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27 de julio

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El Vaticano declaró a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X ‘en cisma’. ¿Qué significa esto?

Por Paulina Guzik, OSV News

(OSV News) – El Vaticano ha declarado a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (SSPX) “en cisma” después de que este grupo tradicionalista consagrara a cuatro obispos sin mandato papal, lo que marca la ruptura más grave en la Iglesia desde las consagraciones episcopales no autorizadas del arzobispo Marcel Lefebvre en 1988.

En una medida sorprendente, el Vaticano también declaró inválidos los sacramentos de la penitencia y el matrimonio si se celebraban dentro de la fraternidad cuyos adherentes son a veces conocidos como lefebvristas.

El decreto también señaló: “Se advierte a los clérigos y a los fieles laicos que no se adhieran al cisma de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, ya que incurrirían ipso facto en la pena de excomunión latae sententiae”.

En un caso en que la historia se repite tras la excomunión en 1988 del fundador de la sociedad junto con cuatro obispos a quienes él consagró sin mandato papal, el Vaticano excomulgó el 2 de julio a cuatro obispos de la FSSPX consagrados sin la autorización del Papa en el seminario de la sociedad en Écône, Suiza, junto con dos obispos que dirigieron la celebración litúrgica del 1 de julio.

A pesar de las advertencias dirigidas al Superior General de la FSSPX, el obispo Alfonso de Galarreta dirigió la liturgia de consagración el 1 de julio, acompañado por el obispo Bernard Fellay, y así “cometió un acto de naturaleza cismática mediante la consagración episcopal de cuatro presbíteros, sin mandato pontificio y en contra de la voluntad del Sumo Pontífice”, afirmó el Dicasterio para la Doctrina de la Fe en un decreto del 2 de julio, publicado en italiano.

Los obispos rebeldes, señaló el DDF, “han incurrido ipso facto en una excomunión latae sententiae reservada a la Sede Apostólica”, donde latae sententiae significa “automática” o “por el propio acto” en latín.

Los cuatro obispos de la FSSPX recién consagrados -los padres Pascal Schreiber, Michael Goldade, Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier- también fueron excomulgados, señaló el DDF en un documento firmado por el cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del DDF; el arzobispo John Kennedy, secretario de la sección disciplinaria; y monseñor Armando Matteo, secretario de la sección doctrinal del dicasterio.

Se requiere el mandato apostólico para proceder a las consagraciones episcopales, y la fraternidad no contaba con él para la ceremonia del 1 de julio, un hecho que reconocieron públicamente.

Durante las consagraciones episcopales, el padre Foucauld Le Roux, secretario general de la fraternidad sacerdotal, leyó la declaración en la que la fraternidad “expone las razones que justifican estas consagraciones en las circunstancias actuales de la Iglesia”, afirmando que “las autoridades de la Iglesia están imbuidas de un espíritu contrario al de la Fe y obran contra la Sagrada Tradición”.

El padre Davide Pagliarani, superior general de la sociedad, en su sermón del 1 de julio calificó la consagración como “medios excepcionales, proporcionados a esta necesidad” y en consonancia con el “deber de conservar la fe que la Iglesia siempre ha enseñado”.

Al señalar que “hay quienes podrían considerar que estamos ante un dilema”, el padre Pagliarani afirmó que la FSSPX no eligió “entre la fe y la Iglesia”. 

La exposición de motivos que acompañó al decreto del DDF incluía medidas que afectaban tanto a los ministros de la sociedad como a los fieles laicos, precedida por la nota de que desde la época de San Pablo VI “hasta las últimas conversaciones, celebradas recientemente en este Dicasterio, los múltiples intentos por reconducir a los adherentes al movimiento iniciado por monseñor Marcel Lefebvre a la plena comunión con la Iglesia católica han resultado infructuosos”.

Al señalar que “esta situación se ha agravado aún más a causa de las recientes consagraciones episcopales celebradas sin mandato pontificio, en contra de la voluntad del Santo Padre y en abierta violación del derecho canónico”, el dicasterio afirmó que “dicho acto constituye el delito de cisma, con las consecuencias canónicas que ello conlleva para los ministros sagrados y los fieles laicos implicados”.

En un memorándum firmado por el mismo grupo de prelados que el decreto, el DDF afirmó que “los ministros sagrados pertenecientes a la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X se encuentran en cisma y, por lo tanto, deben ser considerados cismáticos”, citando la carta de 1988 de San Juan Pablo II “Ecclesia Dei” y la Nota Explicativa de 1996 del Consejo Pontificio (ahora Dicasterio) para los Textos Legislativos sobre la excomunión por cisma incurrida por los adherentes al movimiento del arzobispo Lefebvre (1905-1991).

Según el canon 751 del Código de Derecho Canónico, el cisma es “el rechazo de la sujeción al Sumo Pontífice o de la comunión con los miembros de la Iglesia a él sometidos”.

Según el punto cinco de la Nota Explicativa de 1996, la “excomunión de latae sententiae por cisma afecta a aquellos fieles laicos que ‘se adhieren formalmente’ a dicho movimiento cismático”, señalando que la “adhesión formal al cisma” debe “implicar dos elementos complementarios”. Uno es de “naturaleza interna”, y consiste en “compartir libre y conscientemente la esencia del cisma”, es decir, que seguir el camino del fundador de la FSSPX “se anteponga a la obediencia al Papa”; y el segundo es de “carácter externo”, cuyo signo más evidente será “la participación exclusiva en los actos ‘eclesiales’ lefebvrianos, sin tomar parte en los actos de la Iglesia Católica”.

Según el canonista padre Jan Dohnalik, canciller de la Arquidiócesis de Cracovia, Polonia, la expresión “participación exclusiva” significa que “la participación ocasional de los laicos no implica automáticamente participar en el cisma, pero sí lo hace la elección consciente y permanente de participar en las liturgias de la FSSPX”. Por ejemplo, “si un familiar o amigo del obispo consagrado sin mandato papal simplemente asistiera a esa Misa del 1 de julio, no se encontraría automáticamente en cisma con la Iglesia Católica; pero si decidiera deliberadamente participar en las liturgias de la FSSPX en el futuro, ignorando la autoridad papal del Pontífice Romano, eso sí sería participar en un cisma”.

La extensa lista de documentos relacionados con la FSSPX, que abarca casi cuatro décadas, demuestra el largo proceso del Vaticano para tratar de llegar a un acuerdo con el grupo tradicionalista.

Durante décadas -desde 1988, cuando San Juan Pablo II excomulgó al fundador de la Fraternidad, el arzobispo Lefebvre, y a cuatro obispos consagrados sin mandato papal en su carta apostólica “Ecclesia Dei”-, el Vaticano había buscado diversas formas de reintegrar a los miembros de la FSSPX a la vida de la Iglesia Católica.

El Papa Benedicto XVI levantó las excomuniones de los cuatro obispos en 2009, lo que abrió el camino para conversaciones más regulares.

Durante el Año de la Misericordia 2015-2016, el Papa Francisco estableció disposiciones especiales para validar la absolución otorgada por los sacerdotes de la FSSPX a través del sacramento de la confesión. Una vez concluido el Año Santo, extendió esa disposición “de modo que a nadie le falte el signo sacramental de la reconciliación a través del perdón de la Iglesia”.

En abril de 2017, el difunto pontífice siguió impulsando iniciativas encaminadas a la reconciliación con la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (también conocida como SSPX por sus siglas en inglés), al permitir que sus obispos garantizaran la validez de los matrimonios celebrados en las comunidades tradicionalistas.

El obispo Galarreta es la encarnación de la misericordia que el Vaticano ha mostrado desde hace mucho tiempo hacia la FSSPX. Fue consagrado obispo por el arzobispo Lefebvre en 1988 y fue excomulgado por San Juan Pablo II, pero en 2009, el Papa Benedicto XVI declaró la remisión de la excomunión. Y ahora, en 2026, ha sido excomulgado por segunda vez tras dirigir la celebración litúrgica de las consagraciones episcopales el 1 de julio.

Tras la ceremonia del 1 de julio, el Vaticano tomó medidas para extender su decreto a toda la Fraternidad, incluidos los laicos, y declaró que los fieles laicos “que se adhieran formalmente a la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X” en las condiciones establecidas en la Nota explicativa del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos de 1996 “se considerarán cismáticos y excomulgados”.

La Santa Sede advirtió que “los ministros consagrados de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X administran los sacramentos de forma ilícita”, declarando inválidos los sacramentos de la penitencia y el matrimonio administrados por sacerdotes de la FSSPX.

La celebración de la Misa y la confección de la Eucaristía, al ser realizadas por un sacerdote ordenado, siguen siendo válidas, aunque ilícitas. Los sacramentos de la penitencia y el matrimonio requieren una autorización, o facultad, de la que carece la fraternidad.

Según el canon 966 del Código de Derecho Canónico, “para absolver válidamente de los pecados se requiere que el ministro, además de la potestad de orden, tenga facultad de ejercerla sobre los fieles a quienes da la absolución”; a un sacerdote se le puede otorgar esta facultad “tanto ipso iure como por concesión de la autoridad competente”.

