Los obispos aprueban abrumadoramente pastoral contra el racismo

Por Mark Pattison
BALTIMORE (CNS) – Los obispos de Estados Unidos aprobaron abrumadoramente una carta pastoral contra el racismo, el 14 de noviembre durante su reunión general de otoño en Baltimore. El documento” Abrir nuestros corazones: La llamada perdurable del Amor ”( “Open Wide Our Hearts: The Enduring Call to Love”, por su nombre en inglés) se aprobó 241-3 con una abstención. Se requirió un voto de dos tercios por todos los obispos, o 183 votos, para su aprobación.
“A pesar de muchos avances prometedores en nuestro país, el feo cáncer del racismo aún afecta a nuestra nación”, dice la carta pastoral. “Los actos racistas son pecaminosos porque violan la justicia, revelan una falta de reconocimiento de la dignidad humana de las personas ofendidas, al no reconocerlos como los vecinos que Cristo nos llama a amar”, agrega. Los obispos que hablaron sobre la pastoral dieron su claro consentimiento al mensaje de la carta.
“Esta declaración es muy importante y oportuna”, dijo el Obispo John E. Stowe de Lexington, Kentucky. “Este será un documento excelente y fructífero para el debate”, dijo el obispo Barry C. Knestout, de Richmond, Virginia, en cuya diócesis se llevó a cabo la manifestación “Unite the Right” cargada de violencia el año pasado.
El obispo Robert J. Baker de Birmingham, Alabama, dijo que el mensaje de la pastoral es necesario, ya que el movimiento de derechos civiles “comenzó hace 60 años y todavía estamos trabajando para lograr sus objetivos”.
El arzobispo Joseph F. Naumann de Kansas City, dijo que estaba agradecido por la declaración de la pastoral porque “un ataque contra la dignidad de la persona humana es un ataque a la dignidad de la vida misma”.
El obispo Thomas J. Olmsted, de Phoenix, dijo que la carta será bienvenida entre los nativos americanos, los afroamericanos y para los hispanos en Arizona, que representan el 80 por ciento de todos los católicos diocesanos menores de 20 años, “…Esto es muy importante para que nuestra gente y nuestra juventud conozca la historia del racismo”, agregó.
El obispo Shelton T. Fabre, de Houma-Thibodaux, Louisiana, presidente del Comité de los obispos de Estados Unidos contra el racismo, (Ad Hoc Committee Against Racism, por su nombre en inglés), dijo que una copia electrónica de “Open Wide Our Hearts” se publicaría “de forma inmediata”, alrededor del Día de Acción de Gracias. “‘Open Wide Our Hearts’ expresa la grave preocupación de los obispos por el aumento de las actitudes racistas en la sociedad”, dijo el obispo Fabre.

Presentación a la USCCB de la causa de canonización para la hermana Thea Bowman, F.S.P.A., Ph.D. 1937-1990

