Reconstrucción: una obra de fe, esperanza

Construir y reconstruir son tareas tan esenciales para nosotros en nuestra vida diaria y especialmente para nosotros, como cristianos, que trabajamos para promover el reino de Dios en nuestro mundo, un reino de verdad y de amor, un reino de santidad y de gracia, un reino de justicia, amor y paz. Para muchas personas al terminarse el don del tiempo extendido el fin de semana del Día del Trabajo nos encontramos de nuevo en el ritmo de nuestra vida diaria, y listos o no, ansiosos o resistentes, la vida tiene una manera de tirarnos y de empujarnos. Qué creativo es el concepto de que un fin de semana largo a finales del verano, abierto al ocio y a la necesidad de equilibrio en nuestras vidas, nos da una pausa para reflexionar sobre la dignidad del trabajo en todas sus manifestaciones, la obra de nuestras manos, mente, corazón y espíritu. La fundación de la Palabra de Dios es la obra de la creación, (seis días) equilibrado por descanso del sábado (un día).
La interacción entre el trabajo y el descanso en Dios produce mucho fruto al cumplir nuestra dignidad y destino como imago Dei. El salmo 90, v. 17 pide a Dios que bendiga la obra de nuestras manos para que podamos efectivamente preservar el orden correcto de las cosas y, además, la obra de la creación.
El trabajo es bueno, y extractos del siguiente poema “Ser de uso” por Marge Piercy capta la sabiduría de las edades iniciado en Dios.
“La gente que más amo salta al trabajo de cabeza primero sin perder tiempo en la superficialidad….Me encanta la gente que utilizan, un buey a un pesado carro, que tira como el búfalo de agua con enorme paciencia, que se esfuerza en el barro y la porquería para hacer avanzar las cosas, quién hace lo que tiene que hacerse, una y otra vez…quiero estar con la gente que se sumerge en la tarea, que van a los campos para la recolección de la cosecha y trabajan en una fila y pasan las bolsas…El trabajo del mundo es común como el barro, chapuza, mancha las manos, se desmorona en polvo. Pero la cosa que vale la pena hacer bien hecha tiene una forma que satisface, limpia y evidente… El cántaro clama por agua para llevar, y una persona por trabajo que es real.”
Uno puede sentir la energía en este notable poema, y visualizar la decidida actividad de la que habla. Podemos ampliar estas imágenes en cada rincón de nuestras vidas, y fácilmente en la reconstrucción que se está llevando a cabo en Houston y Beaumont y en muchas comunidades en el sureste de Texas después del huracán Harvey. Este trabajo de recuperación continuará durante años y muchos trabajarán, de cerca y de lejos, vecinos y amigos, extranjeros e inmigrantes. Lo que lleva años para construirse puede ser derribado en momentos por el poder destructivo de la naturaleza, o las malas intenciones de la gente.
La noche llegó y la mañana continuó y así reconstruimos porque hay un poder superior, y la fe, la esperanza y el amor prevalecerán. Para comprender esto mientras avanzamos en las interminables tareas que tenemos ante nosotros en nuestros hogares, escuelas y lugares de trabajo, es un regalo que nos motiva, especialmente en esos días que preferiríamos quedarnos en la cama.
Este día, el 20º aniversario de la muerte de la Madre Teresa, nos recuerda la bondad, la belleza y la verdad de su vida, y la perspectiva fundamental de su fiel espíritu, es decir, “hacer de nuestra vida algo hermoso por Dios”. Su perdurable legado encarna la sabiduría que encontramos en el evangelio de Juan “el primer trabajo es tener fe en el que Dios envió, recordándonos como discípulos que el trabajo de la creación encuentra su realización en el plan de salvación de Dios en Jesucristo.
El don de la fe, del tamaño de una semilla de mostaza, puede mover montañas. (Lucas 17,6) Consideren el amanecer de la Madre Teresa, alterado a mediados de su vida de fe dedicada a los indigentes y abandonados. Ella pasó la antorcha al educar a los jóvenes y privilegiado de clase media y alta de la India y caminó hacia el infierno de Calcuta donde muchas personas habían perdido la esperanza y movido montañas.
¡Qué semilla de mostaza! Esta ruta increíble de fe, esperanza y amor no es el derecho de nacimiento de unos pocos elegidos, sino la llamada del Señor en cada una de nuestras vidas. “Porque somos su obra, creados en Cristo Jesús para las buenas obras que Dios ha preparado de antemano, que deberíamos vivir en ellas.” (Efesios 2:10) Qué el Señor suscite en cada uno de nosotros una maravillosa armonía de fe y trabajo, de modo que podamos hacer de nuestras vidas algo hermoso desarrollando nuestros talentos, sirviendo a otros y dando a Dios la gloria.

