE – El padre Odel Medina y Edgar Morales, uno de los voluntarios de la parroquia, hablan con Dorothy Balser sobre cómo vive la Iglesia Católica de Santa Ana en Cartago el llamado de su fe en nombre de “estos hermanos míos más humildes.” (Mateo 25:40)
P: ¿Qué significa para usted personalmente poner su fe en acción?
Edgar: Primero, gracias a Dios por todo lo que he recibido de él. Estamos felices porque muchas personas nos están ayudando. Lo que tenemos es fe para ayudar a los demás. Gracias a Dios somos miembros de la iglesia y la iglesia nos está enseñando cómo podemos ayudar a los demás. Hasta hace cuatro años, no estaba muy cerca de la iglesia. Después que comencé a venir a la iglesia con más frecuencia, me invitaron a estar en un grupo. Tenemos algo así como un consejo parroquial en nuestra iglesia llamado Directiva. Todos los años tienen elecciones. Cuando llegaron las elecciones, la gente me eligió presidente. Estaba muy sorprendido y al principio tenía miedo. “¿Por qué me eligieron?” Pero doy gracias por esa experiencia. He crecido de una manera profundamente espiritual.

JACKSON – En foto de archivo, (i-d) Dorothy Balser y el padre Odel Medina, ST hablan con el representante Bennie Thompson, antes de audencia pública sobre las acciones de ICE en las redadas de Julio del año pasado, celebrada en el Tougaloo College en nov. 7, 2019 y donde el Padre Odel dió su testimonio. (Foto cortesía de Daisey Martínez)

P: En general, ¿cómo muestra Santa Ana la fe en acción?
Padre Odel: Creo que estamos en un momento para estar conscientes de Dios. Piensas que crees, tienes que mostrar cómo vives tu vida. La gente ya sabe que tu fe debe estar en acción. Intentan ayudarse mutuamente. Si pueden hacerlo solos, lo harán. Pero si es algo más grande, la comunidad coordinará más Tenemos muchos casos diferentes y la mayor experiencia fue el año pasado con las redadas. No solo los hispanos sino también los feligreses de habla inglesa respondieron. Y ahora, durante esta pandemia, todos intentamos ayudar a las personas que contrajeron el virus, miembros de la parroquia o no, su fe los movió a ayudar a cualquier persona enferma al traer cosas a su puerta. Fui testigo, también sufrí el virus y fue sorprendente lo mucho que se preocuparon por mí.
P: Describa uno o dos de los ministerios en Santa Ana donde se ve la fe en acción.
Edgar: El Ministerio de Ayuda Hispana comenzó con las redadas. La ayuda llegó y el padre Odel me llamó para formar parte del equipo. No teníamos la experiencia para ser un comité o para distribuir la ayuda que recibíamos. Gracias al Padre Odel pudimos organizarnos para usar la ayuda que recibíamos para proporcionar esta ayuda. Al principio, pensamos que nadie de afuera quería ayudarnos. Pero me he dado cuenta, gracias a Dios, que hay muchas personas que se preocupan por lo que estamos haciendo. Aunque somos migrantes, las personas nos están ayudando y podemos ayudar a las personas con el alquiler, las facturas de servicios públicos y los alimentos para su mesa. Yo mismo soy migrante y no sé qué pasará mañana, así que pude ayudar de inmediato.

KOSCIUSKO – El padre Odel Medida, tomando medidas de precaución, ha continuado con su trabajo, despues de sufrir el virus, no solo en Carthage sino también en St Therese Kosciusko. Aqui, en Misa de agradecimiento, celebrada a los graduados, (i-d) Tyler VanCise, Patricia Orduna, Alfredo Marin and Jacqueline Vazquez (Foto cortesía del padre Odel)

P: ¿Qué impacto ha tenido, este ministerio de fe, en la acción de las personas servidas y en las personas involucradas en el ministerio?
Padre Odel: Las personas que sirven se han vuelto más conscientes de cómo poner su fe en acción. Esta crisis los ha hecho más conscientes, más activos y generosos con sus vidas. La primera persona que respondió para ayudar a las personas afectadas por las redadas fue uno de los afectados por la incursión de ICE. Él vino a mí y me dijo que “…a pesar de que estábamos afectados, tenemos que hacer algo.” En lugar de sentir pena por ellos mismos, se acercaron para ayudar a los demás. Las personas que han sido atendidas se sienten menos aisladas. La iglesia ha sido como un oasis para ellos. Saben que la iglesia es solidaria. Ayudar a la gente ha hecho que la iglesia sea más creíble.
P: ¿Qué desafíos ha enfrentado en el desarrollo de este ministerio y qué lo mantuvo a pesar de los desafíos?
Padre Odel: El ministerio comenzó en medio de una crisis, una incursión migratoria, y esto trajo mucho miedo, dolor y tristeza, por lo que el desafío era responder en tiempos de crisis, para las personas, la iglesia era el único refugio donde podrían sentirse seguros. Gracias a la ayuda de muchas personas en todo el país, se pudo ayudar a las familias.
Lo que nos ha mantenido a pesar de los desafíos es la palabra de Dios que nos dice que él siempre estará con nosotros. Además, el apoyo se podría decir a nivel nacional para este ministerio, en términos económicos.
P: ¿Qué sugerencias tiene para las personas, o parroquias, que no están seguros de cómo poner su fe en acción?

Padre Odel: Primero, como dice Santiago, la fe sin obras es una fe muerta (Santiago 2:14-26). Tener fe, orar, hablar con Dios te llevará a la acción, el fruto de la oración. Entonces, escucha lo que Dios te está diciendo y pidiendo. Y no tengas miedo cuando te dé los regalos.