Obispo Joseph R. Kopacz

Por Obispo Joseph Kopacz
Todos compartimos la alegría de este momento presentando la causa de canonización de la hermana Thea Bowman, hermana Franciscana de la Adoración Perpetua, de Canton, Mississippi. Con una sola mente y un solo corazón, los fieles dentro y mucho más allá de la Diócesis de Jackson han pedido que se emprenda la causa de la Hna. Thea.
Me gustaría concentrar en sus últimos seis años. En 1984, la hermana Thea, hija única, sufrió la muerte de sus queridos padres, el Dr. Theon y Mary, y ese mismo año a ella le diagnosticaron cáncer. Con la presión de la mortalidad, y comprendiendo la gravedad de su enfermedad, proclamó valientemente que “viviría hasta que muriera”. De hecho, así lo hizo, viajando, evangelizando, enseñando, cantando e inspirando hasta el final.
Del mismo modo, en 1984, esta Conferencia emitió una carta pastoral sobre la evangelización: “Lo que hemos visto y oído” , una obra de amor de los obispos afroamericanos de la época. Esta carta se emitió cinco antes de la célebre presentación de la hermana Thea ante esta Conferencia, en junio de 1989, en la Universidad Seton Hall. Su testimonio, en palabras y canción, testificaron de su santidad llena de alegría, incluso mientras abrazaba la cruz de la enfermedad terminal. ¿Cuántos obispos de los hoy presentes estuvieron ese día de junio de 1989?
Los Obispos, en la carta “Lo que hemos visto y oído”, dieron las gracias a los primeros misioneros que plantaron la semilla del Evangelio en las familias y comunidades afroamericanas. En su discurso a los obispos, la hermana Thea ofreció su gratitud a los discípulos misioneros en su vida- “Los cristianos católicos llegaron a mi comunidad y nos ayudaron con la educación, nos ayudaron con el cuidado de la salud, nos ayudaron a encontrar respeto propio y a reconocer nuestras capacidades cuando el mundo nos dijo durante tanto tiempo que no éramos nada y no llegaríamos a nada. Yo quería ser parte de ese esfuerzo. Eso es cristianismo radical, eso es catolicismo radical”. A lo largo de su vida, el regalo que recibió, ella lo repartió hasta su último aliento.
“Lo que hemos visto y oído” manifestó conmovedoramente lo que el don de la reconciliación, arraigado en el sufrimiento, la liberación y la justicia, de la experiencia afroamericana podía ofrecer a la Iglesia, a la nación y al mundo. Los obispos escribieron: “Un pueblo debe salvaguardar su propia identidad cultural y sus propios valores culturales. Asimismo, debe respetar los valores culturales de los demás. Sobre esta base se puede erigir un auténtico amor cristiano, “porque los que una vez estuvieron lejos, se han acercado. Porque él es nuestra paz, el que hizo las dos cosas y derribó el muro divisorio de la enemistad, a través de su carne’-(Efesios 2, 13-14).”
Como embajadora de Jesucristo y ministro de reconciliación, la Hermana Thea ofrecio su vida, incansablemente, por esta visión del Evangelio, y es verdaderamente la esencia de su santidad. Con elocuencia bíblica declaró- “Nos unimos a la obra redentora de Cristo, cuando nos reconciliamos, cuando hacemos la paz, cuando compartimos la buena noticia de Dios presente en nuestras vidas, cuando reflexionamos con nuestros hermanos y hermanas la sanidad de Dios, el perdón de Dios, el amor incondicional de Dios”.
Este es el poder del Evangelio que se necesita con tanta urgencia en la Iglesia y en la sociedad actual.
La Iglesia abrazó a la Hna. Thea desde sus primeros años, pero hubo momentos en que se sintió profundamente como una niña sin madre. Ella desafió a los obispos a proporcionar un espacio en la mesa para la colaboración y el liderazgo de todos los hijos de Dios. Hoy, somos muy conscientes que las víctimas de abuso sexual viven en ese oscuro vacío, de personas sin hogar en el Cuerpo de Cristo, y oramos para que el testimonio de la hermana Thea sea un faro de esperanza para todas las víctimas y sus familias. Existe la urgencia de que la santidad de la hermana Thea sea una levadura en el pan de nuestra Iglesia y de nuestra sociedad.
A principios de este año, el Papa Francisco publicó la Exhortación apostólica sobre la santidad, “Guadete et Exultate”, traducida a, “Alégrate y Regocíjate”. En las palabras del Papa Francisco “El cristianismo se extiende a través de la alegría de los discípulos que saben que son amados y salvos”.
“Lo que hemos visto y oído” presentó de manera conmovedora el regalo de la alegría como algo esencial para comprender la espiritualidad afroamericana. “La alegría es ante todo celebración. Celebración es movimiento y canción, ritmo y sentimiento, color y sensación, júbilo y acción de gracias. Celebramos la presencia y la proclamación de la Palabra hecha carne. La alegría es un signo de nuestra fe y especialmente de nuestra esperanza. Nunca es un escape de la realidad “.
La hermana Thea manifestó este resplandor a lo largo de su vida, y lo vivió valientemente en sus últimos años. Si la reconciliación hacia una nueva creación para este mundo era la pasión diaria de la hermana Thea, seguramente la alegría fue el carisma que alimentó su gran alma y santidad. La hermana Thea nos exhorta. “Hijos, madres, padres, hermanas, hermanos, ¡vayan!. Hay una canción que nunca se cantará a menos que la cantes. Hay una historia que nunca se contará a menos que la cuentes. Hay un gozo que nunca se compartirá a menos que lo compartas. Ve a decirle al mundo. Ve a predicar el Evangelio. Ve y enseña la Buena Nueva. Dios Es. Dios es amor. Dios está con nosotros. Dios está en nuestras vidas.”
Hacia el final de su presentación a la Conferencia en 1989, la hermana Thea aconsejó que todos en la Iglesia estén encargados de encontrar nuevas formas de avanzar juntos. Qué momento de la Providencia para presentar y celebrar su causa en el momento en que estamos a punto de votar sobre” Abrir nuestros corazones: la llamada perdurable del amor” (“Open Wide Our Hearts: The Enduring Call to Love, por su nombre en inglés) – Una carta pastoral contra el racismo, que oramos proporcionará una antorcha adicional para nuestro camino como discípulos misioneros alegres en nuestros tiempos heridos y fracturados.
Con la sonrisa de la hermana Thea en nosotros y a través del testimonio de su espíritu intransigente y su alegre entusiasmo, proclamamos que nuestra verdadera ciudadanía está en el cielo, y estamos hablando del Reino de Dios en la tierra, un reino de Justicia, Paz y Alegría con el espíritu santo.