Rebuilding: a work of faith, hope

By Bishop Joseph Kopacz

Bishop Joseph Kopacz

To build and rebuild are so essential for us as we go about our daily lives, and especially for us as Christians working to further the Kingdom of God in our world, a Kingdom of truth and love, a kingdom of holiness and grace, a Kingdom of justice, love and peace. For many people as the extended gift of time of the Labor Day Weekend passed we found ourselves back into the rhythms of our daily lives, and ready or not, eager or resistant, life has a way of pulling and pushing us along. How creative is the concept that a long weekend at summer’s end, open to leisure and needed balance for our lives, gives us pause to reflect upon the dignity of work in all of its manifestations, the work of our hands, minds, hearts and spirit? The foundation of God’s Word is the work of creation, (six days) balanced by Sabbath rest (one day). The interplay of labor and rest in God produces much fruit as we fulfill our dignity and destiny as Imago Dei. Psalm 90, v. 17 asks God to bless the work of our hands so that we might indeed preserve the right order of things and further the work of creation. Work is good, and excerpts from the following poem “To Be of Use” by Marge Piercy captures the wisdom of the ages begun in God.
“The people I love the best jump into work head first without dallying in the shallows….I love people who harness themselves, an ox to a heavy cart, who pull like water buffalo with massive patience, who strain in the mud and the muck to move things forward, who do what has to be done, again and again…I want to be with people who submerge in the task, who go into the fields to harvest and work in a row and pass the bags along…The work of the world is common as mud, botched, it smears the hands, crumbles to dust. But the thing worth doing well done has a shape that satisfies, clean and evident…The pitcher cries for water to carry, and a person for work that is real.”
One can feel the energy in this remarkable poem, and visualize the purposeful activity of which she speaks. We can extend these images to every corner of our lives, and easily to the rebuilding that is underway in Houston and Beaumont and in many communities in southeastern Texas after hurricane Harvey and in Florida and the Caribbean after Hurricane Irma. This work of recovery will continue for years and many will labor, from near and far, neighbors and friends, strangers and immigrants. What takes years to build can be torn down in moments by the destructive power of nature, or the evil intent of people. Night came and morning followed and thus we rebuild, because there is a higher power, and faith, hope and love will prevail. To sense this as we go about the endless tasks before us in our homes, schools and work places is a gift that motivates us, especially on those days when we would rather stay in bed.
On the day I write this, the 20th anniversary of the death of Mother Teresa, we are reminded of the goodness, beauty and truth of her life, and the fundamental outlook of her faithful spirit i.e., “to make of one’s life something beautiful for God.”
Her enduring legacy embodies the wisdom found in the Gospel of John “the first work is to have faith in the one God sent, reminding us as disciples that the work of creation finds its fulfillment in God’s plan of salvation in Jesus Christ.
The gift of faith, the size of a mustard seed, can indeed move mountains. (Luke 17,6) Consider the dawn of Mother Teresa’s altered mid-life journey of faith dedicated to the destitute and abandoned. She passed on the torch of educating the young and privileged of India’s middle and upper class and walked into Calcutta’s hell where many had lost hope and moved mountains. What a mustard seed!
This path of incredible faith, hope and love is not the birthright of a chosen few, but the Lord’s call in each of our lives. “For we are his handiwork, created in Christ Jesus for the good works that God has prepared in advance, that we should live in them.” (Ephesians 2,10) May the Lord the Lord bring about in each of us a wonderful harmony of faith and work so that we can make our lives something beautiful by developing our talents, serving others and giving God the glory.

