Papa: “Querer ‘controlar’ a Dios y limitarlo a una agenda es idolatría”

Por Carol Glatz

CIUDAD DEL VATICANO (CNS) – Reformar la Iglesia es poner a Dios en primer lugar y adorarlo, y amar y servir a los demás, dijo el Papa Francisco en la Misa que marcó la conclusión de la primera sesión del Sínodo de los Obispos sobre la sinodalidad.

“Es esta, hermanos y hermanas, la Iglesia que estamos llamados a ‘soñar’: una Iglesia que es servidora de todos, servidora de los últimos. Una Iglesia que nunca exige un expediente de ‘buena conducta’, sino que acoge, sirve, ama, perdona; una Iglesia de puertas abiertas que sea puerto de misericordia”, afirmó.

“Quizás tengamos realmente muchas ideas hermosas para reformar la Iglesia, pero recordemos: adorar a Dios y amar a los hermanos con su mismo amor, esta es la mayor e incesante reforma”, dijo el Papa en su homilía durante la Misa en la Basílica de San Pedro el 29 de octubre.

El Papa Francisco, en una captura de pantalla de un vídeo, explica por qué él y todos los papas necesitan las oraciones de la gente. La Red Mundial de Oración del Papa pide a los católicos que oren por el Papa en el mes de noviembre. (Foto CNS/ThePopeVideo.org)

Miles de fieles se pusieron de pie al esperar el comienzo de la Misa mientras los miembros y participantes del sínodo entraban a la basílica. La procesión fue encabezada por miembros no ordenados, seguidos por obispos y luego cardenales. El sínodo sobre la sinodalidad marcó la primera vez que laicos y religiosas pudieron participar como miembros con derecho a voto. Del total de 364 miembros, cerca del 25% eran “miembros no obispos” y 54 de ellos eran mujeres.

“Hermanos y hermanas, se concluye la Asamblea sinodal”, dijo el Papa en su homilía. “Hoy no vemos el fruto completo de este proceso, pero con amplitud de miras podemos contemplar el horizonte que se abre ante nosotros”.

“El Señor nos guiará y ayudará a ser una Iglesia más sinodal y misionera, que adora a Dios y sirve a las mujeres y a los hombres de nuestro tiempo, saliendo a llevar a todos la reconfortante alegría del Evangelio a todos”, dijo.

Al concluir la Iglesia esta etapa de su camino, dijo, “es importante contemplar el ‘principio y fundamento’ del que todo comienza y vuelve a comenzar: amar”.

“Amar a Dios con toda la vida y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos”, dijo, es “el centro de todo”.