Según el canon 1111, “mientras desempeñan válidamente su oficio, pueden delegar a sacerdotes y a diáconos la facultad, incluso general, de asistir a los matrimonios dentro de los límites de su territorio”; en el caso de obispos consagrados sin mandato papal, la autoridad local para otorgar dicha facultad no existe.

El padre Dohnalik señaló que se debe advertir a los fieles de la Iglesia que recibir los santos sacramentos en la Fraternidad Sacerdotal San Pío X “conlleva una amenaza real para la vida de fe, y que sacramentos tan importantes como la penitencia y el matrimonio son simplemente inválidos”.

“La Iglesia, como madre bondadosa, acogerá con sincero afecto y viva solicitud a todos aquellos que deseen volver a la plena comunión”, concluyeron los prelados de la DDF, señalando a los nuncios apostólicos como quienes “establecerán los procedimientos que los Ordinarios podrán utilizar en los distintos casos”.

El canonista destacó en una conversación con OSV News que la medida tomada por el pontífice, cuyo lema episcopal es “In Illo uno unum” -o, literalmente, “En el Uno, somos uno”-, fue un paso muy necesario para la unidad de la Iglesia.

“Precisamente porque la unidad de la Iglesia es tan querida para el corazón del Santo Padre, tuvo que anunciar la amenaza que representa este trágico paso dado por los lefebvrianos”, dijo el padre Dohnalik, y agregó que el Papa estaba actuando “como un buen pastor que no rehúye el peligro, sino que quiere proteger a su rebaño”.

El canonista recordó que, en la fiesta de los santos Pedro y Pablo, el Papa León instó al superior de la sociedad a apartarse del camino de la división y a abstenerse de seguir adelante con el acto cismático “porque desgarrar la Túnica inconsútil de Cristo es un pecado de extrema gravedad”.

“Preocupado por los fieles que tal vez no comprendan el inmenso daño espiritual asociado a la separación de la comunión con el Papa y la Iglesia, el Santo Padre tomó esta medida, triste pero necesaria, de declarar la excomunión, la cual simplemente pone de manifiesto las dramáticas consecuencias de este acto cismático”, declaró el padre Dohnalik a OSV News.

El Dicasterio para la Doctrina de la Fe (DDF) señaló en el memorando que “se exhorta a todos los fieles a permanecer firmes en la comunión con el Romano Pontífice, con los obispos en comunión con él y con toda la Iglesia” y a “abstenerse de participar en las celebraciones y actividades” promovidas por la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX).

(Paulina Guzik es editora internacional de OSV News. Sígala en X en @Guzik_Paulina)

Nueve cosas que hay que saber sobre las excomuniones de la FSSPX

Por OSV News

(OSV News) – El 1 de julio, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (conocida como FSSPX -o SSPX, por sus siglas en inglés) consagró ilícitamente a cuatro nuevos obispos sin autorización de la Santa Sede, lo que llevó al Papa a declarar que sus obispos, clero y laicos formalmente afiliados se encontraban en cisma con la Iglesia Católica. A continuación, se presenta una breve reseña sobre la SSPX, lo sucedido y por qué es importante.

  1. La FSSPX surgió como reacción al Concilio Vaticano II. El arzobispo Marcel Lefebvre (1905-1991), un francés que como obispo había sido un líder eclesiástico clave en el África francesa, fundó esta sociedad de sacerdotes en 1970 en Friburgo, Suiza. Sus sacerdotes celebran los sacramentos según el Misal Romano de 1962, que había sido promulgado antes del Concilio Vaticano II, pero sustituido por textos litúrgicos revisados en 1969. La fraternidad sacerdotal ha sido excomulgada en dos ocasiones por consagrar obispos sin el permiso de la Santa Sede.

La Fraternidad tiene su sede en Menzingen, Suiza, y cuenta con un seminario internacional en Écône, Suiza, donde tuvieron lugar las consagraciones del 1 de julio. En Estados Unidos, cerca de 100 sacerdotes de la FSSPX residen en 20 casas o “prioratos” y desarrollan su actividad en unos 120 lugares -denominados “misiones” o “capillas”-, según su sitio web. Su sede estadounidense se encuentra en Platte City, Missouri, a unos 48 kilómetros (30 millas) al norte de Kansas City.

Según la FSSPX, el arzobispo Lefebvre eligió a San Pío X -quien fue papa entre 1903 y 1914- como patrón de la Fraternidad debido al compromiso de dicho pontífice con la integridad del sacerdocio.

  1. Antes del cisma más reciente, la FSSPX ya tenía un estatus irregular con respecto a la Iglesia Católica, situación que se originó décadas atrás. Al parecer, la fraternidad perdió el permiso eclesiástico para existir -otorgado por la autoridad eclesiástica competente- en 1975. Un año después, el arzobispo Lefebvre fue suspendido tras ordenar sacerdotes en contra de la voluntad expresa de las autoridades eclesiásticas.

En 1988, San Juan Pablo II excomulgó al arzobispo Lefebvre y a los cuatro obispos que este consagró ese mismo año sin mandato papal. Sus ordenaciones episcopales fueron válidas pero ilícitas, es decir, no autorizadas.

Todos los actos posteriores de ordenación realizados por dichos obispos se han visto afectados. Los actos de jurisdicción -tales como la asistencia a matrimonios y la absolución de los pecados- son inválidos. Otras acciones sacramentales se consideran válidas, aunque ilícitas.

En el decreto del 2 de julio de 2026 por el que se declaraba la excomunión, la Santa Sede afirmó explícitamente que los sacramentos de la penitencia y el matrimonio administrados en el seno de la fraternidad son inválidos.

  1. No se debe confundir a la FSSPX con otras comunidades que celebran la Misa tradicional en latín. Muchas comunidades católicas en comunión con la Santa Sede celebran la Misa según el Misal Romano de 1962, comúnmente llamado Misa tradicional en latín (o TLM, por sus siglas en inglés).

En 2007, el Papa Benedicto XVI promulgó “Summorum Pontificum”, documento que amplió el permiso para que los sacerdotes celebraran la Misa preconciliar. En 2021, el Papa Francisco promulgó “Traditionis Custodes”, una normativa que restringió el uso de la forma preconciliar de la Misa. No obstante, muchos obispos -incluidos los de Estados Unidos- han seguido facilitando la celebración de esta forma de la Misa dentro de los nuevos parámetros.

Los sacerdotes miembros de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro (FSSP -Priestly Fraternity of St. Peter), por ejemplo, celebran los sacramentos exclusivamente según el misal de 1962 y están en comunión con la Santa Sede. (Esta sociedad fue fundada en 1988 por sacerdotes que abandonaron la FSSPX tras las consagraciones episcopales ilícitas realizadas por el arzobispo Lefebvre ese mismo año). Los sacerdotes de la FSSP desarrollan su labor a nivel internacional y prestan servicio pastoral en 39 diócesis de Estados Unidos.

Otros ejemplos de órdenes religiosas dedicadas exclusivamente a celebrar la liturgia y los sacramentos según la forma del rito romano anterior al Concilio Vaticano II, y que tienen un estatus regular dentro de la Iglesia Católica, son el Instituto de Cristo Rey Sumo Sacerdote (Institute of Christ the King Sovereign Priest) y el Instituto del Buen Pastor (Institute of the Good Shepherd).

  1. Los líderes de la FSSPX afirman que la Fraternidad no se encuentra en cisma y sostienen que todos los sacramentos y actos de jurisdicción son válidos. No obstante, las discrepancias del arzobispo Lefebvre con la Iglesia Católica incluían su negativa a adoptar la reforma posconciliar del orden de la Misa, la cual la FSSPX considera deficiente o portadora de “elementos heréticos”.

El arzobispo Lefebvre y sus seguidores también cuestionaron –y en algunos casos rechazaron públicamente– la propia ortodoxia de las enseñanzas del Concilio Vaticano II, especialmente la Declaración sobre la libertad religiosa, “Dignitatis Humanae”. Mientras algunos argumentaban que dicha declaración suponía un cambio en la doctrina, la Iglesia la reconoció como un desarrollo doctrinal sobre la dignidad de la persona humana.

En un comunicado que incluía una “profesión de fe” de 28 páginas, publicada el 24 de junio, la FSSPX declaró que la Iglesia Católica se enfrenta a presiones internas y externas “empujan en todas las direcciones posibles, excepto -a nuestro parecer -la correcta”. Otras enseñanzas católicas que la FSSPX desestimó en dicho comunicado incluían aspectos del ecumenismo, las reformas litúrgicas posconciliares, la sinodalidad y la libertad religiosa.

  1. La Santa Sede ha buscado un camino hacia la plena reconciliación. Durante décadas, funcionarios del Vaticano han procurado vías para reintegrar plenamente a los miembros de la FSSPX en la vida de la Iglesia Católica. Las conversaciones entre la Santa Sede y la fraternidad comenzaron bajo el pontificado de San Juan Pablo II y continuaron durante los pontificados de Benedicto XVI y Francisco. El Papa Benedicto levantó las excomuniones de los cuatro obispos en 2009, abriendo así el camino para conversaciones más regulares. El Vaticano dejó claro que, en aquel momento, la fraternidad se encontraba en una situación canónica irregular, pero no en cisma.