Creando cultura de cumplimiento, transparencia, confianza

Por Opisbo Joseph Kopacz
En la columna de esta semana voy a resaltar nuestra Oficina Diocesana para la Protección de Niños, para conmemorar el 15º aniversario de la carta de los obispos de la conferencia episcopal en Dallas, la Promesa de Proteger y la Promesa de Sanar, promulgada en medio de la crisis de abuso sexual en el 2002. Esto está en sincronía con el informe presentado a los obispos católicos de la Junta de Examen Nacional en nuestra reciente conferencia en Indianápolis para conmemorar el 15º aniversario. Un resumen de este reporte está incluido en esta publicación (página 1), así como la homilía del Arzobispo Wilton Gregory de Atlanta durante la misa de oración y penitencia de los obispos en la  conferencia (página 16).
La Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos escribió y promulgó la carta en el 2002, a fin de responsabilizar a todas las diócesis católicas, eparquías y a las órdenes religiosas que prestan servicios en los Estados Unidos con respecto a su compromiso de proteger a los niños y los jóvenes. Recientemente fuí nombrado parte del Comité Permanente para la Protección de los Niños y Jóvenes de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos’ y es un privilegio servir en esta causa.
   Durante los últimos 15 años, la Diócesis de Jackson ha trabajado con seriedad para crear una cultura de cumplimiento y transparencia para proteger a nuestros niños y jóvenes, así como para proporcionar la oportunidad de sanar a aquellos que sufren de abuso sexual. Además, todas las alegaciones creíbles son reportadas a la policía, aún cuando los estatutos de limitación hayan expirado.
¿Contra qué estamos luchando? Por su propia naturaleza, el demonio del abuso sexual infantil se alimenta en secreto, en manipulaciones y mentiras, y sus actos deben ser sacados de las tinieblas a la luz de la verdad, la sanación y la esperanza.
Dondequiera y cuando quiera que se produzca, el abuso de menores es un crimen y mantener un estado constante de vigilancia en nombre de nuestros niños y jóvenes es nuestra norma diocesana. Aquellos que tienen el deseo de abusar de menores son conducidos por sus instintos más básicos y manteniendo nuestros ambientes seguros sin duda mantiene al lobo acorralado. Nunca podemos ser complacientes. Usted podría preguntarse, ¿Qué es, precisamente, lo que la Diócesis de Jackson está haciendo regularmente para cultivar una cultura de medios ambientes seguros?
La Oficina Diocesana de Protección de los Niños dirigida por Vicki Carollo y bajo el auspicio de nuestro Vicario General, el Padre Kevin Slattery, es responsable de obtener los objetivos de la carta, participando en una auditoría anual realizada por Stonebridge Business Partners. Stonebridge es contratada a través de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos. La diócesis de Jackson ha cumplido con todos los artículos de la Carta  para la Protección de los Niños y Jóvenes todos los años desde el 2003.
Cada uno de los empleados y voluntarios que trabajan con niños y jóvenes reciben el documento Protección de Niños – Diócesis de Jackson. Este documento es la política de la diócesis con varios componentes en la prevención del abuso de menores y los procedimientos a seguir cuando se reciben informes de abusos de niños o mala conducta sexual cometidos por personal de la Iglesia.
Desde octubre de 2002, la diócesis de Jackson ha iniciado investigaciones de antecedentes criminales y ha realizado sesiones de capacitación sobre ambiente seguro a 14,647 adultos. Actualmente en la diócesis hay 4,934 empleados activos y voluntarios que trabajan con niños y jóvenes.