¡Gracias por su oración de apoyo!

Obispos aprueban abrir causa de santidad de Hermana Thea

Por Mark Pattison
BALTIMORE (CNS) – Los obispos de los Estados Unidos dieron su consentimiento al esfuerzo de canonización lanzado por la Diócesis de Jackson, Mississippi. para la hermana Thea Bowman. La aprobación, en una votación por voz, llegó el tercer día de su reunión general de otoño en Baltimore. La “consulta canónica” con el cuerpo de los obispos de los Estados Unidos es un paso en el proceso de la Iglesia Católica para declarar a una persona santa.


La hermana Bowman, nativa de Mississippi y la única miembro afroamericana de su orden, las Franciscanas de la Adoración Perpetua con sede en Wisconsin, fue una oradora, evangelizadora y cantante ampliamente conocida, hasta que murió de cáncer en 1990 a los 52 años. Ella hizo una presentación en la reunión de primavera de los obispos de Estados Unidos en 1989, que conmovió a algunos prelados hasta las lágrimas.
“Los fieles de la Diócesis de Jackson y mucho más allá de ella” han pedido que comience su proceso de canonización, dijo el obispo Joseph R. Kopacz, de Jackson, quien se convirtió en obispo de la diócesis en 2014. “Incluso mucho antes de que yo llegara a Jackson, las peticiones estaban llegando “explicó.
La hermana Bowman, dijo el obispo Kopacz, era “una embajadora de Jesucristo y un apóstol de la reconciliación”, y agregó que “estuvo cantando, enseñando e inspirando hasta el final”. El obispo Kopacz rociaba generosamente sus comentarios con citas de la hermana Bowman.
La hermana Bowman fue pionera en casi todos los roles: la primera hermana religiosa afroamericana de Canton, Mississippi; primera en dirigir una oficina de conciencia intercultural; y la primera mujer afroamericana en dirigirse a la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos.
La música era especialmente importante para ella. Ella llevó su mensaje a todo el país, hablando en reuniones y convenciones de la iglesia, haciendo 100 compromisos de conferencias por año, pero el cáncer la retrasó.
El cardenal de Boston Sean P. O’Malley, que fue obispo de la Diócesis de St. Thomas en las Islas Vírgenes de los Estados Unidos de 1985 a 1992, dijo el 14 de noviembre que los católicos de su ex diócesis “realmente veneran a la hermana Thea y realmente me alegro de ver que esto se ha hecho realidad “.
El padre redentorista Maurice Nutt, al observar el vigésimo aniversario de la muerte de la hermana Bowman en 2010, dijo que cree que la difunta monja es una santa. Aunque no está oficialmente canonizada, “la hermana Thea está canonizada en los corazones de todos los que la conocieron y la amaron”, dijo.

Todos los Santos y Fieles Difuntos

Por Berta Del Carmen Mexidor
CORINTH y JACKSON – El día de Todos los Santos fue celebrado en Corinth con una misa oficiada por el padre Mario Solórzano el día primero de noviembre. Al día siguiente, el 2 de noviembre en la parroquia de St. Therese en Jackson, el grupo de jóvenes de la parroquia celebró el día de los Fieles Difuntos con un altar. Monseñor Elvin Sunds y las Hermanas Guadalupanas del Espíritu Santo, María Elena Méndez y María Josefa García, los acompañaron en la víspera, día de todos los Santos.
La vida eterna es la recompensa por el bien hecho en la vida. La muerte es un acto que acerca a la verdad de la fe.
La Iglesia Católica celebra primero a todos los que murieron, después de dedicar su vida al servicio de los demás- la comunidad amplia y que aún después de muertos continúan su trabajo de asistencia desde el altar de Todos los Santos. A ellos la muerte los coronó con el título más alto: SANTO.