Durante el Año de la Misericordia (2015-2016), el Papa Francisco estableció disposiciones especiales para validar la absolución impartida por los sacerdotes de la FSSPX en el sacramento de la confesión. Tras finalizar el Año Santo, prorrogó dicha medida “de modo que a nadie le falte el signo sacramental de la reconciliación a través del perdón de la Iglesia”.

En abril de 2017, el pontífice continuó impulsando iniciativas orientadas a la reconciliación con la FSSPX, permitiendo que sus obispos garantizaran la validez de los matrimonios celebrados en sus comunidades tradicionalistas.

La carta apostólica “Ecclesia Dei” de 1988 de San Juan Pablo II, promulgada en respuesta a las consagraciones ilícitas, estableció una comisión pontificia del mismo nombre con la “tarea de colaborar con los obispos, con los dicasterios de la Curia Romana y con los ambientes interesados, para facilitar la plena comunión eclesial de los sacerdotes, seminaristas, comunidades, religiosos o religiosas” vinculadas a la FSSPX y “que deseen permanecer unidos al Sucesor de Pedro en la Iglesia Católica”.

En 2019, el Papa Francisco suprimió la comisión “Ecclesia Dei” y transfirió sus responsabilidades al Dicasterio para la Doctrina de la Fe.

  1. La Santa Sede le dijo a los líderes de la FSSPX que no consagraran nuevos obispos. En febrero, el padre Davide Pagliarani, superior general de la FSSPX, anunció que la sociedad procedería a la consagración de nuevos obispos el 1 de julio, tras una ruptura en la comunicación con el Vaticano al quedar sin respuesta las solicitudes de audiencia con el Papa León.

El cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, ofreció continuar el diálogo con la FSSPX a condición de que la sociedad suspendiera su decisión de consagrar nuevos obispos. Tras la negativa de la FSSPX a aceptar esta condición, el cardenal Fernández declaró que la consagración de obispos sin mandato papal se consideraría “un acto cismático” y conllevaría la excomunión.

El Código de Derecho Canónico de la Iglesia define el cisma como “el rechazo de la sujeción al Sumo Pontífice o de la comunión con los miembros de la Iglesia a él sometidos” (Canon 751).

  1. El Papa León pidió públicamente a la FSSPX que no procediera con las consagraciones. El 30 de junio, el Papa León hizo un llamamiento a la FSSPX para que no siguiera adelante con las consagraciones. “Los exhorto a que consideren atentamente el bien espiritual de los fieles, porque el acto cismático que llevaren a cabo los privaría de la recepción lícita y, en algunos casos, incluso válida de los sacramentos que ellos aman y buscan para la propia santificación”, escribió el Papa León. La respuesta del padre Pagliarani indicó que la Sociedad planeaba seguir adelante con las consagraciones, al tiempo que insistía en que el grupo “no es cismático ni hostil a la Iglesia”.

Después de que la FSSPX procediera con las consagraciones ilícitas el 1 de julio, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe (DDF) del Vaticano declaró el 2 de julio que los seis obispos de la FSSPX habían quedado excomulgados, y advirtió al clero y a los laicos que no “se adhirieran al cisma” y, por consiguiente, incurrieran también en la excomunión.

  1. Uno de los cuatro obispos consagrados ilícitamente el 1 de julio es originario de Estados Unidos. El obispo Michael Goldade, natural de Dakota del Norte, creció en St. Marys, Kansas, un enclave de la comunidad de la FSSPX. Es rector del Seminario Santo Tomás de Aquino de la FSSPX en Dillwyn, Virginia.
  2. El Dicasterio para la Doctrina de la Fe ha establecido procedimientos para quienes decidan abandonar la FSSPX y restablecer la comunión con la Iglesia Católica. Las instrucciones detallan las acciones específicas que deben llevar a cabo los sacerdotes ordenados en la comunidad de la FSSPX o aquellos afiliados a ella tras haber recibido una ordenación lícita. Los procedimientos para los laicos son más matizados, ya que los pasos para recuperar la comunión dependen del grado de vinculación que mantengan con la comunidad y las ideas de la FSSPX.

Seminarista local ordenado sacerdote para la Diócesis de Jackson

Por Joanna Puddister King
JACKSON – Para el padre Will Foggo, el camino hacia el sacerdocio siempre ha estado marcado por las personas y comunidades que ayudaron a moldear su fe.

El sábado 16 de mayo, esas comunidades se reunieron en la Catedral de San Pedro el Apóstol cuando el obispo Joseph R. Kopacz ordenó a un católico natal de la diócesis de Jackson.

Familiares, amigos, sacerdotes, diáconos, seminaristas y feligreses llenaron la catedral para presenciar un momento que años se gestó para el feligrés de St. Paul Flowood que asistió a la escuela de St. Richard en Jackson, se graduó de St. Joseph en Madison y más tarde discernió su vocación mientras estaba activo en el Ministerio Católico en el Campus de la Universidad Estatal de Mississippi.

En su homilía, el obispo Kopacz reflexionó sobre el don de la fe y la obra del Espíritu Santo al llamar a los hombres a servir a la iglesia. Señaló que una vocación nunca se forma de forma aislada, sino a través de familias, comunidades parroquiales y comunidades de seminarios que ayudan a discernir y afirmar el llamado de Dios.

Will Foggo yace postrado ante el altar durante la Letanía de Súplica en su ordenación sacerdotal, el 16 de mayo, en la Catedral de San Pedro Apóstol, en Jackson. (Foto por Tereza Ma) Vea más fotografías en jacksondiocese.zenfoliosite.com.

“Continuamos la obra del Señor”, dijo el obispo Kopacz, señalando la misión de Cristo de enseñar, proclamar el Evangelio, sanar, bendecir y reunir a las personas en comunidades de fe.
Dirigiéndose al sacerdote recién ordenado, el obispo hizo referencia al ánimo de San Pablo a Timoteo: “Que nadie desprecie vuestra juventud.”

“Hoy no es desprecio”, dijo el obispo. “Eso es una gran alegría.”

Esa alegría se hizo especialmente evidente cerca del final de la misa, cuando el obispo Kopacz anunció las primeras asignaciones del padre Foggo.

Como es costumbre, el obispo explicó que los sacerdotes recién ordenados entran en un periodo de “síntesis vocacional”, integrando el ministerio sacerdotal en la vida diaria tras años de formación en el seminario.

Durante los próximos meses, el padre Foggo servirá como vicario parroquial pro tempore en la parroquia de San José en Starkville, la misma comunidad parroquial donde sirvió como diácono transitorio tras su ordenación al diaconado en noviembre.

El anuncio provocó entusiasmo y aplausos de la congregación.

Luego llegó un segundo anuncio del obispo Kopacz.

A partir del 1 de septiembre, el padre Foggo se convertirá en vicario parroquial en la parroquia de San Francisco de Asís en Madison.

La catedral estalló en aplausos aún más fuertes.

“Estamos muy contentos del apoyo que habéis recibido en el presbiterado y entre el pueblo de Dios”, dijo el obispo Kopacz.

A la mañana siguiente, el padre Foggo celebró su primera misa como sacerdote en su parroquia natal, la iglesia católica de San Pablo en Flowood.

El homilista de la misa fue el diácono Scott Beslin, compañero de clase y amigo del seminario que en poco tiempo después fue ordenado sacerdote para la Diócesis de Houma-Thibodaux el 6 de junio. Reflexionando sobre la Fiesta de la Ascensión, Beslin recordó a la congregación que la ascensión de Cristo no fue el fin de Su obra, sino el comienzo de la misión de la iglesia.

Viendo hacia el sacerdote recién ordenado, Beslin reflexionó sobre las responsabilidades que ahora se le presentaban.

“A través de tus manos, el cielo toca la tierra”, dijo antes de hacer una pausa y añadir, “Sin presión.”
La iglesia estalló en carcajadas, incluido el propio padre Foggo.

Beslin continuó hablando de las responsabilidades del ministerio sacerdotal, incluyendo predicar el Evangelio, pastorear almas, celebrar los sacramentos y estar disponible para el pueblo de Dios.
A pesar del humor, enfatizó que el ministerio sacerdotal no depende únicamente de la fuerza del sacerdote.

“Nada de esto depende solo de ti”, dijo Beslin. “Es Cristo quien os eleva. Cristo que obra a través de ti. Cristo que será fiel a través de ti.”

El padre Will Foggo entrega el maniturgium a su madre, Sheila Foggo, y la estola que utilizará para escuchar su primera confesión a su padre, John Foggo, durante su primera misa en la Iglesia Católica San Pablo de Flowood el 17 de mayo. Estas tradiciones simbolizan la entrega de un hijo a Dios y el apoyo que sus padres le han brindado a lo largo de su camino vocacional. (Foto por Joanna King)

Sin embargo, algunos de los momentos más memorables llegaron después de la Comunión.

Agradeciendo a los presentes por sus oraciones y apoyo, el padre Foggo explicó la tradición del maniturgium, el paño que se utiliza para limpiar el sacro crisma de las manos de un sacerdote tras la ordenación.
La tradición sostiene que la tela se presenta a la madre del sacerdote y se entierra con ella como símbolo de que ella ofrece a su hijo a Dios.