Una investigación de antecedentes criminales se realiza antes y durante el servicio del solicitante. Una nueva investigación de antecedentes penales se inicia cada tres años. Todos los clérigos, religiosos, empleados y voluntarios que trabajan con niños y jóvenes deben completar el proceso de investigación y completar la aplicación de la Diócesis de Jackson. Un formulario de acuse de recibo deberá estar firmado por el solicitante, indicando que el documento ha sido leído y entienden el plan antes de comenzar un ministerio.
La diócesis de Jackson ha designado que todos los nuevos empleados y voluntarios que trabajan con niños y jóvenes participen en una sesión de capacitación inicial sobre medio ambiente seguro. Se requiere que un entrenador facilite la capacitación. Cada nuevo solicitante está obligado a firmar un acta de asistencia a la sesión de capacitación.
A partir de septiembre, la diócesis implementará el programa de conocimiento VIRTUS, Protegiendo a los Hijos de Dios para todos los nuevos empleados y voluntarios. Este programa de formación educa a los adultos sobre cómo convertirse en mejores protectores de los niños contra los abusos. Se requiere que un entrenador facilite la capacitación. En septiembre se ofrecerán tres sesiones para entrenar a los entrenadores.
Todos los empleados activos y voluntarios que trabajan con niños y jóvenes participan en el programa Virtus en el internet. Este programa  es un boletín mensual sobre medio ambiente seguro. La persona lee el boletín, responde a una pregunta de opción múltiple al final del boletín y envía la respuesta a VIRTUS. El boletín mensual proporciona valiosos conocimientos y formación permanente para la prevención del abuso infantil.
Anualmente cada parroquia y colegio presenta una reunión de información para los padres. Los padres tienen la oportunidad de que sus hijos no participen en  la sesión sobre entorno seguro. Si se diera el caso, es nuestra esperanza que los padres revisen el material de la lección con sus hijos.
La lección  está diseñada para ayudarlos a mantenerse seguro ofreciéndoles las habilidades importantes que necesitan para protegerse del abuso. La lección proporciona además el diálogo entre niños y adultos acerca de cómo mantenerse seguro.
La diócesis de Jackson está comprometida a asegurarse que nadie que está siendo servido por la iglesia corre el riesgo de abuso o explotación sexual por parte del clero, religiosos, religiosas o laicos eclesiásticos. Las parroquias y escuelas trabajan muy duro para dar cumplimiento al Programa de Protección de los Niños. Recientemente, la Secretaría de protección de la infancia y la juventud incluyó nuestra comunicación electrónica de política de protección de niños en el nuevo recurso “Toolbox”. Este es sin duda un espaldarazo para nuestro programa de protección de los niños. Los recursos son compartidos con todas las diócesis católicas en los Estados Unidos.
Como un motor afinado, el mencionado curso de acción tiene muchas piezas móviles y es sólo tan fuerte como su eslabón más débil o no implementado paso. La complacencia y/o atajos pueden poner a un niño o a un joven en peligro, y esto es una violación de la confianza.
Esforzarse por la excelencia en los ambientes seguros en todas las reuniones relacionadas con la iglesia es nuestra meta en la Diócesis de Jackson. Para lograr este alto estándar, conlleva la plena y activa participación de muchos en toda la diócesis. Gracias a todos los que sirven en nombre de nuestros niños y jóvenes. Estos son los hijos de Dios, miembros del Cuerpo de Cristo y templo del Espíritu Santo. Que ellos pueden prosperar como miembros de nuestra iglesia.