JACKSON – (i-d) Los jóvenes Guillermo S. Montoya y Ramiro Ginez contemplando el altar y el joven Joel Andrés Montoya explicándole a la niña Jaslene Castillo. (Foto por Rosalinda Montoya)

Después de ellos viene la celebración de los que murieron en la fe de la resurrección, siguiendo el ejemplo de los santos y con la esperanza de un día encontrarse con su Creador. Los fieles difuntos se recuerdan en cada familia y grupo de amigos, esa pequeña comunidad en la que vivieron, sirvieron y dejaron un legado, válido para recordar en cada uno de los corazones de los que los conocieron, y digno para contar a las generaciones nuevas que no tuvieron el placer de su compañía.
Luis Rosales, miembro de la comunidad, y el grupo de catequistas de St. James de Less en Corinth tratan de enseñar cada año a los niños de la parroquia sobre la vida de los Santos y a la vez mantener la tradición de recordar la vida de estos de una forma especial. En la celebración participaron los niños de la catequesis, quienes representaron a varios santos.

CORINTH – Los niños Mili Rosales, Carlos Acaña, Yuridia Luna, Mia Francisco, Ariel Mejía, Judith Mejía, Leonardo, Francisco del Ángel y Kimberly Santamaría acompañan al padre Solórzano. (Foto por Luis Rosales )

Cada católico tiene uno o más santos afines, alguien al que tratan de imitar o que sirve de amparo y mediador ante Dios en momentos de duda y turbulencia de la vida. Este año cada niño escogió un santo en particular y se vistió acorde a él o ella. Santos como San José, Santa Rita, Santa Mónica, San Francisco de Asís fueron algunos de los representados. No faltaron además la personificación de la Santísima Virgen María, un sacerdote y un ángel. “Parte de nuestra cultura es celebrar el día de los santos” dice Rosales. En la celebración de este año contribuyeron además los catequistas María Cano, María Del Ángel, Devani Ocaña, Magali Heredia, Suemi Rodríguez, Teresita Peña, Yolanda Salinas, Tomas Lara, Saily Salinas, Mariana García y Roberto Santamaria
Joel Montoya de la parroquia de St. Therese in Jackson cuenta que es originario de Tampico, Tamaulipas y quiere que los jóvenes conozcan esta tradición popular. En la presentación del altar participaron los integrantes del grupo de jóvenes de la parroquia de Santa Teresa: Diana Vox, Viviana Martínez, Guillermo Montoya, Juan Sebastián, Juan Diego Chacón y Yovanis Duarte.
En el altar se mostraron algunas fotos de seres queridos de familias hispanas y estadounidenses. Se adornó con las típicas flores de muerto, Zempaspuchitl or Cempaspuchitl (Marigold) y el típico pan de muerto, que ahora se puede comprar en una tienda mexicana. Se adornó además con calaveras de papel representando a cada difunto. La tradición mexicana prepara calaveras de azúcar que los niños comen al final de la celebración, porque al final, la muerte es dulce porque acerca a Dios.

Estándares de responsabilidad para obispos de USCCB

Por Mark Pattison
BALTIMORE (CNS) – Una serie de estándares de responsabilidad episcopal para los obispos se presentó formalmente el 13 de noviembre en Baltimore, en la reunión general de otoño de la Conferencia de Obispos Católicos de EE. UU( USCCB, por sus siglas en ingles).

BALTIMORE – El obispo George V. Murry de Youngstown, Ohio, escucha el 12 de noviembre durante la asamblea general de otoño de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos en Baltimore. El obispo pidió a sus hermanos obispos que hicieran “un esfuerzo extra, dar un paso adicional para comunicarle a la gente que nosotros escuchamos lo que ellos tienen que decir”. (Foto CNS-Bob Roller)