Volviéndose inesperadamente hacia sus padres, Sheila y John Foggo, el padre Foggo reveló que no les había contado lo que estaba a punto de suceder.

“Me gustaría dárselo a mis padres ahora mismo”, dijo.

La congregación respondió con aplausos sostenidos mientras él entregaba el maniturgium a su madre. Luego le entregó a su padre la estola que se usará cuando escuche su primera confesión, otra tradición que simboliza el regalo de un hijo ofrecido al servicio de la iglesia.

El momento emotivo sirvió como una conclusión apropiada para un fin de semana que celebró no solo la ordenación de un nuevo sacerdote, sino también a las muchas personas, parroquias y comunidades que ayudaron a nutrir su vocación.

Obispos consagran Estados Unidos al Sagrado Corazón de Jesús

Por Jean Gonzalez
ORLANDO, Florida (OSV News) – Un mar de túnicas blancas y solideos de color rosa y magenta en los bancos. Una estatua de Jesús que da la bienvenida a los fieles con su Sagrado Corazón expuesto a los pies del altar.

Un escenario digno de la Misa del 11 de junio que unió a los obispos de EE.UU. reunidos para su plenaria de primavera del 10 al 12 de junio. Tras concluir el segundo día de sesiones públicas, partieron del Omni Resort en Champions Gate para un viaje de media hora por la Interestatal 4 hacia el refugio espiritual que es la Basílica del Santuario Nacional de María, Reina del Universo en Orlando.

Y la Misa fue trascendental, ya que sirvió para consagrar formalmente a los Estados Unidos al Sagrado Corazón de Jesús, como parte de la celebración del 250.º aniversario de la firma de la Declaración de Independencia del país. 

El arzobispo Paul S. Coakley, de Oklahoma City y presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos, concelebra la Misa mientras los obispos consagran el país al Sagrado Corazón de Jesús en la Basílica de María Reina del Universo en Orlando, Florida, el 11 de junio de 2026, durante su asamblea plenaria de primavera. (Foto OSV News/Bob Roller)

El arzobispo Paul S. Coakley de Oklahoma City incensó el altar tras entrar en procesión desde la densa humedad y los cielos nublados de una típica tarde de Orlando fuera del santuario. El presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos estuvo acompañado en el altar por obispos y diáconos de la Diócesis de Orlando.

“Revístenos, Señor Dios, con las virtudes del corazón de tu Hijo y enciéndenos con su amor”, rezó el arzobispo al dar inicio a la Misa.
Estaban presentes más de 200 obispos, junto con unos 150 observadores, en su mayoría benefactores y personal de la Diócesis de Orlando. La custodia utilizada antes de la Misa para la adoración eucarística era de las Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María, un instituto religioso con sede en Miami.

Las reliquias de Santa Margarita María Alacoque –la religiosa francesa de la Visitación que tuvo visiones de Jesús revelándole su Sagrado Corazón– también estuvieron presentes en la Misa, traídas para la consagración por los Caballeros de Colón.

En su homilía, el arzobispo William E. Lori de Baltimore describió el Sagrado Corazón de Jesús no como una “devoción abstracta”, sino como un “signo visible de amor”.

Explicó por qué la Iglesia consagra. Lo describió como un acto de fe y reconocimiento de la necesidad de la misericordia, la sabiduría y la guía de Dios. También es un acto de esperanza. Es “un corazón que ha conocido la alegría y la tristeza, la amistad y la traición, el sufrimiento y el sacrificio”, dijo.

El acto de consagración es un acto de fe y esperanza, dijo el arzobispo, pero también es un reconocimiento de la obra fiel y el amor de Dios en el mundo, y de cómo nosotros, como personas y como Iglesia, no siempre hemos “reflejado claramente ese amor”.

“De hecho, a veces se oscurece hasta quedar casi irreconocible”, añadió el arzobispo. “Sin duda, ha habido momentos de testimonio y santidad extraordinarios. Pero también ha habido momentos de fracaso, división y pecado. La consagración requiere la humildad de reconocer ambos”.

¿Y por qué el Sagrado Corazón? Porque revela a un salvador que “no solo desea nuestra obediencia, sino nuestra amistad; no simplemente nuestro servicio, sino nuestra comunión con Él”, dijo.

“Consagrarnos al Sagrado Corazón es, en última instancia, aceptar la invitación de Cristo a permanecer en su amor y permitir que ese amor moldee cada aspecto de nuestras vidas, tanto públicas como privadas”, dijo el arzobispo Lori. “Es una declaración de que el futuro no pertenece únicamente a los movimientos políticos, las fuerzas económicas o los planes humanos. El futuro pertenece a Dios”.

El acto de consagración no ocurre solo entre los pastores, sino también entre las ovejas. Al dirigirse a los laicos, tanto a los que se encontraban en los bancos del santuario como a los que veían la transmisión en vivo, el arzobispo Lori dijo que el acto de consagración es algo que los fieles y los líderes hacen juntos.

“Esta consagración no es algo que los obispos hagan por ustedes. Es algo que hacemos juntos”, dijo. “La renovación de la Iglesia y de nuestra nación no vendrá solo a través de declaraciones. Vendrá a través de discípulos que permanezcan en el amor de Cristo y den el buen fruto de la santidad en las familias, las parroquias, las comunidades y en su vida cotidiana”.

Una estatua del Sagrado Corazón de Jesús se exhibe antes de que los obispos católicos de Estados Unidos consagren el país al Sagrado Corazón de Jesús en la Basílica de María Reina del Universo, en Orlando, Florida, el 11 de junio de 2026, durante su asamblea plenaria de primavera. (Foto de OSV News/Bob Roller)

El Sagrado Corazón reconcilia las divisiones y transforma los corazones endurecidos, dijo el arzobispo.

“Significa construir comunidades –eclesiales y civiles– donde se proclame claramente la verdad y se practique generosamente la caridad. Significa resistir la tentación de definirnos por la división, la ideología o el resentimiento”, dijo el arzobispo Lori.

“Consagramos a nuestra nación, no porque sea perfecta, sino porque es amada por Dios. Confiamos al Corazón de Cristo nuestros logros y fracasos, nuestras esperanzas y ansiedades, nuestros desafíos actuales y nuestras aspiraciones futuras”. 

(Jean Gonzalez, editora de Florida Catholic Media, colabora en la cobertura de la asamblea plenaria de primavera de los obispos para OSV News.)

Una consagración de esperanza

Por Obispo Joseph R. Kopacz, D.D.
En su última gran obra, Delixit Nos (Él nos amó), en los meses previos a su muerte, el Papa Francisco afirmó que todo lo escrito anteriormente está íntimamente ligado al Sagrado Corazón de Jesús. Lo expresa elocuentemente en los párrafos finales de su encíclica.

“Este actual documento sobre el Sagrado Corazón de Jesús puede ayudarnos a ver que la enseñanza de las encíclicas sociales Laudato Si y Fratelli Tutti no está ajena a nuestro encuentro con el amor de Jesucristo. Porque bebiendo de ese mismo amor es que podemos ser capaces de formar lazos de fraternidad, de reconocer la dignidad de cada ser humano y de trabajar juntos para cuidar nuestro hogar común.”

Obispo Kopacz

La consagración de la nación al Sagrado Corazón de Jesús por los obispos de la Iglesia Católica a los 250 años proviene de esta visión integrada para nuestro país y el mundo.

Además de ser la culminación y la piedra angular de los primeros escritos y la visión pastoral del Papa Francisco, Delexit Nos es también un puente para el Papa León XIV de una manera notable, proyectando más luz desde el corazón de la Iglesia sobre la decisión de consagrar la tierra de los libres y el hogar de los valientes en este aniversario histórico.

El escudo del Papa León, diseñado al inicio de su episcopado, es una expresión clásica de la teología de San Agustín. Es el corazón atravesado sobre la Palabra de Dios y representa la proclamación de fe de San Agustín. Vulnerasti cor meum verbo tuo – Has atravesado mi corazón con tu Palabra. El lema del Papa León – In illo uno unum (En Cristo Somos Uno) – combinado con su escudo, despierta en nuestro corazón el deseo de mayor unidad y paz para la iglesia y la nación. Esta esperanza viene directamente del corazón de Jesús en su gran oración sacerdotal en la Última Cena (Juan 17) y se cumple con la sangre y el agua que fluyen de su costado perforado en la cruz.

Muchos se preguntan hoy si el telón está cayendo o no sobre las virtudes de la compasión, el perdón y el respeto que deberían fluir del corazón palpitante de la humanidad. Con la consagración al Sagrado Corazón, la Iglesia afirma de forma indiscutible y sin reservas que cada generación debe redescubrir estos atributos del corazón y del alma de nuevo. Los Padres, educadores, líderes religiosos y conciudadanos de buena voluntad tienen la honorable tarea de enseñar a la próxima generación los actos encomiables del Señor, su poder y las maravillas que ha realizado. (Salmo 78)

Durante el reciente Año del Jubileo, se nos desafió a ser peregrinos de la esperanza, porque el amor de Dios que el Espíritu Santo derrama en nuestros corazones a través de la fe no decepciona. (Romanos 5:5) Tomados en serio, podemos ser la luz del mundo y la sal de la tierra.