Creating culture of compliance, transparency, trust

By Bishop Joseph Kopacz
In this week’s column I am highlighting our diocesan office for the Protection of Children to mark the 15th anniversary of the Catholic bishops’ Dallas Charter, also known as the Promise to Protect and the Pledge to Heal, promulgated in the midst of the sexual abuse crisis in 2002. This is in sync with the report to the Catholic bishops by the head of the National Review Board at our just finished conference in Indianapolis.
A summary of this report is included in this publication (see page 1) as well as the homily of Archbishop Wilton Gregory of Atlanta during the bishop’s Mass of Prayer and Penance at the Conference (see page 16). The United States Conference of Catholic Bishops (USCCB) wrote and promulgated the Charter in 2002 in order to hold accountable all Catholic dioceses, eparchies and religious orders serving in the United States with respect to their commitment to protect children and young people. Most recently, I was appointed to the United States Conference of Catholic Bishops’ standing committee for the protection of children and young people and it is a privilege to serve this cause. During the last 15 years, the Diocese of Jackson has worked earnestly to create a culture of compliance and transparency to protect our children and young people as well as to provide the opportunity to heal for those who suffer from sexual abuse. Furthermore, all credible allegations are reported to law enforcement, whether or not the statutes of limitation have run.
What are we up against? By its very nature the demon of child sexual abuse feeds on secrecy, manipulation and lies and its deeds must be brought out of darkness into the light of truth, healing and hope. Wherever and whenever it occurs the abuse of minors is a crime and maintaining a steady state of vigilance on behalf of our children and young people is our diocesan standard. Those who have the urge to abuse minors are driven by their baser instincts and safe environments undoubtedly keep the wolf at bay. We can never become complacent. You might ask, what precisely is the Diocese of Jackson doing on a regular basis to cultivate a culture for safe environments?
The diocesan office for the protection of children, directed by Vicki Carollo, and under the auspice of our vicar general, Father Kevin Slattery, is accountable for achieving the goals of the Charter by participating in an annual audit performed by Stonebridge Business Partners. Stonebridge is contracted through the USCCB. The Diocese of Jackson has been found compliant with all articles of the Charter for the Protection of Children and Young People each year since 2003.
Each employee and volunteer working with children and young people receives a booklet containing the policy of the diocese with various components on the prevention of child abuse and procedures to be followed when reports of child abuse or sexual misconduct by church personnel are received.
Since October, 2002, the Diocese of Jackson has initiated criminal background screenings and safe environment training sessions for 14,647 adults. There are currently 4,934 active employees and volunteers working with children and young people in the diocese.
A criminal background screening is conducted prior to and during an applicant’s service. A criminal background rescreening is initiated every three years. All clergy, religious, employees and volunteers working with children and young people must complete the screening process and the Diocese of Jackson application. Applicants sign a form acknowledging they have read and understand the policy prior to beginning a ministry.
The Diocese of Jackson has designated that all new employees and volunteers working with children and young people participate in an initial safe environment training session facilitated by a diocesan trainer. Each new applicant is required to sign an attendance record of the training attended.
Beginning in September, the Diocese will implement VIRTUS’ Protecting God’s Children Awareness Program for new employees and volunteers. The program educates adults on how to better protect children from abuse. There are three training-the-trainer sessions scheduled in September.
All active employees and volunteers working with children and young people participate in VIRTUS’ web-based program. This online program consists of a monthly safe environment bulletin. The adult reads the bulletin, answers a multiple-choice question and submits the answer to VIRTUS. The bulletins provide invaluable knowledge and ongoing formation for the prevention of child abuse.
Children and young people in the parishes and schools are required to receive an annual age-appropriate safe environment lesson. The lesson is designed to help children keep themselves safe by providing the important skills they need to protect themselves from abuse. The lesson additionally provides dialogue between children and adults about keeping safe.
Each parish and school presents a parent information meeting annually. Parents have an opportunity to opt their children out from the safe environment lesson. Of course, we hope parents who decide to opt out will review the lesson material with their children on their own.
The Diocese of Jackson is committed to ensuring that no one being served by the church be at risk of sexual abuse or exploitation by clergy, religious or lay church personnel. The parishes and schools work very hard to stay in compliance with the Protection of Children program.
Recently, the Secretariat of Child and Youth Protection included our Protection of Children Electronic Communications Policy in the new “resource toolbox.” This is certainly an accolade for our program. The resources are shared with all Catholic dioceses in the United States.
Like a finely-tuned engine the above course of action has many moving parts and is only as strong as its weakest link or non-implemented step. Complacency and/or shortcuts can put a child or young person in harm’s way and this is a violation of trust. Striving for excellence with safe environments in all church related gatherings is our goal in the Diocese of Jackson.
To achieve this high standard, it takes the full and active participation of many throughout the diocese. Thank you to all who serve on behalf of our children and young people. These are God’s children, members of the Body of Christ and temples of the Holy Spirit. May they thrive as members of our church.

Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles

Por Opisbo Joseph Kopacz
El poder del Espíritu Santo de Dios que resucitó a Jesús de entre los muertos se encuentra nuevamente en el centro de la oración pública de la iglesia mientras celebramos la Ascensión en este fin de semana, con la exaltada fiesta de Pentecostés a seguir. “Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor… y renovaremos la faz de la tierra”. Durante el pasado mes el Espíritu Santo me ha mantenido activo con la celebración de 16 confirmaciones hasta la fecha alrededor de la diócesis, confirmando la presencia de Dios en la vida de nuestros jóvenes discípulos.
De una manera notable nuestra sagrada misión y visión se reviven a través de la confirmación al abrazar la diversidad de dones, los ministerios y obras del Espíritu Santo, al servir a otros de muchas maneras creativas y, por supuesto, al inspirar a los discípulos en el conocimiento y la comprensión de que Jesús es el Señor y Dios es nuestro Padre. La plenitud de la iniciación cristiana se realiza con la marca del santo crisma y cuando las promesas hechas en el bautismo por los padres, padrinos y madrinas han sido realizados.
La efusión de las bendiciones del Espíritu Santo es evidente en el amor a la familia, a los padrinos, amigos y a la comunidad parroquial. No hay lenguas de fuego visibles sobre las cabezas de los recién confirmados, pero el lento y regular fuego de la fe ha estado quemando y el amor del Señor resucitado es evidente.
En medio de la temporada de confirmaciones marcamos el primer aniversario del brutal asesinato de nuestras queridas religiosas, las Hermanas Paula Merrill, SCN, y Margaret Held (SSSF), con oraciones y la bendición e inauguración de su monumento en Liberty Park en el centro de Durant. Fue un encuentro vibrante compuesto por personas de la comunidad local, de la Parroquia Santo Tomás en Lexington, de sus comunidades religiosas en Kentucky y Wisconsin, y por los fieles de toda la Diócesis de Jackson.
El Espíritu Santo, la prenda de vida eterna, fue nuestra consolación, esperanza y paz. Cuando   comenzamos el servicio de oración se abrió el cielo, y acompañando la presencia del Espíritu Santo, hubo también un derrame, o mejor dicho, una lluvia torrencial, abundante en Mississippi. Este remojón vino completo con imágenes y sonidos, relámpagos y truenos. Esta muestra de la creación de Dios a menudo abruma las palabras de la oración, pero no desanimó nuestros espíritus y propósitos de dar tributo a la vida y la muerte de las hermanas en el servicio al Señor y a los pobres. De cierta manera profunda, fue como un diálogo entre el cielo y la tierra. La naturaleza habló y nosotros sólo pudimos hacer una pausa y esperar y, a continuación respondimos con oraciones que atravesaron las nubes. Al final bendecimos el monumento, y sus vidas y muertes permanecerán como un testimonio de servicio amoroso a lo largo de la vida en esta estresada área de nuestro estado.
Recordamos que la presencia del Espíritu Santo en nuestros corazones, mentes y almas es un anticipo a la promesa de la vida eterna y la fiesta del cielo. Esto es cierto para todos los creyentes que son bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y es fortalecido en el sacramento de la confirmación. Como un signo visible de esta realidad interior la vida religiosa y ordenada entre nosotros señala nuestro objetivo de estar siempre con el Señor. Nos recuerdan que nuestra ciudadanía está en los cielos y que no tenemos aquí ciudad permanente. Las muertes violentas de las Hermanas Paula y Margaret sólo sirven para profundizar la convicción de la sabiduría de las sagradas escrituras que, bienaventurados los que mueren en el Señor, déjenlas descansar de sus labores porque sus buenas obras van con ellas.” Ellas permanecen con nosotros como testigos de la verdad, que sea que vivamos o que muramos, del Señor somos.
Las bendiciones del Espíritu Santo moran dentro de nosotros y nos rodean de innumerables maneras. Durante la próxima semana todos podemos enriquecer nuestro viaje a Pentecostés rezando la novena al Espíritu Santo. La mayoría de las veces oramos en el poder del Espíritu a través del nombre de Jesucristo para gloria de Dios Padre. Durante estos días podemos orar intencionalmente al Espíritu Santo para que nos inspire, para liberarnos del pecado, para que nos permita vivir el Evangelio y para servir con amor como discípulos del Señor. Ven, Espíritu Santo, renueva la faz de la tierra.”