Pero los estándares propuestos no se votaron pues el interés en discutirlos durante la sesión pública de la reunión del 14 de noviembre fue bajo. La intervención del Vaticano, anunciada cuando comenzó la reunión de la USCCB el 12 de noviembre, solicitó que los obispos no aprobaran ningún elemento de sus propuestas para fortalecer sus políticas sobre el abuso sexual por parte del clero, hasta que puedan ser revisados, para verificar su conformidad con el derecho canónico después de la reunión de febrero del Vaticano con los presidentes de las conferencias de obispos de todo el mundo.
“En nuestras diócesis, ya existen códigos de conducta”, dijo el cardenal Joseph W. Tobin de Newark, Nueva Jersey, presidente del Comité de Clero, Vida Consagrada y Vocaciones de la USCCB, el 13 de noviembre. “A la luz de eso, el enfoque se convirtió en cómo construir políticas adicionales y mejores prácticas para hacernos responsables “.
El obispo Steven R. Biegler de la Diócesis de Cheyenne, Wyoming, fue el único obispo que ofreció comentarios sobre los estándares propuestos. El obispo Biegler dijo que había experimentado de parte de feligreses, miembros de las fuerzas del orden público y de la comunidad legal que habían sido “muy críticos conmigo”, y agregaron que sienten “favoritismo hacia la persona que está en el poder … que luego evita a las víctimas”.
En los estándares hay un reconocimiento para que cada obispo firme “Como obispo, estoy llamado a imitar a Cristo, el Buen Pastor, lo más cerca posible, especialmente a su humildad. Estoy llamado a estar en medio de mi gente como uno que sirve”, y dice. “Por lo tanto, es mi compromiso solemne seguir estos Estándares de conducta episcopal y explorar continuamente e involucrar medios adicionales que protejan al pueblo de Dios y permitan que el Evangelio sea predicado con integridad”, y continua “Pido a todos los fieles que me apoyen en este compromiso y que recen por mí. El poder, el prestigio y los honores no pueden ser los deseos de un obispo; más bien, debe hacer lo correcto y lo que llevará a otros a la salvación”, dicen los estándares propuestos. “Los efectos del abuso de poder, especialmente en asuntos sexuales, han salido a la luz cada vez más. Reconocemos que algunos obispos no han logrado detener dicho abuso, o responder adecuadamente a tales afirmaciones, por lo que han hecho o han dejado de hacer”
“En nuestros códigos de conducta, si no están ya claramente establecidos, dejaremos en claro que el código se aplica al obispo de la diócesis o eparquía”, dicen los estándares propuestos. Agrega: “Los principios y estándares de la ‘Carta para la protección de niños y jóvenes’ se aplican a los obispos, a los sacerdotes y diáconos”.
Los estándares comprometen a los obispos a “continuar acercándose a las víctimas / sobrevivientes del abuso sexual del clero y a sus familias en apoyo de su bienestar espiritual y emocional. Al darnos cuenta de que es posible que no siempre seamos los más adecuados para ofrecer dicha atención, haremos todo lo posible para ayudar a las víctimas / sobrevivientes a encontrar el cuidado y la curación que necesitan “. La mala conducta sexual con un adulto por parte de un obispo dice el documento propuesto, “es gravemente pecaminosa; también podría ser un crimen canónico o civil. … los pecados contra el Sexto Mandamiento atentan contra la dignidad de una persona y no tienen absolutamente ningún lugar en la vida de un ministro, especialmente uno que es un obispo.”
“No puede haber una ‘doble vida’, no ‘circunstancias especiales’, no ‘una vida secreta’ que libere a un obispo de practicar la castidad. El obispo está llamado a la castidad y la continencia”, agrega.

Declaración diocesana sobre investigación financiera

JACKSON – Agentes federales cumplieron órdenes de registro e incautación de documentos, en la oficina de la cancillería y en la parroquia St. Joseph en Starkville, el miércoles 7 de noviembre. Su investigación se centra en las actividades financieras del padre Lenin Vargas. Hasta el momento de esta declaración no se han presentado cargos.
El sábado 10 de noviembre y el domingo 11 de noviembre, el Padre Jeffrey Waldrep compartió la siguiente declaración con los feligreses de St. Joseph en Starkville y la Misión Corpus Christi en Macon:
“…A principios de esta semana, el gobierno inició una investigación de la administración financiera de Saint Joseph en Starkville. La parroquia de Saint Joseph y la diócesis de Jackson están cooperando con la investigación. En espera de la resolución de la investigación, el padre Lenin Vargas no participará en ningún ministerio público y ha sido destituido de toda administración financiera y pastoral. Mientras tanto, el Padre Jeffrey Waldrep, pastor de la parroquia Anunciation en Columbus, servirá como administrador y el Padre Rusty Vincent será responsable de todo el ministerio pastoral en St. Joseph, Starkville y Corpus Christi, en Macon. El continuo bienestar espiritual y financiero de la Parroquia St. Joseph y la Misión Corpus Christi es de suma importancia, y continuaremos ayudándoles a lograr una administración fiscal sólida de todos sus recursos. Oremos con confianza para que el Señor Jesús nos guíe en este difícil momento de conmoción e incertidumbre…”
Después de recibir quejas, el obispo Joseph Kopacz ordenó una auditoría contable interna de las finanzas de la parroquia de Starkville. Después de la auditoría que el personal del Obispo Kopacz realizó, la Diócesis impuso restricciones fiscales a los gastos del padre Vargas. Se descubrió que el mismo estaba violando la política diocesana con respecto a la solicitud de donaciones caritativas y se le exigió que detuviera estas actividades y no realizara más sus planificadas recaudaciones caritativas sin informar primero a la Diócesis. La ley federal, Ley de Transferencia y Responsabilidad del Seguro de Salud, más conocida como HIPPA, por sus siglas en inglés, nos prohíbe discutir la condición médica del Padre Vargas- no solo cuando nos enteramos de la misma, sino también durante el período al que se hace mención en la declaración jurada. De hecho, la ley HIPPA continúa atándonos hoy en día en el que no podemos admitir ni negar nada relacionado con la condición médica del padre Vargas.
Le pedimos que ore por todos los involucrados mientras continuamos trabajando hacia una solución.