En los párrafos finales de Delixit Nos, el Papa Francisco propone el desafío constante para que los cristianos estén en el mundo, pero no ser del mundo. “En un mundo donde todo se compra y se vende, el sentido y valor de las personas parece depender cada vez más de lo que pueden acumular con el poder y el dinero. Estamos constantemente siendo empujados a seguir consumiendo y distraídos, manteniéndonos dependientes para que no busquemos más allá de nuestras necesidades inmediatas e insignificantes. El amor de Cristo no tiene lugar en este mecanismo perverso, sin embargo, solo ese amor nos puede librar de una locura que ya no tiene espacio para el amor. El amor de Cristo puede dar un corazón a nuestro mundo y revivir el amor dondequiera que pensemos que se ha perdido la capacidad de amar.”

Por lo tanto, durante esta consagración, oremos para reconocer y reconciliar los excesos y abusos de nuestra libertad, evidentes a través del racismo, el militarismo y el materialismo desenfrenado. Igualmente, como nación, damos gracias por las bendiciones de la libertad que han fomentado una increíble generosidad tanto en casa como en el extranjero.

Como Iglesia, estamos agradecidos por la primera enmienda de la Constitución que nos da la oportunidad a nosotros y a muchas tradiciones religiosas para prosperar. Que estas bendiciones sean luces de guía para el futuro.

Por último, estaremos eternamente en deuda con todos los que se han sacrificado por nuestra nación, con todos los que se han sacrificado para criar familias y construir comunidades, y con todos los que se han sacrificado por el florecimiento de la fe religiosa.

Efectivamente, esta consagración es una bendición para nuestro país, implorando la providencia de Dios para transformar el optimismo propio de nuestra nación en la “esperanza que no decepciona”.

“Magnifica Humanitas”: Un mensaje tan sustancioso que hay que saborearlo poco a poco

Está bien
Por Elizabeth Scalia
Con sus 42 000 palabras, la primera encíclica del papa León XIV, “Magnifica Humanitas”, es un texto gigantesco. Es enorme. Es lúcida y exhaustiva, y está tan repleta de cosas buenas que debe consumirse poco a poco, como un banquete romano: lo mejor es abordarla lentamente, saboreando pequeños bocados, tal vez incluso tomando un pequeño descanso entre bocado y bocado si esperas llegar al café y a los cannoli.

“Magnifica Humanitas” es larga, pero tiene que serlo, porque los temas que aborda el papa León son de importancia inmensa para un mundo que ha olvidado casi por completo algunas verdades básicas: Que la humanidad fue creada a imagen y semejanza de Dios, conteniendo una parte de la creatividad, la chispa y el genio de Dios; que la dignidad de la persona humana es una idea que de suma importancia; que tal dignidad exige libertad, salarios justos, oportunidades para trabajar y poseer propiedades, así como rendir cuentas ante la justicia y ser atendido por ella, y que “la familia es un bien social primordial”.

El capítulo inicial de la encíclica es prácticamente un manual sobre estas verdades y sobre lo que significan dentro de la doctrina social católica establecida y emergente.

La gente sigue tratando de entender a León XIII: ¿se parece más a Francisco, a Benedicto, a Pablo VI o a León XIII? Mientras se lo preguntan, muchos compiten por situar sus agendas a las puertas de sus enseñanzas, con el fin de servir a sus propios intereses.

En este momento, el mundo entero está observando a este papa nacido en Estados Unidos, y León XIII ha aprovechado acertadamente este momento para volver a presentar a algunos exactamente qué es la Iglesia, mientras aún estamos prestando atención: Así es como está presente; esto es lo que ha promulgado, en lo que se ha convertido y por lo que ha trabajado a lo largo de los siglos, a través de papas y santos y concilios y tiempos turbulentos y sus propios pecados y escándalos repugnantes; aquí es donde estamos hoy y esta es la razón por la que la Iglesia, y sus doctrinas, no solo son relevantes, sino absolutamente necesarias para los tiempos actuales frente a la inteligencia artificial, la robótica, los algoritmos, el transhumanismo e incluso la amenaza del poshumanismo.

Si queremos plantearnos ideas sobre qué es la humanidad, en qué podría convertirse o qué es exactamente lo que ayuda a la humanidad a ser más humana, entonces el repaso de León a la doctrina social católica es un recordatorio urgente de que los seres humanos tienen un valor y una dignidad inherentes más allá de su utilidad. El papa León insiste en este documento en que nuestras enseñanzas sociales son los medios establecidos y necesarios para enmarcar y comprender estas “nuevas realidades”.

“Estoy convencido de que la forma concreta de vivir las relaciones sociales a la luz del Evangelio […] sigue siendo una tarea encomendada, de generación en generación, a la comunidad cristiana”, escribió.
Además, el pontífice afirma que la humanidad debe tener muy claro quiénes creemos que somos exactamente y de dónde proviene nuestra salvación.

“Desde la perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia, la cuestión clave no es el uso de la tecnología como tal, sino la visión que la sustenta. Si se trata al ser humano como algo que hay que perfeccionar o superar”, advierte Leo, “se hace más fácil aceptar que algunas vidas son menos útiles, menos deseables o menos dignas. En nombre del progreso, pueden empezar a justificarse los “sacrificios necesarios”, haciendo recaer la carga sobre los más vulnerables en pos de una supuesta optimización de la especie. … Una cosa es integrar la tecnología en una visión relacional y centrada en el ser humano; y otra muy distinta es dejarse guiar por una perspectiva que devalúa los límites humanos y promete una forma puramente técnica de “salvación””.

Si bien Leo aborda de manera importante las amenazas a la salud mental y a las relaciones humanas genuinas, aprecio su recordatorio de que la chispa creativa que todos llevamos dentro puede verse amenazada por una adopción imprudente de la IA: “La velocidad y la simplicidad… sin duda facilitan la vida”. Sin embargo, también pueden “debilitar la creatividad y el juicio personales”. Abundan los titulares científicos que informan sobre lo beneficioso que es para nuestro cerebro escribir a mano en lugar de teclear en un teclado. En el espíritu de “Magnifica Humanitas”, ¿por qué no tomar un bloc y un bolígrafo y disfrutar de una buena lectura, tomando notas sobre toda la verdad y la belleza que contiene?

(Elizabeth Scalia es editora especial de OSV. Síguela en X en @theanchoress.)

El Papa León bendice la Torre de Jesucristo de la Sagrada Familia y afirma que la belleza puede llevar a las personas hacia Dios

Por Courtney Mares
BARCELONA, España (OSV News) – El Papa León XIV bendijo la recién terminada Torre de Jesucristo en la Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona el 10 de junio, inaugurando la aguja coronada que convierte a esta emblemática basílica en la iglesia católica más alta del mundo e instando a las personas a levantar la mirada hacia Cristo, el único que “nos revela la verdad de Dios y la verdad de nosotros mismos”.

El Papa León celebró la Misa en el interior de la basílica e inauguró oficialmente la Torre de Jesucristo, que se eleva a más de 172 metros, ante una multitud de miles de personas reunidas dentro y alrededor de la Sagrada Familia – también conocida como Sagrada Família en catalán.

Fuegos artificiales estallan durante la inauguración de la Torre de Jesucristo en la Basílica de la Sagrada Familia, en el marco del viaje apostólico del Papa León XIV a Barcelona, España, el 10 de junio de 2026. (Foto OSV News/Nacho Doce, Reuters)

“Mirando a Cristo podemos ver el mundo con ojos renovados: la torre de la cruz se convierte entonces en estandarte de caridad, porque Dios nos ama así, transformando un instrumento de muerte en signo de esperanza”, dijo el Papa.

–Centenario de la muerte de Gaudí–
El rey Felipe VI de España recibió al Papa a su llegada a la basílica. Antes de la Misa, el Papa León descendió a la cripta de la basílica para rezar ante la tumba de Antoni Gaudí, el visionario arquitecto catalán que dedicó 43 años de su vida al diseño y la construcción de la basílica antes de su muerte en 1926 a los 73 años.

La Misa Papal coincidió con el centenario de la muerte de Gaudí. Conocido como “el arquitecto de Dios”, la causa de canonización de Gaudí avanzó el año pasado cuando el Papa Francisco lo declaró venerable en abril de 2025.

El Papa León rindió homenaje al visionario arquitecto en su homilía, reflexionando sobre la intención de Gaudí de narrar los misterios de la vida de Cristo a través de la piedra y la luz.

–El poder de la belleza para evangelizar–
La luz se filtraba a través de las coloridas vidrieras de la basílica mientras el Papa hablaba, proyectando colores danzantes sobre las altísimas columnas. Las trompetas resonaron mientras un coro de 500 personas entonaba himnos desde las galerías superiores a ambos lados de la basílica, y varios coros infantiles armonizaban alrededor del ábside.

El Papa León señaló a la Sagrada Familia como testimonio del poder del arte y la belleza para acercar a las personas a Dios.

“En su sabiduría, la Iglesia renueva así la ‘Biblia pauperum’ de las antiguas catedrales, que son en sí mismas mensajes de evangelización de gran riqueza”, dijo, invocando la tradición medieval de las representaciones visuales de las Escrituras diseñadas para comunicar la fe a quienes no sabían leer.

