Por Gina Christian
(OSV News) – Los católicos de todo Oriente Medio están conmocionados y afligidos, y responden con oraciones, ante los ataques conjuntos lanzados por las fuerzas israelíes y estadounidenses contra Irán el 28 de febrero, sumiendo a la región en una guerra.
Estados Unidos e Israel revelaron que el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei (Khamenei), de 86 años, es uno de los altos dirigentes del país fallecidos tras el ataque inicial, que tuvo como objetivo Teherán y otras ciudades de Irán.
El presidente estadounidense, Donald Trump, describió los ataques como parte de “importantes operaciones de combate” para derrocar al régimen iraní con el fin de “defender al pueblo estadounidense”.

Por otra parte, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, anunció el “ataque preventivo” del 28 de febrero contra Irán, con la declaración del estado de emergencia en todo Israel.
Irán ha respondido con contraataques, dirigidos contra Israel y varios lugares de interés para Estados Unidos en varios países de Oriente Medio.
Aún se están evaluando las víctimas en ambos bandos en medio de los continuos intercambios, pero el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Seyed Abbas Araghchi, afirmó que una escuela de niñas en Minab fue bombardeada en el ataque aéreo estadounidense-israelí.
“Solo en este lugar han sido asesinados decenas de niños inocentes”, afirmó, mostrando una foto. “Estos crímenes contra el pueblo iraní no quedarán sin respuesta”.
El secretario general de la ONU, António Guterres, imploró a “todas las partes que regresaran inmediatamente a la mesa de negociaciones, en particular sobre el programa nuclear de Irán”, y advirtió que “la alternativa es un posible conflicto más amplio con graves consecuencias para la población civil y la estabilidad regional”.
El 1 de marzo, el Papa León XVI se pronunció en el Ángelus dominical en la plaza de San Pedro y dijo a las partes beligerantes que tenían la “responsabilidad moral” de poner fin a los combates y volver a la diplomacia antes de que la violencia condujera a un “abismo irreparable”.
El arzobispo Paul S. Coakley de Oklahoma City, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos advirtió: “Nos enfrentamos a la posibilidad de una tragedia de proporciones inmensas”.
El obispo Aldo Berardi, vicario apostólico del norte de Arabia – quien pastorea a los aproximadamente 2,2 millones de católicos, en su mayoría trabajadores migrantes de otras naciones, en Baréin, Kuwait, Qatar y Arabia Saudita– emitió un comunicado el 28 de febrero en Facebook, en el que instaba a los fieles a “mantener la calma, permanecer unidos en la oración y estar atentos a la seguridad de todos”.
“Por favor, sigan atentamente las instrucciones de las autoridades civiles y tomen todas las precauciones necesarias en sus hogares, lugares de trabajo y parroquias”, dijo el obispo Berardi.
“Permanezcamos unidos en la fe y la caridad, cuidando especialmente a los ancianos, los enfermos y los vulnerables”, dijo el obispo Berardi. “Que Nuestra Señora de Arabia, nuestra madre, nos cuide a todos”.
El arzobispo católico caldeo Bashar M. Warda, de Irbil, Irak, declaró a OSV News el 2 de marzo que “pudo ver toda la escena” de los ataques con misiles lanzados por Irán contra una base militar estadounidense cercana al aeropuerto de Irbil.
“Los misiles, los antimisiles, el ruido y los bombardeos…”, afirmó. “Se pueden imaginar el miedo y el horror”.
En un mensaje a OSV News dos días antes, compartió que las escuelas de la zona estaban cerradas “por el momento”. El arzobispo Warda añadió que los fieles de la región de Irbil “se mantenían realmente fuertes”.
“La oración es la única esperanza que tenemos”, dijo.
En Israel, el padre benedictino Nikodemus Schnabel, rector de la abadía de la Dormición en el monte Sión, en la ciudad vieja de Jerusalén, y abad de Tabgha, el priorato de la comunidad en la costa noroeste del mar de Galilea, se refugió con unos 60 peregrinos en Tabgha, el lugar tradicionalmente venerado por la multiplicación de los panes y los peces por Jesucristo.
“Siempre se intuía que algo podría pasar”, explicó.
Dijo que su grupo internacional, que incluía a niños y personas mayores, había estado en el refugio durante dos horas, y describió ese tiempo – que el video obtenido por OSV News mostraba a los peregrinos rezando y cantando – como un momento unificador en medio de los ataques.
“Fue una buena experiencia. No nos conocemos, pero cantamos canciones en diferentes idiomas. Rezamos juntos”, explicó.
Dijo que la experiencia era un ejemplo de la hospitalidad benedictina.
“Muy a menudo digo: ‘Quiero que nuestros dos monasterios sean dos islas de esperanza en un océano de sufrimiento'”, afirmó el padre Schnabel. “Y esa fue exactamente la sensación. Hoy también fuimos una isla de esperanza en un océano de sufrimiento”.
El padre jesuita John Paul, rector del Instituto Ecuménico Tantur, situado entre Belén y Jerusalén, dijo a OSV News que había pasado la mañana “entrando y saliendo de refugios”, aunque creía que “Jerusalén no es una zona objetivo”.
El sacerdote, cuyo instituto cuenta con personal tanto palestino como israelí, señaló el dolor que han provocado los ataques, que se producen tras la guerra entre Israel y Hamás y las continuas tensiones entre Israel y los palestinos que viven en la Franja de Gaza y Cisjordania.
“En general, entre los palestinos locales” hay “un sentimiento de verdadera tristeza; supongo que entre los israelíes también”, dijo el padre John Paul.
El padre Schnabel dijo que él y los peregrinos de Tagbha rezaban por todos los afectados.
“Oramos por los demás… Oremos por el pueblo de Irán. Oremos por el pueblo de Israel. Oremos por el pueblo de Palestina. Oremos por las personas de la región que se enfrentan a esta situación”, dijo.
(Gina Christian es reportera multimedia de OSV News. Paulina Guzik, editora internacional de OSV News, contribuyó a este reportaje.)