Sinceramente suyo en Cristo,
+ Joseph R. Kopacz
Obispo de Jackson

Msgr. Sunds celebrates ‘aventure’ of priesthood

By Elsa Baughman
JACKSON – Msgr. Elvin Sunds, pastor of St. Therese Parish, celebrated his 45 years of ordination to the priesthood with a Mass of Thanksgiving on Sunday, Nov. 11. See photos from this event in this month’s Mississippi Catolico and online at mississippicatholic.com. Msgr. Sunds said during all these years he has been blessed by countless people in each of the 11 parishes where we has served as pastor or associate pastor, including Biloxi Sacred Heart Parish, 1973-75, right after being ordained in 1973.
During his homily he compared his years of priesthood with an adventure he had years ago while hiking with a friend in a national park where they were a bit disoriented at times with all the twists and turns they encountered before reaching the top of the mountain and observing that marvelous view.
“A day like this and celebrating this anniversary is like being at the top of that mountain and looking back and seeing all the twists and turns in my life,” he said. “Yes, I can see where the Lord was leading me. Yes, it was worth it. And yes, at times I had doubts. But I know the Lord was leading me in the right path,” he added.
A boy from Iowa, who jokingly said after all these years in Mississippi he is still working in his southern accent.

He came to Mississippi in 1967, invited by Michael Raff, who asked him to come and see life in this state which was in the middle of the Civil Rights Movement. “I saw what the Catholic Church was doing to help, making a difference, and how the priests were really involved in the community and I said to myself, ‘that is why the Lord is calling me here,”’ he said.
So he stayed in the Diocese of Jackson during his last year of college and then continued his studies in the seminary and was ordained August 5, 1973.
At Catholic Charities he served as associate director in 1975; as acting director from 1978-79 and director from 1979-1994.
He served as Vicar General/Chancellor and Moderator of the Curia in Jackson from 2005-2015.
He feels honored and gives thanks to have served with four bishops, Bishop Joseph Brunini, who ordained him; and Bishops William Houck, Joseph Latino and Joseph Kopacz.

Diocese will publish abuse report

The Diocese of Jackson will join the Catholic dioceses in this province including the Archdiocese of Mobile and the dioceses of Biloxi and Birmingham in publishing the names of clergy and religious who were removed from ministry due to credible accusations of abuse of a minor. The cases go as far back as the 1940s.
It is a time-consuming effort to examine each clergy personnel file from the last eight decades. This effort is underway and will be completed as quickly as possible.
The Diocese of Jackson is committed to protecting children. Sexual misconduct by church personnel violates human dignity and the mission of the Church. The Diocese is committed to ensuring that children being served by the Church are not at risk of sexual abuse by Church personnel. The spiritual well-being of all victims, their families, and others in the community is of particular concern to the church.
Over the past 30 years, the Diocese of Jackson has developed and implemented a safe environment program. The Diocese has publicized standards of conduct for its priests and deacons as well as diocesan employees, volunteers, and any other church personnel in positions of trust who have regular contact with children and young people. Beginning in 1986, the Diocese implemented a written policy and procedure regarding reporting and handling of sexual misconduct claims. The policy was updated in 1994 with the addition of a Diocesan Fitness Review Board and again in 2002 so that it would reflect the mandates of the Bishops’ Charter.
The Diocese of Jackson is committed to protecting our children and young people from abuse at the hands of clergy, religious and lay ministers as well as equipping young people with knowledge, confidence and tools to help them recognize and protect themselves from potentially dangerous situations in every aspect of their lives. The Diocese is also committed to transparency and ongoing improvements to our policies.
Anyone who has been a victim of abuse or exploitation by clergy, religious or lay church personnel and has not yet reported it is encouraged to do so. The Diocese of Jackson places no deadline or time limits on reporting. The Victim Assistance Coordinator, Valerie McClellan and Vicar General, Fr. Kevin Slattery are available to assist in making a report. The contact number for the Victim Assistance Coordinator is 601/326-3728. The contact number for the Vicar General is 601/969-2290.
For more information about the Diocesan policies and procedures, you can visit the diocesan website at www.jacksondiocese.org.