“En este tiempo de la imagen, resulta aún más evidente cómo el arte y la belleza son eminentes canales de evangelización”, afirmó.

Las tres fachadas de la Sagrada Familia –dedicadas a la Natividad, la Pasión y la Gloria de Cristo– plasman arquitectónicamente esta visión. Gaudí las diseñó de tal manera que la luz del sol ilumina cada portal en el momento que mejor se ajusta a su significado teológico: la luz del amanecer para la fachada de la Natividad, la puesta de sol para la de la Pasión y la luz plena del mediodía para la de la Gloria.

El diseño de Gaudí se inspiró tanto en las doctrinas cristianas como en la observación de la naturaleza. La basílica está llena de formas orgánicas inspiradas en elementos naturales. Las columnas de la nave central evocan un bosque de árboles.

–Torre de Jesucristo–
La Torre de Jesucristo es ahora la estructura más alta de Barcelona, y convierte a la Sagrada Familia en la iglesia más alta del mundo.

Gaudí diseñó la torre (o aguja) para que se situara exactamente medio metro por debajo de la cima de la cercana colina de Montjuïc, convencido de que la obra de las manos humanas no debía superar la obra de Dios. En su coronación se alza una cruz de cuatro brazos de vidrio y cerámica esmaltada en blanco, de unos 17 metros de altura y 13 metros de ancho, que lleva la inscripción: “Tu solus Sanctus, Tu solus Dominus, Tu solus Altissimus” – “Tú el único Santo, Tú el único Señor, Tú el único Altísimo”.

“En la cruz de Jesús nuestra fe alcanza su culmen”, afirmó el Papa. “Esta cruz brilla de día, reflejando la luz del sol, y brilla de noche, iluminando la ciudad como un faro abierto al Mediterráneo. Sí, la luz de Cristo brilla en las tinieblas, aunque las tinieblas no la hayan acogido”.

–Palabras contundentes sobre la guerra, el aborto y la salvación–
Se calcula que unas 9.000 personas asistieron a la Misa Papal en el interior de la basílica, mientras que unas 120.000 personas la siguieron desde el exterior. En su homilía en la Sagrada Familia, el Papa León lanzó un contundente llamado contra el aborto, la guerra y la exclusión de los migrantes.

“Queridos hermanos, no podemos creer en Jesús y promover la guerra. No podemos creer en Jesús y matar al inocente. No podemos creer en Jesús y abandonar a quien sufre, a quien llora, a quien huye de la miseria”, dijo el Papa.

El Papa reflexionó sobre la lectura del Evangelio del día, tomada de Juan, en la que Jesús dice a los fariseos: “Si no creéis que ‘Yo soy’, moriréis en vuestros pecados” (Jn 8:24).

Son “palabras fuertes”, dijo el Papa León, sino que “son una invitación a la salvación, es decir, un llamamiento a la libertad por parte de Cristo, que quiere para nosotros el bien definitivo, eterno”.

“Hecho hombre, Él se convierte para nosotros en el Emmanuel, fuente de gracia y perdón, de salvación y de vida nueva”, dijo. “Es por ello que, si no creemos en Jesucristo, permanecemos en el pecado y no sólo morimos nosotros, sino que provocamos la muerte del prójimo”.

–Una basílica que tardó un siglo en construirse–
El Papa León rindió homenaje a Gaudí y a todos los que han trabajado en la basílica a lo largo de generaciones.

“Junto con Gaudí, de quien conmemoramos el centenario de su muerte, recordamos y damos las gracias esta tarde a todos los promotores y benefactores, a los artistas y a los trabajadores que cooperan en la construcción de una obra maestra arquitectónica, que es también una elocuente catequesis hecha de piedras, colores y luz”.

La primera piedra de la Sagrada Familia se colocó en 1882. El proyecto se encomendó inicialmente al arquitecto Francisco de Paula del Villar, antes de pasar a manos de Gaudí en 1883, quien lo transformó en uno de los proyectos de construcción más ambiciosos de la historia moderna, compuesto por tres fachadas, cinco naves y 18 torres. La parte construida por Gaudí fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2005.

–Obra maestra ‘inacabada’–
A pesar de la finalización de su torre coronada, la basílica sigue sin estar terminada; aún se está trabajando en el baptisterio, la sacristía, la Capilla de la Asunción, los claustros y la Fachada de la Gloria. Se prevé que la basílica no esté terminada hasta 2036.

El Papa León aceptó esa incompletitud como una metáfora espiritual. “Mucho más que un monumento, la Basílica de la Sagrada Familia sigue siendo hoy una obra en construcción, que nos recuerda cómo la vida cristiana es siempre un camino, porque se trata de un proyecto que Dios lleva a cabo”, afirmó.

“No habitamos, pues, una obra inacabada, sino un templo aún en construcción. Su imperfección no es un defecto, porque da testimonio de un deseo; no significa una carencia, sino que expresa una promesa que queremos honrar con coherencia”, añadió. “Nuestra gratitud se convierte entonces en compromiso, al tiempo que cooperamos en el proyecto de Dios, es decir, en la construcción a la que Él mismo nos llama”.

–Los fuegos artificiales celebran la iglesia más alta del mundo–
Tras la Misa, el Papa presidió la bendición solemne de la Torre de Jesucristo. La ceremonia de inauguración concluyó con un deslumbrante espectáculo de luces interactivo y una actuación musical en directo a cargo de la Escolanía de Montserrat, el coro de niños más antiguo del mundo, seguido de fuegos artificiales lanzados desde las imponentes agujas de la basílica. Un espectáculo de drones en el cielo iluminó el rostro de Gaudí, así como las palabras del arquitecto: “Primero el amor, después la técnica”.

“Mientras alzamos la mirada hacia Él, el Crucificado Resucitado, comprometámonos a levantar el rostro de quienes yacen en el polvo”, dijo el Papa. “Y demostremos así que la Sagrada Familia es la iglesia más alta del mundo, no para destacar en clasificaciones mundanas, sino para guiar los pasos del pueblo de Dios que peregrina en esta tierra de Cataluña, con la cruz que ilumina el camino, como una lámpara encendida en la espera del regreso del Esposo”.

(Courtney Mares es la editora de OSV News en el Vaticano. Síguela en X @catholicourtney.)

La encíclica del Papa León sobre la IA advierte sobre la tentación de construir un futuro excluyendo a Dios

Por Courtney Mares

(OSV News) – El Papa León XIV ha publicado su histórica encíclica sobre la inteligencia artificial “Magnifica Humanitas” este 25 de mayo, comparando el intento de construir un futuro de IA que excluye a Dios con la “Torre de Babel” y subrayando la necesidad de custodiar la dignidad humana que “corre el riesgo de verse eclipsada por nuevas formas de deshumanización”.
  
“Este es el riesgo de la deshumanización -construir el futuro excluyendo a Dios y reduciendo al otro a un medio-, una tentación antigua y siempre nueva, que hoy también toma un rostro técnico”, escribió el Papa León en su primera encíclica “Magnifica Humanitas: Sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial”.

“En la era de la inteligencia artificial, en la que la dignidad humana corre el riesgo de verse eclipsada por nuevas formas de deshumanización, tenemos el deber urgente de permanecer profundamente humanos, custodiando con amor esa magnífica humanidad que se nos ha dado y revelado en plenitud en Cristo, y que ninguna máquina podrá jamás sustituir en su esplendor” dijo.

-El uso indebido de la IA comparado con la ‘Torre de Babel’-

El Papa León da inicio a la primera encíclica de su pontificado diciendo que hoy la humanidad enfrenta una elección decisiva –“levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos”. Usando el relato bíblico del Génesis, el Papa advierte contra el “‘síndrome de Babel’: la idolatría del lucro que sacrifica a los débiles” y la pretensión de que todo, “incluso el misterio de la persona”, puede traducirse en “datos y rendimientos”.

“Pedir prudencia, controles rigurosos y, en ocasiones, también una ralentización en la adopción de la IA no significa estar en contra del progreso, sino ejercitar un cuidado responsable hacia la familia humana”, escribió el Santo Padre.

– Desde la criptomoneda al ‘Señor de los Anillos’-

El extenso documento papal está dividido en cinco capítulos y toca una gran variedad de temas relacionados con la IA, incluyendo el prospecto del desempleo masivo, el futuro de la educación, la protección de la libertad humana, el tiempo excesivo frente a las pantallas (en el caso de los jóvenes), las criptomonedas, las disparidades económicas, transhumanismo, ciberataques y la aplicación de los principios de la enseñanza social católica.
  
El Papa León dedica el último capítulo de su encíclica a el desarrollo y el uso de la IA en el ámbito bélico, los cuales “deben estar sujetos a las restricciones éticas más rigurosas”, y a la construcción proactiva de la paz “que frenen la carrera armamentística tecnológica”.

El pontífice estadounidense apuntó a Martin Luther King Jr., Santa Teresa de Calcuta, Dorothy Day, Santa Laura Montoya, San Maximiliano Kolbe, entre otros, como ejemplos que algunos “acontecimientos ayudan a ver que la historia puede cambiar cuando al menos un solo hombre o una sola mujer se toma realmente en serio la dignidad de todos”.