Chancery staff celebrate anniversary

JACKSON – To mark Bishop Kopacz’ 40th anniversary of priestly ordination, chancery and Catholic Charities staff gathered for Mass and a luncheon in the Cathedral of St. Peter the Apostle on Friday, May 5. At right, Karen Brown, the bishop’s secretary and Cindy Wood, Father Kevin Slattery’s secretary, congratulate Bishop Kopaz. Below, the staff enjoys lunch in the cathedral center. He was ordained on May 7,1977 in Scranton, Pa. (Photos by Tereza Ma)

Bishop, envisioning team request prayers in advance of presenting pastoral plan

By Maureen Smith
JACKSON – Bishop Joseph Kopacz and his Envisioning Team will roll out the Pastoral Priorities for the Diocese of Jackson in February 2017, a year after the bishop and members of his staff traveled the diocese to gather the information needed to write the plan.
“We have asked everyone to pray for the team as they worked on the plan, now we ask for prayers as we begin the process of education and implementation,” said Bishop Kopacz.
“I think the plan is a good one. It offers each parish, each community a chance to embrace the work of the church, but in their own cultural and unique ways. Advent is the perfect time for us to be planning this rollout. As we wait and hope for the Lord, we also pray for new life in the diocese.” he added.
In February of 2016 the bishop invited people from across the diocese to attend a series of listening sessions. Attendees spoke about what the diocese is doing well, what challenges the church faces and what dreams they have. Scribes recorded what people shared while written responses were collected and typed. A team of more than a dozen representatives from across the diocese began meeting to go through all the data collected and discern priorities and goals for the diocese.
A consultant from Catholic Leadership Institute led the team through the process of strategic planning, helping them focus on outcomes and results so the plan could strike a balance between being realistic and optimistic.
The resulting plan consists of a new mission statement, a vision and three priorities. The next step is to assign “smart” goals to each priority. “Smart” is an acronym used in corporate settings and means the goals are strategic, measurable, attainable, realistic and time-bound or timely. Each goal has to contain a way to measure rates of success and a timeline for when it should be reached. The plan leaves room for creativity as well as each parish, school and service center will approach the goals in their own way. Representatives from the diocese will report back on what the parishes are doing and Mississippi Catholic will share some of the success stories.
“We hope the parishes – and even individual people – will think about how they can work on each priority in their own lives and churches,” said Father Kevin Slattery, vicar general for the diocese.
The rollout will start with priests and lay eccelesial ministers. The bishop and his team will host a convocation during the first week of February to go through the plan with them and talk about ways to implement it.
Later in the month the bishop will go back out, hosting another set of public gatherings to provide a forum to present the plan to parish leadership and parishioners. The schedule will be similar, but not identical to the one used last year. Look for it in upcoming editions of Mississippi Catholic.
In addition to a printed version of the plan, the Department of Communications will build an online version with resources connected to each goal and priority. For example, the team is selecting a scripture verse for each goal. Reflections on these scriptures may help a small faith group or pastoral council explore how it fits in their parish community. The web version will also include a way to ask questions or share ways the plan is implemented in a particular community.
The plan looks ahead 3-5 years. Before the end of that time, a team will revisit the goals and priorities to set new ones or decide to maintain the ones in place.