Diócesis publicará informe sobre casos de abuso sexual

La Diócesis de Jackson se unirá a las diócesis católicas de esta provincia, que incluye a la Arquidiócesis de Mobile y las diócesis de Biloxi y Birmingham, en la publicación de los nombres de clérigos y religiosos que fueron retirados del ministerio debido a acusaciones creíbles de abuso de un menor. Los casos se remontan a la década de 1940. Es un esfuerzo que lleva mucho tiempo porque hay que examinar cada archivo personal del clero de las últimas ocho décadas. Este esfuerzo está en marcha y se completará lo más pronto posible.
La Diócesis de Jackson está comprometida a proteger a los niños. Una mala conducta sexual por parte del personal de la iglesia viola la dignidad humana y la misión de la iglesia. La Diócesis se compromete a garantizar que los niños que reciben servicios de la Iglesia no corran riesgo de abuso sexual por parte del personal de la Iglesia. El bienestar espiritual de todas las víctimas, sus familias y otros miembros de la comunidad es de particular interés para la iglesia.
Durante los últimos treinta años, la Diócesis de Jackson ha desarrollado e implementado un programa de ambiente seguro. La Diócesis ha publicado estándares de conducta para sus sacerdotes y diáconos, así como para empleados diocesanos, voluntarios y cualquier otro personal de la iglesia en puestos de confianza que tengan contacto regular con niños y jóvenes. A partir de 1986, la Diócesis implementó una política y un procedimiento por escrito con respecto al reporte y manejo de reclamos de conducta sexual inapropiada. La política se actualizó en 1994 con la adición de una Junta Diocesana de Revisión de Condición Física y nuevamente en 2002, para que reflejara los mandatos de la Carta de los Obispos.
La Diócesis de Jackson se compromete a proteger a nuestros niños y jóvenes de los abusos a manos del clero, los ministros religiosos y laicos, así como a equipar a los jóvenes con conocimientos, confianza y herramientas para ayudarles a reconocer y protegerse de situaciones potencialmente peligrosas en todos los ámbitos y aspectos de sus vidas. La Diócesis también está comprometida con la transparencia y la continua mejora de nuestras políticas.
Cualquier persona que haya sido víctima de abuso o explotación por parte del clero, religiosos o personal laico de la iglesia y aún no lo haya informado, que se le alienta a hacerlo. La Diócesis de Jackson no establece plazos, ni límites de tiempo para la presentación de sus denuncias.
La Coordinadora de Asistencia a las Víctimas, Valerie McClellan y el Vicario General, el Padre Kevin Slattery, están disponibles para ayudar a hacer un informe de su denuncia. El número de contacto del Coordinador de Asistencia a las Víctimas es 601 326-3728. El número de contacto del Vicario General es 601 969-2290.
Para obtener más información sobre las políticas y procedimientos diocesanos, puede visitar el sitio web www.jacksondiocese.org

Asking for your support for Sister Thea Bowman

Bishop Joseph R. Kopacz

By Bishop Joseph Kopacz
(Editor’s note: Bishop Joseph Kopacz was traveling this week for the U.S. Conference of Catholic Bishops’ Fall meeting. He sent the speech he presented at the conference asking for his fellow bishops to support the cause for canonization for Sister Thea Bowman as his column for this week. See related story in this issue. His regular column will resume in the next issue.)