En “Magnifica Humanitas”, que significa “magnífica humanidad” en latín, el Papa hace un llamado a los cristianos a que no sean “espectadores resignados” o “simples comentaristas de las ruinas” sino que tomen un rol proactivo en construir el futuro al cultivar comunidad y relaciones en persona, educando a los más jóvenes a amar la sabiduría, pasar tiempo con las personas empobrecidas y los que se sienten solos, ser la voz de la justicia, defender la verdad objetiva y tratar al mundo digital como “un nuevo continente por evangelizar”.

“No nos atañe a nosotros dominar todas las mareas del mundo, sino hacer lo que está en nuestras manos por el bien de los días que nos ha tocado vivir, extirpando el mal en los campos que conocemos, y dejando a los que vendrán después una tierra limpia para la labranza”, escribió el Papa, citando al libro de J.R.R. Tolkien “El Señor de los Anillos: el retorno del rey”. Y agregó que “la civilización del amor no nace de un gesto único y espectacular, sino de una suma de fidelidades pequeñas y tenaces, que hacen frente a la deshumanización”.

-Bajar el ritmo cuando todo se está acelerando-

En su encíclica, el Papa León dice que la idea de “una IA más moral” no es suficiente, si esta moral es decidida por unos pocos.

“Se necesita una política más presente, capaz de ralentizar donde todo acelera y de proteger los espacios en los que las comunidades pueden seguir participando e interrogándose”, dijo.

El Santo Padre argumentó que “no podemos considerar a la IA como moralmente neutra” y subrayó que el discernimiento ético no puede ser limitado a “preguntarse si usamos un determinado sistema para un fin bueno o malo” sino “que debe interrogarse también sobre el modo en el que está diseñado y qué idea de persona y de sociedad queda inscrita en los datos y en los modelos que lo guían”.

El Papa León añadió que la propiedad de los datos no debe ser confiada solamente al control privado y que los datos “no pueden ser vendidos o confiados a unos pocos”, llamando por una reglamentación apropiada y pensamiento creativo “capaz de gestionarlos como uno de los bienes comunes o colectivos”.

– El desempleo como ‘mal grave’ y ‘calamidad social’-

El Papa León abordó el espectro del desempleo masivo debido a la adopción de la inteligencia artificial (IA), y dijo que esto sería “una verdadera calamidad social, lo que pone especialmente de relieve la responsabilidad del Estado”. Citó a la encíclica sobre el trabajo humano de San Juan Pablo II, publicada en 1981, “Laborem Exercens”, subrayando que su predecesor reconoció que el desempleo era “un mal grave”. Y el Papa León añadió que exponer “a muchos a una situación de inactividad forzada, de ausencia de responsabilidades, de falta de compromiso y de estímulos cotidianos” podría llevar al “empobrecimiento humano y cultural”.

“El objetivo de obtener mayores beneficios no puede justificar decisiones que sacrifiquen sistemáticamente el empleo, porque la persona humana es un fin y no un medio, y el orden económico debe permanecer subordinado a su dignidad y al bien común”, dijo el Papa León.

“Sin decisiones valientes, surgen más pobreza y más desigualdades, con una multitud de excluidos rodeados de máquinas y sistemas automatizados que han ocupado su lugar”, añadió.

-Dios creó a los seres humanos para la comunión, no la eficiencia-

El Papa León escribe que la IA promete eficiencia, pero los “nuevos modos” de trabajar no son necesariamente mejores, y describe cómo “contrariamente a los beneficios anunciados sobre la IA, los enfoques actuales de la tecnología pueden paradójicamente desespecializar a los trabajadores, someterlos a una vigilancia automatizada y relegarlos a tareas rígidas y repetitivas”.

“Cuando la eficiencia se vuelve medida de valor, el ser humano es tentado a considerarse como un proyecto que debe optimizarse más que como una criatura llamada a la relación y a la comunión”, dijo el Papa.

-La defensa de la verdad objetiva-

La verdad es uno de los temas principales de la encíclica del pontífice agustino. Dijo que frente a los flujos incesantes de información, opiniones, imágenes y algoritmos sofisticados que pueden influenciar decisiones, es imperativo cultivar “un corazón que ama la verdad, que desea lo justo más que los contenidos de mayor atractivo, que busca la sabiduría más que el impacto inmediato”.

“La verdad que no debemos perder es la de Dios y la del ser humano, tal como Cristo nos la ha revelado. Es necesario abandonar una visión del hombre individualista y técnica”, dijo.

Citando al Papa Benedicto XVI, añadió, “el hombre moderno tiene la errónea convicción de ser el único autor de sí mismo, de su vida y de la sociedad. Es una presunción fruto de la cerrazón egoísta en sí mismo”.

El Papa subrayó que “la búsqueda de la verdad es un elemento esencial para la democracia” y que “el desinterés por la verdad conduce lenta pero inexorablemente hacia el totalitarismo”. 

Dijo que debemos “promover una ecología de la comunicación” en el establecimiento de normas públicas “que hagan más transparentes los criterios con los que se seleccionan y amplifican los contenidos y que protejan los datos personales”. En el ámbito social y cultural, hizo un llamado al “fortalecimiento de los organismos intermedios, un periodismo serio y espacios de debate”, y a la adquisición de más formación en el uso de herramientas digitales por parte de las familias y las escuelas y a la búsqueda por parte de las universidades a “la integración de los conocimientos”. 

“La primera tarea que nos corresponde es no demonizar ni idolatrar los medios, sino gestionarlos a partir de un punto fijo: la verdad es un bien común y no una propiedad de quienes tienen poder o visibilidad”, puntualizó.

-Control social y la ‘economía digital de la atención’-

El Papa León hizo un llamado a la “educación en la sobriedad digital” debido a las sutiles formas de adicción en la “economía digital de la atención” de hoy en día en que las plataformas y servicios digitales “están diseñados para captar el tiempo y la mirada de los usuarios” lo que debilita “la libertad interior”.

Advirtió sobre el riesgo “del control social que la recopilación masiva de datos y el uso de sistemas algorítmicos hacen posible”.

“Cuando cada gesto deja huellas -desplazamientos, compras, relaciones, preferencias- se crea un poder nuevo: el de perfilar, prever y orientar los comportamientos, a menudo sin que las personas tengan plena conciencia de ello”, escribió. “Si estos datos se utilizan para tomar decisiones que inciden en oportunidades concretas (acceso al crédito, selección de personal, servicios), existe el riesgo de socavar la libertad y discriminar a los más vulnerables”.

-El Papa León XIII y la doctrina social católica-

El Papa XIV sitúa su reflexión sobre la era de la inteligencia artificial en el contexto de la tradición magisterial de la doctrina social de la Iglesia, a veces conocida como enseñanza social católica. El primer capítulo de la encíclica ofrece una visión general de la contribución de cada papa al magisterio social de la Iglesia, desde el Papa León XIII hasta la actualidad, destacando las ideas clave que resultan especialmente relevantes hoy en día. El segundo capítulo provee definiciones de principios clave de la doctrina social de la Iglesia desde “el bien común” a la “subsidiariedad”. El Papa Francisco y San Juan Pablo II son citados con frecuencia a lo largo de la encíclica.

El Papa León XIV firmó “Magnifica Humanitas” el 15 de mayo, coincidiendo con el 135.º aniversario de “Rerum Novarum”, la encíclica social fundacional de 1891 del Papa León XIII sobre el trabajo y el capital, redactada durante la Revolución Industrial. 

“Mientras las nuevas redes económicas y tecnológicas pueden generar exclusión, aislamiento y dependencias, la Iglesia, alimentada por la Eucaristía, está llamada a hacer visible otro tipo de medida, custodiando los vínculos, devolviendo la voz a los invisibles y orientando los procesos hacia la dignidad de las personas”, dijo el Papa León XIV. 

(Courtney Mares es editora del Vaticano para OSV News. Síguela en X @catholicourtney.)

Trece cosas que hay que saber sobre la encíclica del Papa León sobre la IA

Por Maria Wiering

(OSV News) – ¿Qué significa custodiar nuestra humanidad? Esa pregunta está en el centro de la tan esperada primera encíclica del Papa León XIV, “Magnifica Humanitas: Sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial”, publicada el 25 de mayo. A continuación, se presentan algunos aspectos clave sobre esta importante misiva papal. 