Ancient songs bring new meaning to season

By Bishop Joseph Kopacz
The Roman Catholic Church has been singing the “O” Antiphons since at least the eighth century. They are the antiphons that accompany the Magnificat canticle of Evening Prayer from December 17-23. They are also incorporated at the opening Antiphons for the daily Mass from December 17 through December 23. They are a magnificent theology that uses ancient biblical imagery drawn from the messianic hopes of the Old Testament to proclaim the coming Christ as the fulfillment not only of Old Testament hopes, but present ones as well. Their repeated use of the imperative “Come!” embodies the longing of all for the Divine Messiah. With joyful hope in the coming of our Lord and Savior, Jesus Christ, they take us to the pinnacle of the Advent season in anticipation of Christmas Eve and the fulfillment of all Old Testament prophesy and promise in the Incarnation.
December 17
O Wisdom of our God Most High,
guiding creation with power and love:
come to teach us the path of knowledge!
December 18
O Leader of the House of Israel,
giver of the Law to Moses on Sinai:
come to rescue us with your mighty power!
December 19
O Root of Jesse’s stem,
sign of God’s love for all his people:
come to save us without delay!
December 20
O Key of David,
opening the gates of God’s eternal Kingdom:
come and free the prisoners of darkness!
December 21
O Radiant Dawn,
splendor of eternal light, sun of justice:
come and shine on those who dwell in darkness and in the shadow of death.
December 22
O King of all nations and keystone of the Church:
come and save mankind, whom you formed from the dust!
December 23
O Emmanuel, our King and Giver of Law:
come to save us, Lord our God!

We are most aware of their inspiration in the beloved Advent hymn, “O Come, O Come, Emmanuel.” Often the hymns we sing instruct us in the faith with exactly this level of magnificent theology and biblical imagery.
O Come, O Come, Emmanuel
Verse 1
O come, O come, Emmanuel, and ransom captive Israel.
That mourns in lonely exile here until the Son of God appear.
Verse 2
O Come O Wisdom from on high, who orders all things mightily.
To us the path of knowledge show, and teach us in her ways to go.
Verse 3
O Come, O Come Great Lord of might, who to your tribes on Sinai’s height.
In ancient times once gave the Law in cloud and majesty and awe.
Verse 4
O Come O Rod of Jesse’s stem, from every foe deliver them.
That trust your mighty power to save and give them victory over the grave.
Verse 5
O Come, O Key of David, Come, and open wide our heavenly home.
Make safe the way that leads on high and close the path to misery.
Verse 6
O Come, O Dayspring from on high, and cheer us by your drawing nigh.
Disperse the gloomy clouds of night and death’s dark shadow put to flight.
Verse 7
O Come, Desire of nations, bind in one the hearts of humankind.
O bid our sad divisions cease, and be for us our King of Peace

Rejoice! Rejoice! Emmanuel Shall come to you, O Israel.
Rejoice! Rejoice! Emmanuel Shall come to you, O Israel.
Through the prayerful proclamation of the “O” Antiphons at Mass, or their recitation during the Evening Prayer of the Church, or their use as a personal prayer, or through the singing of O Come O Come Emmanuel in Church, or at home, or through the quiet humming as we go about our Christmas preparations, know that we are praying with the Church throughout the world.
We are the faithful ones who hold are torches aloft, the wise who still seek him, and the angels who proclaim his birth. Indeed, the Light shines in the darkness, and the darkness has not overcome it. There is much in our contemporary world that obscures the light of faith, or strains mightily to extinguish it, but Emmanuel, God with us, until the end of time is the Lord’s personal promise that prevails. May our spiritual journey and preparation not fade or grow dim as we prepare in the knowledge of faith and hope in the coming Messiah.