We all share in the joy of this moment presenting the Cause for Canonization of Sister Thea Bowman, Franciscan Sister of Perpetual Adoration, from Canton, Mississippi. With one mind and one heart the faithful within and well beyond the Diocese of Jackson have asked that Sister Thea’s cause be undertaken. I would like to frame my words around her final six years. In 1984 Sister Thea, an only child, suffered the deaths of her beloved parents, Dr. Theon and Mary. In that same year she was diagnosed with cancer. With the press of mortality, and understanding the severity of her disease, she courageously proclaimed that “she would live until she died.” Indeed, she did, traveling, evangelizing, teaching, singing and inspiring to the very end.
Likewise in 1984, this Conference issued a Pastoral Letter on Evangelization: What We Have Seen and Heard, a labor of love from the African American Bishops of the time. This letter was issued five years before Sister Thea’s celebrated presentation to the Conference in June 1989 at Seton Hall University. Her witness in word and song testified to her joy-filled holiness, even as she embraced the Cross of terminal illness. (Pause: How many Bishops present today were on hand in June, 1989?)
The Bishops in What We Have Seen and Heard gave thanks for the early missionaries who planted the seed of the Gospel in the Afro-American families and communities. In her address to the Bishops Sister Thea offered her gratitude to the missionary disciples in her life.
“Catholic Christians came into my community, and they helped us with education, they helped us with health care, they helped us to find our self-respect and to realize our capabilities when the world told us for so long that we were nothing and would amount to nothing. And I wanted to be a part of that effort. That’s radical Christianity, that’s radical Catholicism.”
Throughout her life, the gift she received, she gave as a gift until her final breath.
What We Have Seen and Heard reflected movingly on the gift of reconciliation, rooted in suffering, liberation and justice, that which the African American experience can offer to the Church, to the nation and to the world. The Bishops wrote: “A people must safeguard their own cultural identity and their own cultural values. Likewise, they must respect the cultural values of others. On this foundation can be erected an authentic Christian love, “because we who once were far off have become near by the Blood of Christ. For he is our peace, he who made both one and broke down the dividing wall of enmity, through his flesh.’ (Ephesians 2, 13-14)” As an ambassador of Jesus Christ and a minister of reconciliation, Sr Thea tirelessly laid down her life for this Gospel vision, truly the essence of her holiness. With Biblical like eloquence she declared. “We unite ourselves with Christ’s redemptive work, when we reconcile, when we make peace, when we share the good news that God is in our lives, when we reflect to our brothers and sisters God’s healing, God’s forgiveness, God’s unconditional love.”
This is the power of the Gospel that is so urgently needed in the Church and in society today.
The Church embraced Sister Thea from her early years, yet there were times she felt deeply like a motherless child. She challenged the Bishops to provide a space at the table for collaboration and leadership for all of God’s children. Today, we are most mindful of the victims of sexual abuse who live in that dark void of homelessness in the Body of Christ, and we pray that Sister Thea’s witness will be a beacon of hope for all victims and their families. There is an urgency for Sister Thea’s sanctity to be a leaven in the bread of our Church and society.
Earlier this year, Pope Francis published his Apostolic Exhortation on holiness, Guadete et Exultate. In the words of Pope Francis “Christianity spreads through the joy of disciples who know that they are loved and saved.” What We Have Seen and Heard stirringly presented the gift of joy as essential for understanding African American spirituality. “Joy is first of all celebration. Celebration is movement and song, rhythm and feeling, color and sensation, exultation and thanksgiving. We celebrate the presence and the proclamation of the Word made Flesh. Joy is a sign of our faith and especially our hope. It is never an escape from reality.” Sister Thea manifested this radiance throughout her life, and valiantly lived it in her final years. If reconciliation toward a new creation for this world was Sister Thea’s daily passion, surely joy was the charism that nurtured her great soul and holiness. Sister Thea exhorts us. “Children, Mothers, Fathers, Sisters, Brothers, go! There is a song that will never be sung unless you sing it. There is a story that will never be told unless you tell it. There is a joy that will never be shared unless you bear it. Go tell the world. Go preach the Gospel. Go teach the Good News. God is. God is love. God is with us. God is in our lives.”
Toward the end of her presentation to the Conference in 1989, Sister Thea counseled that all in the Church are charged with finding new ways to go forward together. What a moment of Providence to introduce and celebrate her cause at the very time that we are about to vote on “Open Wide Our Hearts: The Enduring Call to Love—A Pastoral Letter Against Racism,” which we pray will provide an added torch for our path as joyful missionary disciples in our fractured and wounded times. With Sister Thea’s smile upon us, and through the witness of her uncompromising spirit and joyful zeal, we do proclaim that our true citizenship is in heaven, and that we are about God’s Kingdom on earth, a Kingdom of Justice, Peace and the joy of the Holy Spirit.

Thank you for your prayerful support!