Esta es la portada de “Magnifica Humanitas: Sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial”, la primera encíclica del Papa León XIV, publicada el 25 de mayo de 2026. (Ilustración de OSV News/Our Sunday Visitor)
  1. Significa “Magnífica humanidad” en latín; el título proviene de las primeras palabras del texto tal y como están traducidas al latín, como habitualmente ocurre con las encíclicas papales. Esas palabras dicen, según su traducción al español: “La magnífica humanidad que Dios ha creado se encuentra hoy ante una elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos”. A lo largo de la encíclica, el Papa León destaca “la grandeza de la persona humana”, con hombres y mujeres creados por Dios para la relación con él y para con los demás, cooperando con la labor creativa de Dios y guiados por el Espíritu Santo.
  2. El documento -en su versión en español- cuenta con más de 44.000 palabras. Contiene cinco capítulos enmarcados entre una introducción y una conclusión sólidas. El primer capítulo traza la evolución de la doctrina social de la Iglesia, o enseñanza social, especialmente desde la “Rerum Novarum”, la influyente encíclica de 1891 del Papa León XIII sobre la dignidad del trabajo. El segundo capítulo ahonda en la substancia de la doctrina social católica. El tercer capítulo explora los desafíos que la inteligencia artificial presenta a la humanidad, el cuarto capítulo se centra en la defensa de la verdad, el trabajo, y la libertad; y el quinto capítulo se enfoca en lo que implica usar IA en situaciones bélicas.
  3. Desde la educación y los trabajos a las compañías tecnológicas privadas y las familias, los temas cubiertos por “Magnifica Humanitas” son muy amplios. La encíclica aborda temas como el prospecto del desempleo, el futuro de la educación, la protección de las libertades humanas, el tiempo excesivo frente a las pantallas, la adición a la tecnología, la propiedad de los datos, criptomonedas, disparidades económicas, el impacto medioambiental, transhumanismo y posthumanismo, además de ciberataques y otros tipos de conflictos bélicos. El Papa León habló de la idea de una “IA más moral” y argumenta que las bases de “la denominada ‘alineación’ de la IA con los valores humanos” requiere “la posibilidad de discutir el código ético que debe ser usado, sometiéndolo a criterios de justicia social compartida” en conversaciones que incluyan a todas las comunidades.
  4. Este documento incluye referencias a una variedad de pensadores influyentes. Más allá de los predecesores del Papa León, la encíclica apunta, o cita a Dorothy Day, Maria Montessori, Martin Luther King Jr., J.R.R. Tolkien, Platón, la conferencia episcopal estadounidense, y la pensadora Hannah Arendt, entre otros. Y, por supuesto, el Papa León entreteje referencias a San Agustín, el santo patrón de la orden religiosa del pontífice agustino y un guía siempre presente, especialmente por medio del libro del obispo africano del siglo V, “La ciudad de Dios”.               
                                                                                                                                                                     
  5. Recurre a imágenes bíblicas para instar a la gente a reflexionar sobre lo que la humanidad está construyendo en “la obra de nuestro tiempo”. La Torre de Babel y la Ciudad de Dios son contrastadas a lo largo de la encíclica para ilustrar las dos direcciones posibles que podría tomar la era de la IA: un camino de arrogancia, hacia un sentido artificial de autosuficiencia y caos, o un camino hacia la comunión, la relación y Dios. El Papa León subraya la necesidad crítica para desarrollar un proceso de discernimiento para guiar el desarrollo de la IA. “Hoy nuestra edificación debe tener como fundamento la relación con Dios”, escribió el Papa León.
  6. A pesar de sus desafíos, la IA no debe ser temida. La tecnología “no debe considerarse, en sí misma, como una fuerza antagónica respecto a la persona”, escribió. “A lo largo de los siglos, el desarrollo tecnológico ha contribuido a una mejora significativa de las condiciones de vida de la humanidad; al mismo tiempo, cada etapa del progreso también ha puesto de manifiesto el lado ambiguo de instrumentos capaces de causar daño cuando no se orientan hacia el bien”. Se dirige directamente a quienes desarrollan sistemas de IA, diciéndoles que “la innovación tecnológica puede ser, en cierto modo, una forma humana de participación en el acto divino de la creación” y, por tanto, los desarrolladores llevan “un importante peso ético y espiritual, ya que cada elección de proyecto expresa una visión de la humanidad”.
  7. Dedicar tiempo al discernimiento es fundamental en nuestro camino hacia el futuro. La encíclica invita a la gente de buena voluntad a iniciar “un discernimiento compartido capaz de profundizar en las raíces espirituales y culturales de las transformaciones que se están produciendo” con lo que respecta a la IA. “Estamos viviendo una rápida fase de transición, un ‘cambio de época’ en el que … la mayoría de las personas permanece a la espera, observa desde lejos y simplemente aguarda a que todo salga bien”, escribió el Papa León. “Precisamente por eso se imponen en nuestra conciencia preguntas decisivas, que ya no pueden eludirse: ¿Hacia dónde vamos? ¿Hacia qué meta deseamos orientarnos? ¿Qué dirección elegir como comunidad humana y como pueblos?”
  8. Explica los principios de la doctrina social de la Iglesia y por qué son importantes para construir un futuro en el que la humanidad prospere. El Papa León explica los principios fundamentales de la doctrina social católica -la dignidad de la persona, el bien común, el destino universal de los bienes, la subsidiariedad, la solidaridad y la justicia- al tiempo que defiende su aplicación como principios rectores de la IA. “La Doctrina social de la Iglesia es un patrimonio de sabiduría, en el que encontramos principios para pensar, criterios para discernir y juzgar, y orientaciones concretas para actuar”, escribió. “Se fundamenta en la Sagrada Escritura y en la Tradición y, en diálogo con las ciencias, nos ayuda a leer con lucidez los desafíos del presente, identificando caminos adecuados para vivir un testimonio cristiano límpido, con alegría y al servicio del mundo. No es un conjunto estático de conceptos, sino un corpus vivo de verdades, que custodia e interpreta la vocación de la humanidad a una vida plena y justa”. Mientras la inteligencia artificial ha avanzado exponencialmente y se ha convertido en parte de la vida cotidiana, las personas de bien deben “asumir con lucidez y responsabilidad los retos de nuestro tiempo”, dijo.
  9. Las personas no pueden ser reducidas a máquinas, medirse por su eficiencia ni valorarse por su “optimización”. La inteligencia artificial amenaza con hacer “parecer justa y normal una visión antihumana”, escribió el Papa León, “según la cual la plenitud de la vida consistiría en tener más, reducir la fragilidad, eliminar lo imprevisto y controlarlo todo. Cuando la eficiencia se vuelve medida de valor, el ser humano es tentado a considerarse como un proyecto que debe optimizarse más que como una criatura llamada a la relación y a la comunión”. Por el contrario, escribió “la calidad de una civilización se mide no por el poder de sus medios, sino por el cuidado que sabe ofrecer, por la capacidad de reconocer un rostro en el otro y no una función”. 
  10. Se debe considerar seriamente el impacto de la IA en situaciones de guerra. El Papa León se preocupa de manera particular que la inteligencia artificial “separada de la ética y de la responsabilidad, haga más rápida e impersonal la decisión sobre la vida y la muerte, y presente el uso de la fuerza como una opción inmediata y viable”. Al llamar a la humanidad a una “civilización del amor”, ésta “no es una utopía ingenua, sino un proyecto exigente. Consiste en traducir la caridad en estructuras de justicia, en dar cuerpo institucional a la fraternidad y en considerar al otro –ya sea persona o pueblo– como un aliado necesario para la construcción del bien común”. También da pautas para el uso de AI en conflictos bélicos.
  11. “Magnifica Humanitas” trata fundamentalmente sobre las relaciones. A lo largo de su encíclica, el Papa León destaca la relación de la humanidad con Dios, la relación de las personas entre sí. En este aspecto, él enfatiza la acción sobre la pasividad e insta a las personas a trabajar para lograr “una solidaridad deseada y elegida”. Escribió que “es el criterio para orientar los procesos tecnológicos: no basta con que la IA nos haga más eficientes o conectados, debe servir para edificar esa familia humana universal, con derechos y deberes compartidos, donde la proximidad digital se convierta en una ocasión real de encuentro y de cuidado recíproco”.
  12. Independientemente de lo que depare el futuro, el sentido de la humanidad está arraigado en Jesucristo. Las conclusiones del documento incluyen una reflexión cautivadora sobre la Encarnación por medio del “rostro del Hijo una magnífica humanidad que también ilumina la época de la IA”. “Ningún sistema de cálculo, por sofisticado que sea, genera un corazón que se entrega, ni una conciencia capaz de discernir el bien. Incluso cuando las máquinas sobresalen en eficiencia, el centro de la historia sigue siendo un rostro humano que exige ser contemplado”, escribió. “Este rostro humano es la plenitud hacia la que camina la historia”.
  13. La encíclica nos llama a una conversión personal. El Papa propone para los cristianos un itinerario “sobrio y exigente con el cual vivir este cambio de época a la luz del Evangelio” centrados en “la contemplación del designio de Dios”, nutriéndose de la Palabra y de la Eucaristía, construyendo “el bien en el mundo” y orando junto con la Virgen María. Él motivó a la gente a cultivar comunidad y relaciones en persona, educar a los jóvenes para que amen la verdad, pasar tiempo con los pobres y solitarios, ser una voz a favor de la justicia, defender la verdad objetiva y tratar el mundo digital “como un nuevo continente por evangelizar”. En su reflexión final, se centró en el “Magníficat”, el cántico en el que la Virgen María glorifica a Dios, y que es mencionado en el primer capítulo del Evangelio de Lucas. El Papa León escribió: “En la fidelidad humilde de cada día, también el tiempo de la IA puede ser un paso en el que el Espíritu haga madurar la civilización del amor en nuestras vidas”.  

(Maria Wiering es editora de OSV News. Contribuyeron a este reportaje la editora del Vaticano de OSV News, Courtney Mares, y la editora digital, Megan Marley.)